La Urgencia. Parte 4

Hola a todos. Por acá de nuevo después de mucho tiempo. Para retomar las cosas les describo nuevamente al Oswaldo; una cabrón entrado en sus 40´s, 186 de alto, 94 kg, de cuerpo fuerte, trabajado, espalda ancha, pectorales y brazos macizos (sin ser propiamente un cuerpo de gym), piernas gruesas y una pancita chelera que me encantaba. Todo esto tapizado con una buena mata de pelos; pecho, brazos, nalgas, piernas, culo y verga, esta última con su buen prepucio, cabezona y un poco curveada hacia la derecha.
Yo por mi parte, 36 años para cuando sucede esta parte de la historia, me había puesto más fuerte, producto del gym y del box. 170 cm, 75 kg, lampiño, menos del culo verga (18 cm cut) y siempre he usado barba.
Cosa de año y medio conociendo al Oswaldo, durante ese tiempo la culeadas que me ponía eran cada vez más frecuentes, a pesar de estar casado se daba sus escapadas y al yo vivir solo, mi casa se convirtió en nuestro sitio de encuentro. Debo decir, que más allá de la química sexual, nos hicimos muy buenos amigos, nos confiábamos cosas muy personales y también nos reíamos mucho. En otras palabras, éramos amantes. En ocasiones la cosa era morbosa, en ocasiones tierna, había encuentros prolongados y también rapidines. En alguna ocasión mientras me cabalgaba, y bombeada duro su verga dentro de mi culo, me tomó del cabello, jalándome hacia atrás y me ordenó:
O: Abre la boca puto!
Yo siempre obediente, abrí, sabía bien lo que buscaba, meter sus dedos y así lo hizo, pero en eso me soltó:
O: Cómo me encantaría que en lugar de mis dedos tuvieras otra verga en tu hocico.
Y: Te gustaría cabrón? Ver a tu putito comiendo la verga de otro macho?
O: Sí! Verte muy sumiso con otro cabrón, que te use mientras yo observo, pero yo mandarle, yo darle de indicaciones de cómo usarte. Quieres eso putito?
Y: Si papi, si quiero.
Al Oswaldo como que le quedó la espinita de hacer eso y seguido me decía cosas similares mientras cogíamos. Eventualmente me lo llegó a preguntar no estando calientes.
O: Oye doc, neta si te motivaría hacer algo así?
Y: Estaría rico, nunca me ha tocado. A ti?
O: Si cabrón, me prende la idea y he visto videos de tríos, básicamente de dos cabrones usando a un tercero.
Y: Pero acá está complicado, yo no conozco a alguien de confianza para esto, tengo un compita, pero el es exclusivamente pasivo (yo soy inter). Tu tienes a alguien en mente?
O: Ya sé, está difícil, no, no tengo a nadie en mente.
Así siguieron las cosas y ese trío pues solo se quedó en fantasía. Para esos tiempos, el escenario de la pandemia era más controlado y muchas actividades habían regresado a su formato presencial, entre ellas los congresos médicos. Era marzo del 2021 y yo acudí a un congreso regional, en una ciudad aproximadamente a 1 hora de donde yo radico. Le conté que iba a salir unos tres días.
O: Mmm ya, y todo el día debes estar en el congreso?
Y: No, a eso de las 5 pm se terminan las actividades.
O: Ya, y no podrías uno de esos días salirte un poco más temprano? Igual me invento algún pendiente por allá y nos damos un encerrón.
Y: Uy! Yo más que puesto!
Un mes después llegó el congreso y me dispuse a viajar, salía un jueves temprano y estaría allá hasta el sábado, era cuestión de un hora, pero de cualquier forma hice mi maleta y ante la propuesta del Oswaldo de vernos allá, puse un par suspensorios, lub, el kit para lavado y un frasco de poppers. Ese jueves todo el día estuvo de flojera, entre las pláticas tediosas y el saludar a los colegas, yo terminé cansado y en cuanto se pudo, me largué al cuarto. El Oswaldo me dijo que iría al día siguiente (viernes) y me propuse hacerme la pinta a eso de las 2 pm:
O: yo paso por ti a la sede del congreso.
Y: Va, me late. Nos vemos mañana papi.
O: Dale doc, duerme rico y te me alistas. Besotes.
La mañana del viernes transcurrió igual de aburrida y lenta que la anterior y con seguridad así sería la del sábado también. El congreso era de actualizaciones en traumatología pediátrica y esos temas nunca me han interesado, solo asistí por que necesitaba la constancia para rectificarme. Eventualmente se dieron las 2 pm y Oswaldo me avisó que en cosa de 10 minutos estaría afuera. Yo llevaba una mochila y ahí cargué todo lo que necesitaba para pasarla rico. Salí a la explanada del centro de convenciones y vi su camioneta (una Pick-up Amarok color gris) con el logo de Ferretería Urrutia (el negocio del Oswaldo).
