Mi primera vez con una trans

Un día estaba mirando qué había en la app amarilla, de pronto me escribió una chica trans que me dijo que me veía guapo en mi foto de perfil. Yo soy pasivo, de apariencia masculina, muy morboso y muy sumiso. Al principio le respondí por cortesía y conversé un poco con ella pensando en que quizás solo quería chatear con alguien para pasar el rato, hasta que me escribe: «Me encantan los pasivos como tú» y ahí entendí todo. Nunca había estado con una trans y mucho menos había pensado en estar con una trans activa. Sin dejarme pensar mucho sobre el tema, me manda un nude donde se le veía su pene erecto y era bastante más grande que el mío, la tenía de unos 18 cm y relativamente gruesa, se veía muy rica. Me invitó a su departamento y no lo pensé dos veces, vivía a unas 5 cuadras mías así que fui a pie.

Cuando llegué me abrió la puerta, me recibió solo con sostenes y calzones puestos, de esos de lencería que son traslúcidos. No pude evitar verle su pene y se me empezó a parar. Me dijo que pasara y me invitó a sentarme, me dijo que si quería algo y yo no dejaba de mirarle su paquete. Ella se rio y me preguntó: «¿Te gusta lo que ves?». Yo respondí que sí y mucho. Así que se la sacó de su calzón y me dijo: «Chúpala». Y yo, como buen sumiso, ni me lo cuestioné, me puse de rodillas y se la empecé a mamar. Ella gemía y me agarraba del pelo para que no me la dejara de chupar. De repente, me saca la verga de la boca, me mira a los ojos y me dice: «Desvístete». Rápidamente me desnudé entero y me arrodillé de nuevo. Eso le encantó, me ordenó ponerme en 4 y que me abriera el culo. Lo hice sin pensarlo dos veces, luego, puso su pie en mi cara. Nunca fui fan de los pies, pero los de ella me encantaron, sentí su aroma y lo único que pensé hacer fue lamerlos mientras sentía su olor. Tenía olor a pie pero me encantaba, sentía como me palpitaba el ano y mi pene erecto no me ayudaba a esconder lo mucho que me gustaba eso. En eso ella dice: «Así que erí de esos», se escupió en la mano y sacó su pie de mi cara, se agachó y comenzó a meterme un dedo en el ano. Gemí mientras lo hacía y como el primer dedo entró fácil, de inmediato me metió otro. «Qué rico, no pares», le dije. Pero se detuvo, me dice: «Si quieres que siga, vai a hacer lo que te diga». Asentí con la cabeza y me puse de rodillas para escuchar su siguiente orden. Ella se sienta en su sillón, cruza sus piernas y me dice: «Sigue lamiéndome los pies». Fui y comencé a lamerle cada parte de sus pies, sus talones, sus plantas, su empeine, sus dedos. Le pasé la lengua entre medio de sus dedos mientras gozaba de su olor particular. De repente me fijé en qué hacía ella y se estaba masturbando mientras le lamía sus pies. Seguí así un buen rato hasta que me dijo que parara, que me pusiera en 4 de nuevo mostrándole el culo. Hice lo que se me ordenó y ante mi sorpresa, ella me metió el dedo gordo de su pie en mi ano.

Me encantó.

Ella me metía el dedo de su pie mientras se seguía pajear. A lo que me dice: «Vamos a mi cama, quiero preñarte». Yo, como buen pasivo obediente, la seguí a su cama. Me subí y me puse a 4 patas, ella me nalgueó y me dijo que me diera vuelta, así que obedecí. Me tomó las piernas y las levantó para metérselo con mayor facilidad. Aún recuerdo cuando me lo metió completo, se me hace agua la boca de solo pensarlo. Sentí cada centímetro de ella penetrándome, con un movimiento fuerte pero suave. Tenía mi pene erecto y ella, en vez de jugar con él, me agarró del cuello y me ordenó abrir la boca. Lo hice y ella procedió a escupirme en la boca. Le di las gracias mientras saboreaba su saliva y al parecer eso le encantó. Comenzó a darme más rápido y fuerte, tanto que no pude aguantar y me vine. Pero ella no se detuvo, es más, siguió hasta que ella no pudo aguantar más. Yo en ese momento estaba gozándolo demasiado, me dolía y sentía que me iba a desmayar, pero aun así sentía demasiado rico como para detenerlo. Hasta que ella se vino dentro de mí, su gemido final me puso a mil. Quería recibir más de ella, pero me la sacó, me dijo que vistiera y que me fuera. Me dio un beso mientras me agarraba el culito y que me hablaría cuando se le antojara de nuevo. Me fui usado, con mi culo abierto y escurriendo su semen y me encantó.

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