Descubierto por mi Padre
Todo empezó hace años atrás, pues estaba en la edad en la que aún no sabía mucho sobre sexualidad, ni lo que me gustaba y lo que no. Para ese entonces vivía en casa de mi padre, luego del divorcio con mi madre.
Mi padre es un hombre grande, moreno y musculoso, de carácter muy fuerte y muy correcto (al menos eso creía). Un día, como de costumbre, él se fue a su trabajo y yo a la escuela, y nuestra casa, como siempre, sola. Al finalizar el día, yo regresé primero de la escuela y noté que mi papá no había llegado aún, así que me dispuse a cambiarme en mi cuarto y relajarme. En eso, pues sin nada que hacer, bajé hacia la sala de estar y me percaté de que había en un reproductor de video un DVD. Pues sin interés encendí el televisor al que estaba conectado, y cuando noté, la pantalla se encendió con una escena que me dejó en shock por un momento: era una película porno donde un hombre tenía en cuatro a una mujer y le daba duro. Al verla realmente sentí un choque de emociones, ya que aquello me excitó y me llenó de miedo y sorpresa, ya que no podía creer que mi padre, el que era de tanto carácter e intachable, tuviera eso en nuestra casa. Rápidamente apagué el televisor y corrí a mi cuarto, ya que escuché que mi padre había llegado a la casa. Me excité tanto realmente que mi pene estaba tan erecto que no sabía qué hacer con ello. Como pude logré bajarlo y saludé a mi padre, y volví a la habitación. La noche llegó y pues cenamos normal, aunque por mi mente solo me imaginaba a mi padre viendo su película porno e imaginándome cómo sería su pene, y si sería tan grande como el del hombre de la película. Mi padre, como si nada, al terminar de cenar recogió todo y me dijo que me fuera a dormir porque mañana tenía escuela. Traté de insistir en que lo quería quedar acompañando, pero fue en vano. Tras que subí a la habitación, el cuerpo me hormigueaba, así que sin más solo escuché que se apagaron las luces de la sala y se encendió el televisor. Bajé silenciosamente y, sin duda, estaba mi padre en el mueble sentado con su gran verga viendo el video porno del DVD. Veía cómo lentamente se tocaba y escupía en su verga; inmediatamente mi pene también se levantó. Sentía cómo mi cuerpo hormigueaba y se me calentaba la sangre. En eso, por tantos nervios de que notara mi presencia, sin querer pisé un envase de una crema para el pelo, haciendo que mi padre rápidamente apagara la televisión. Lleno de miedo, salí corriendo hacia mi habitación y me metí debajo de las sábanas, haciendo que dormía. En momentos sentí que mi papá abrió la puerta de mi cuarto, pero al no notar nada extraño se marchó. Los nervios me recorrían y la adrenalina del momento, no recuerdo en qué momento quedé dormido; lo que sí es que algo me despertó a plena madrugada y tuve que ir al baño. Así que me levanté más dormido que despierto y logré orinar. Al regreso, sin querer, en vez de entrar a mi habitación entré a la de mi padre, y al sentir que se abrió la puerta él se despertó exaltado y me dijo:
—¿Qué pasó? ¿Qué sucede?
Yo sin saber qué rayos hacía ahí, dije:
—Discúlpame papá, es que me levanté a orinar y creí que iba a mi habitación.
Él, sin más, se volvió a recostar y dijo:
—Ven, acuéstate aquí ya de perdido.
Accedí, aunque en ese momento ya me había olvidado de lo del video temprano en la noche (el sueño podía más conmigo). Me acosté y seguí durmiendo.
Cuando menos acordé abrí los ojos, y sentía como alguien me estaba tomando de la mano y me hacía masajear algo. Era oscuro así que no veía nada; lo que sí sabía era que solo estaba mi padre y yo en esa cama. Guardé silencio e hice que seguía dormido. Mi padre tomaba mi mano y hacía que lo masturbara. Yo realmente no sabía qué hacer y simplemente decidí no moverme en absoluto. Luego de un rato me soltó la mano y sentí cómo comenzaban a bajar mi boxer. Realmente estaba muy nervioso, pero sin más levanté mi colita para que más fácil saliera el boxer. Supongo que mi padre supo la señal y se me acercó al oído:
—Shhhhh, aquí está papi, todo esto es tuyo, me encantas, amor.
(Yo, muy nervioso): —Papi…
—Es algo normal que va a quedar entre tú y yo, amor.
(Sentía tan lindo que me dijera así)
Yo: —Mmmm, está bien, papi.
Mi papá comenzó a pasarme su verga bien parada por la rayita de mi culo, untando saliva para que fuera más fácil. Yo gemía de lo rico que se sentía eso.
Yo: —Ay, papi, qué rico se siente, sigue así.
—Sabía que te gustaría, noté que estuviste viendo mis videos, y sé que eres mariconcito.
(Eso me hizo abrir más los ojos porque ni yo estaba seguro de ello).
Mi papá siguió, y luego me dio vueltas y me dijo que lamiera su verga. Yo, inexperto, empecé a lamerlo como paleta y a mi papi le gustaba porque lo escuchaba gemir de placer.
—Sigue así, amorcito, qué rico te comes la verga de tu papi.
—Ufff, me encantas, amor, eres lo más rico.
Yo con su gran verga de 18 cm solo lograba decir: —Soy tuyo, soy tuyo.
Luego mi papi hizo que me metiera toda su verga en mi garganta, haciendo que me ahogara, y luego la sacaba, y así estuvo hasta que me dijo:
—Voy a acabar, abre la boquita, amor, te voy a llenar esa boquita, mariconcito.
Obedecí, y en cuestión de momentos sentía unos chorros inundando mi boca de algo pegajoso y un sabor muy raro.
—¡Trágatelo todito!
Y así fue, me tragué aquello. Luego mi papi me masturbó mi pene, al igual me hizo venir con su mano y lo vi cómo se lamía el semen que me había sacado. Posterior a eso, me dio una camisa suya para que me limpiara y continuamos durmiendo.
Continuará.
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