Me saluda muy efusivo al subir:
O: Que te ves muy guapo mi doc!
Y: Gracias papi, tu igual te ves chulo. Avanzó sobre el estacionamiento y miró a ambos lado y al darse cuenta que no había nadie, frenó un poco y me dio un beso corto (un piquito decimos en México), más tierno que otra cosa.
O: Me gustas mucho cabroncito! (Me decía mientras sonreía, que al igual que su verga, su sonrisa también era ligeramente chueca). Vamos a un motel?
Y: Vamos al hotel, ahí está el cuarto más que disponible y hay room service.
O: Quiero que culiemos a gusto, dejar un puerquero y no limitarnos. Que puedas gemir y yo pueda gritar sin que vayan a quejarse los otros huéspedes.
Y: Va, motelazo entonces.
O: Eso! En esa mochila traes tus cositas? (Preguntó mientras me dirigía una mirada pícara, que lo hacía lucir como un niño que está a punto de cometer alguna travesura).
Y: Of course (le guiñé un ojo).
O: Pasemos al OXXO por unas chelas y algo de botana.
Lo vi bajarse y alejarse hacia la entrada de la tienda y puse más atención a su persona; su caminar era seguro y de alguna manera alegre, como si estuviera feliz y eso me hizo sentir muy bien. Al salir con la bolsa con los víveres se detuvo unos segundos antes de subir a la camioneta mientras hablaba por el cel.
O: Perdona, ya sabes, me andaban checando, que dónde ando, que a qué hora voy a regresar…(su esposa). Tenemos más o menos 4 horas, así que ámonos!
Arrancamos hacia el motel y al llegar pidió una suite con jacuzzi. Al entrar al cuarto había uno de esos muebles que suele haber en los moteles, como de forma ondulada en las que te puedes montar y culear en varias posiciones (no sé el nombre técnico, pero llamémosle sillón culeador). Dejé mi mochila sobre el buró a un lado de la cama king size al tiempo que él colocaba las chelas y su neceser sobre el mueble de la TV.
O: Nuestra primera vez en un motel (dijo mientras se acercaba a mi por detrás, tomándome de la cintura con sus manos), vamos a sacarle provecho.
Me di vuelta y Oswaldo ya estaba encima mío besándome suavemente, con su manos seguía sujetando mi cintura, yo respondí a ese beso y comencé a meter mi lengua y buscaba succionar levemente la suya, seguí hacia su cuello y en automático lo escuché gemir. Agggggrrr! A estas alturas conocía su cuerpo de memoria y sabía qué lo ponía a mil. Pasé hacia sus orejas y también las lamí, así estuve alternando entre cuello, orejas, boca y algunas mordidas leves en su barbilla. Mientras tanto él bajaba su manos hacia mis nalgas, estrujándolas fuertemente y dando una doble nalgada que resonó en todo el cuarto.
O: Se nota aún más el gym eh!
Y: Te gustan papi?
O: Me encantan. Volvió a nalguearme.
Rápidamente nos desnudamos el uno al otro, quedando solo en calzones (él siempre ha usado trusas, yo por lo general boxer largo pegadito).
Y: Te traje algo.
Fui a mi mochila y saqué unos suspensorios azules que le había encargado en Amazon. Póntelos, se te van a ver bien. Los tomó y los observó con curiosidad y sonriendo dijo; Va, están chidos! Se veía todo un macho con esa madre puesta (era un jockmail de color azul), sus piernotas, el bulto ya se le marcaba semi erecto, con sus dedos ajustaba el elástico de las nalgas, como quien explora algo nuevo y cual si se tratara de una sesión de modelaje, caminó frente a mi y se mostraba posando con los brazos en flexión y se daba palmadas en la zona lateral de sus muslos. Yo ya me había puesto el mío también (uno blanco), se acercó lentamente y levantó sus brazos, exponiendo sus axilas:
O: A mamar putito!
No me lo dijo 2 veces, comencé a oler su sobaco izquierdo y después solté un escupitajo espeso y comencé a pasarle la lengua, como, aunque suene contradictorio, queriendo comerme su olor y quedar impregnado de éste.
Y: Que rico huelen papi! Me encanta mamarlos.
O: Todo la mañana en chinga, así que vienen bien apestosas para ti. Ni desodorante me puse.
