Con el conductor de Uber

Tal como lo prometí, les envío mi segunda experiencia con hombres. Esta vez fue hace un año, bastante tiempo después de la que les conté en el bus a Bogotá.

En este momento ya soy una persona mayor, 63 años, sigo midiendo 1.77 y pesando 90 kg, trigueño y canoso, bastante normal. Tengo una amiga de 45 años con la que, en ciertas ocasiones, tengo sexo delicioso. Una noche salimos a un bar a tomarnos unos vinos y conversar. Al final de la noche pedimos un Uber para llevarla a su apartamento. Yo esperaba que me invitara a seguir para pasar un rato bien delicioso, pero se negó con la disculpa de estar cansada y tener que madrugar al día siguiente.

Con bastante frustración, regresé al Uber y le pedí que me llevara a mi casa. En el camino de regreso nos fuimos conversando y yo estaba bastante caliente pensando en lo que hubiera hecho con mi amiga de haberme invitado.

El conductor del Uber se dio cuenta de inmediato y me preguntó si me habían dejado «iniciado», a lo cual le respondí que sí, que estaba como carpa de circo —expresión que usamos para decir que la tenemos parada debajo del pantalón— y que me iba a tocar hacerme un «yo con yo» al llegar a la casa. Entonces él me alcanzó una caja de pañuelos desechables y me dijo que si quería me podía masturbar ahí, siempre y cuando no le salpicara el carro.

Me pareció un poco raro, pero con la calentura que traía no pude aguantarme y me saqué mi verga para masturbarme. Entonces él bajó la velocidad del carro y manejó más despacio mientras me veía hacerlo y, de paso, se tocaba por encima del pantalón.

Ver eso me calentó más y le dije que fuera bien lento para poder disfrutar. Él puso su mano en mi verga y comenzó a masturbarme. Lo hacía súper bien y no aguanté más: decidí sacarle la verga a él y también masturbarlo.

Ya cuando estaba cerca a mi casa, decidió parquear en una calle al lado de un parque que tiene luz, pero a esa hora ya no se veía pasar a nadie. Entonces se quitó el cinturón de seguridad y se puso a mamármela delicioso. Unos minutos después me dijo que le chupara la de él, pero no accedí porque no me gusta hacerlo. Entonces él siguió chupándomela a mí hasta que me hizo terminar. Me corrí delicioso sobre mi barriga y, para terminar, lo masturbé hasta que se vino en mi mano.

Al final nos limpiamos bien y me dejó en mi casa totalmente satisfecho.

Espero que este relato les haya gustado tanto como a mí vivirlo, y ojalá me dejen sus comentarios. Cuando vuelva a tener una experiencia, con gusto se las compartiré.

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