Nos tocamos en el bus de regreso a la ciudad
Yo soy un hombre de 42 años y regresaba a Bogotá después de trabajar unos días en Boyacá. Tomé un bus y me acomodé en una de las sillas dobles para iniciar el viaje, que dura dos horas. Al rato, se sentó a mi lado un joven que no superaba los 20 años. El recorrido inició y, a la media hora, ya estaba medio dormido cuando sentí que me rozaban la pierna. Al mirar, vi al joven que tocaba mi pierna con la suya. Lo miré y él me miró a mí sin decir nada, pero inmediatamente puso su mano en mi pierna y la comenzó a acariciar.
Yo me sentí incómodo al comienzo y él lo notó, pero me susurró que tranquilo, que nada malo iba a pasar. De repente, subió su mano y la puso sobre mi verga y comenzó a frotármela. La verdad, me excitó bastante, por lo cual dejé que continuara. Unos minutos después, abrió mi pantalón y metió su mano debajo de mi bóxer. Yo ya estaba con la verga dura y me empezó a masturbar. Me estaba haciendo ver estrellas cuando lo detuve y le dije que quería que me la chupara, a lo cual él accedió inmediatamente.
Nunca imaginé que lo hiciera tan bien y que me hiciera gemir con su mamada. Entonces le abrí también el pantalón y empecé a acariciarle el culo y después a meterle el dedo. Él se dejó sin mayor reparo. Al cabo de un buen rato, se dio la vuelta y me dejó a disposición su culo. Ya estaba abierto, pero como no tenía condón, no quise penetrarlo, pero él tomó con su mano mi verga y la puso en la entrada de su culito para que terminara de masturbarme ahí.
Así pasamos como cinco minutos hasta que no aguanté más y me corrí en la entrada de ese culito delicioso. Se dio la vuelta y me la limpió con una buena lamida que me dio. Siempre me he arrepentido de no haberle pedido sus datos para volver a verlo. Sin embargo, en un par de ocasiones he vuelto a buscar revivir esta experiencia y ya lo volví a lograr con el conductor de un Uber, que después les contaré.
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