Yo seguí con mi faena, mientras él emitía gemidos leves que me indicaban que lo disfrutaba.
Y: Ven, me tomó de la mano me llevó hacia la cama. Ponte en 4, aquí en la orilla y pega el pecho a la cama.
Vi que se acercó a mi mochila y sacó el lub y los poppers. Destapó una cerveza y se puso detrás mío, sentí su escupo espeso y tibio en la entrada de mi ano, seguido de su dedo índice que metió de una y me hizo gemir ligeramente, pues el Oswaldo es de manos gruesas y callosas (por su trabajo en la ferre), siguió un segundo dedo, más lubricante, más gemidos, un chorro de cerveza fría que me hizo estremecer, lengua de mi macho, dando círculos por todo mi culo, punteando, penetrando, la sentía claramente en mis paredes, tibia y de consistencia suave y firme a la vez, un tercer dedo, los giró dentro para un lado y otro y como si se tratara de una herramienta de trabajo los abría y tensaba, eso comenzó a generar un poco de dolor.
Y:Dame poppers papi.
O: No, yo te digo cuando, estamos?
Y: Si papi.
Seguía con esa maniobra y todo esto lo hacía estando de pie, subió su pierna izquierda a la cama y me acercó su pelvis, su verga estaba doblada hacia abajo y era notoria la tensión en la tela del suspensorio, la saqué por un lado, casi totalmente parada pero le faltaba firmeza, para eso estaba yo ahí, su verga por estar curveada ligeramente hacia la derecha quedó justo para meterla en mi boca.
O: A mamar mi putito! Que se vea lo mucho que te gusta tu macho.
La olí, aspirando profundo (siempre hacía eso) y la tragué de una, Agggggrrrrrr puta madre! Gritó, conocía su reata incluso mejor que la mía, bajé a sus huevos, olían delicioso; sudor, orín del día, olían a mi macho. Los lamía y después de uno en uno los alternaba en mi boca, los jalaba un poco, para provocarle un ligero dolor, a lo que Oswaldo correspondía con una nalgada: Ey! Despacio puto, trátalos bonito, que ahí está tu lechita guardada, 5 días nomás es lo que te acumulé. El seguía dedéandome y de pronto paró.
O: Ven, vamos a darle un buen uso a esta madre (el sillón culeador). Lo giró y el se sentó en la parte baja del mueble con su espalda recargada en la parte alta, cerveza en mano, con la verga bien tiesa y brillante de toda la saliva de la mamada que le había dado, conservaba el suspensorio, puse algo de lubricante en mi culo y en su verga y de poco a poco me fui sentando hasta quedar en cuclillas y de frente a él. Me ofreció un trago de chela y lo acepté, solo para besarlo y saborearlo así, con chelita y baba y sabor a culo y reata, una mezcla de olores y sabores de dos cabrones entregados al placer en ese momento. Comenzó a mover su pelvis lentamente, sentía como me abría y sus movimientos cobraron velocidad y fuerza. Dejó la chela de la en el piso y con ambas manos me daba nalgadas o me jalaba el suspensorio. Me taladraba machín y de mi verga brotaba una buena cantidad de baba que en un hilo cayó sobre su pancita peluda, la tomó son sus manos y abrí la boca para que me la diera a comer, pero me sorprendió ver que llevó sus dedos a su boca y los chupó. Me guiñó el ojo en señal de complicidad, como aportando mi sabor y eso me prendió machín y me dabas sentones con mas ganas, el comenzó a gemir y yo a moverle el culo queriendo ordeñarlo, comencé a apretar y no pudo más.
O: A la verga, me voy a venir.
Y: Dale papi.
O: Pídemela puto, pídeme que te preñe.
Y: Por favor préñame, lléname de tu leche.
O: Ahí te va, ahí te va! Aggggrrrr aggrrrr, a la verga, ahí está puto ahí tienes la leche de tu macho.
El Oswaldo jadeaba y sudaba a chorros, no desaproveché y lamí su cuello, su pecho, sus dedos, me desmonté y me puse a mamar su verga y comer el resto de leche que aún quedaba en la punta de su cabeza. El ahí todo esparramado en el sillón ese, sus piernas peludas, su cuerpo sudado…todo él, era un deleite verlo así; satisfecho. Sonrió y me dio la mano, indicándome que lo ayudara a incorporarse. Me abrazó y se descansó un rato en mi. Estuvo así un minuto y fue por dos chelas, destapó la mía y la tomé, nos dijimos salud y nos hidratamos un poco, ya recostados en la cama. Tomó su celular.
O: Deja contesto estos mensajes, son de la ferre.
Y: Dale, dale. Yo seguí con mi chela.
Pasaron cosa de 10 minutos y se puso en pie, acomodó nuevamente el mueble y dio un par de palmadas.
O: Ven, móntate aquí, con el culo al aire.
Yo seguía caliente y no me había vaciado, así que gustoso obedecí.
O: No, pon el culo aquí y recuesta tu pecho aquí.
Me acomodó de tal forma que mi pelvis descansaba sobre la parte alta del mueble y mi pecho sobre la curva, era un poco incómoda la posición, pues me sentía muy empinado jaja, pero a decir verdad mi culo le quedaba mero a la altura para bombearme.
O: Eso, así mero. Uffff se te está escurriendo la lechita del culo. Jugó un poco con sus dedos batiéndola y me dio una ligera nalgada.
Vi que fue por su neceser y se acercó a mi, se puso en medio del mueble y me ayudó a incorporarme un poco, sin quitar del todo mi culo del borde, solo mi parte superior quedó frente a él, pero al ser más alto abrió un poco el compás de sus piernas y quedamos frente a frente.
O: Jorge, sabes que te quiero mucho (no fue una pregunto).
Y: Lo sé.
O: Confías en mi?
Y: Si, plenamente, sabes casi todo de mi.
O: Yo también confío en ti y me importas mucho, te en cuenta que siempre quiero que estés bien y cuidarte, me gusta cuidarte.
Y: Así lo siento.
O: Hace rato que enviaba mensajes, no era a la ferre, era un compadre, le conté de ti, está afuera del motel, solo esperando mi mensaje para entrar y usarte entre los dos.
Mi corazón latía aceleradamente, eran varias cosas en ese momento, la muestra de cariño por un lado(que no era tan común que él lo expresara verbalmente, pero si con gestos), le idea de tener a dos cabrones dándome verga, que el Oswaldo hubiera armado todo para llevar a cabo esa fantasía de la que habíamos venido platicando…pero faltaba algo más.
O: Veo en tu cara que te motiva, pero si no es así, solo dímelo, yo cancelo esto en automático. Él sabe que puede que tu no quieras. No te voy a compartir con cualquier cabrón, se que te va a gustar.
Y: Si quiero.
O: Dímelo tal cual, como mi putito que eres. Quiero escucharte.
Y: Quiero que me uses con otro cabrón. Quiero tener dos vergas para mi, complacerte a ti y a tu compadre.
O: Eso vas a recibir putito.
De su neceser sacó una corbata negra.
O: Él no te conoce, así que no puedes conocerlo tampoco, y siendo honesto no quiero que lo conozcas. Te estoy compartiendo con él, pero tu eres mío cabrón y yo soy tu macho. Yo solo asentí.
Acto seguido me vendó los ojos con la corbata y me preguntó si no estaba muy ajustada. Respondí que no.
O: Recuerda lo que te dije, yo te cuido. Si en algún momento te sientes incómodo o quieres parar solo hazme presión en la rodilla que me operaste, yo entenderé. Me dio una pequeña bofetada como de aprobando mi comportamiento.
Y: OK.
A estas altura mi corazón estaba desbocado, la sensación de no ver nada, agudizó de pronto mis otros sentidos.
El tacto: sentí su mano izquierda levantar mi mentón, su índice de la mano derecha tapar uno de mis poros nasales.
El olfato: el frasco de poppers cerca y el dando la orden; dale un buen jalón, que te quiero bien puto para nosotros.
El oído: el teléfono del cuarto sonando, 1, 2, 3 veces…Sí, déjelo pasar(lo escuché decir a la recepción del motel). Mi corazón a todo lo que daba, un poco de ansiedad y una sensación de sumisión nunca antes experimentada. Ahí con el culo apuntando hacia la puerta del cuarto, dándome cuenta que el mueble lo había acomodado así a propósito, eran muchas cosas en mi cabeza. El ruido del portón eléctrico abriéndose (más adrenalina fluyendo por todo mi torrente sanguíneo), pasos en las escaleras y finalmente el rechinar de la puerta al abrirse y el sonido seco al cerrarse.
O: Este es mi putito compadre, del que te platiqué.
D (por desconocido): Mames compadre ve nomás que culito! A webo que sí la damos!
Acá le dejo de momento, que ya se extendió el asunto. Ese momento en específico marcó mi vida, en muchos sentidos. Espero hayan disfrutado el relato, como lo dije en la primera parte, es aproximadamente 98 % real, solo los nombres no coinciden. Luego con tiempo subo la otra parte del encuentro.
Saludos hasta Chile, con buena vibra desde México.
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