Mi primera vez con un chico gay
Hola, buenas tardes a todos. Esto me pasó en mi trabajo. Vivo en Estados Unidos y pues en mi trabajo, con el paso de los años, llegué a ser supervisor, y pues como supervisor me tengo que comunicar con los supervisores de todos, tanto de pintura hasta de los de aseo.
Para no hacerles largo el tema, en la compañía de pintura había un chico que cuando alguien es gay se distingue, pero igual yo trataba bien a todos y a él pues igual que al resto. Entonces, mi compañía es ajena a la pintura, me dedico a otra cosa.
La primera vez que cruzamos palabras fue que pasé por donde estaba él y tenía el casco botado, y se lo recogí y le dije que por favor se lo pusiera. Se lo puso y lo vi con comida y sodas, y le digo que tampoco se podía comer porque por el piso se podía manchar todo, por cuidar el trabajo de todos.
Pasaron los días y lo volví a ver con comida, y le digo que ya no siguiera con eso, que si no tendría que hablar con el supervisor de él. Y me dice: “Tengo otra soda, tómala para que ya no tenga nada, y también ten un sándwich”. Se los acepté y me fui.
Al momento que me iba, me dijo que si le daba mi número por si él se quedaba sin trabajo, podía llamarme y yo darle trabajo. Le digo: “Cuando eso ocurra me buscas y te lo doy”, por evitar malos entendidos, y así quedó.
Pasaron los días y al salir yo cerraba el portón, y vi que él no salía. Fui donde él y le digo por qué no salía. Había dejado sus llaves dentro de su carro, entonces yo tengo una tipo almohadita que se infla y medio abre la puerta. Le ayudé, le abrí la puerta y se fue. Hasta ahí todo bien.
Como a los días, como en la noche, me llamó un número desconocido. Contesté y me dice: “Oye, qué pena, se me volvieron a quedar mis llaves y quería ver si me ayudabas”. No tenía nada que hacer, pero le digo: “Déjame me baño y en lo que me envías tu dirección”. Él vive como a 15 minutos.
Llegué a su casa, le ayudé y me iba a ir cuando me dice: “Hice comida, ¿quieres comer?”. Pero dije que era una mala idea, me podía ver alguien entrar a su casa, y pues él es gay, que afuera de su casa tiene la bandera. Yo tenía pena y se lo hice saber, y me dijo que no pasaba nada, que solo era por el favor. Accedí, pero no de buena gana.
Me dio comida. En lo que estaba comiendo le sonó el teléfono en su cuarto, me dijo que lo disculpara y se fue. Cuando regresó, regresó con una peluca y un short pequeñito. En serio parecía una chica. Me hice para atrás en la silla y me dice: “Tranquilo, vivo solo”. Y le dije: “No es eso”, me quería ir.
Me detuvo, me dijo: “Solo dame 5 minutos”. Y le dije: “¿Para qué?”. Entonces se bajó el short, llevaba un hilito, se agachó, se le miraban las nalguitas blancas, blancas, y me dijo que le había excitado cuando le dije que me bañaría antes de llegar.
Me agarró la verga, yo no sabía qué hacer, estaba bien nervioso. Cuando sentí, me la estaba chupando. Me llevó a su cuarto. Desde que entré perdí el control. Tenía muchas pelucas, consoladores en su cama, y me dijo que me lo cogiera. Yo no quise. Cuando se empezó a meter un consolador y a chupar otro, eso me excitó. Dije: “Ya ni modos”, llevaba como 4 meses sin coger.
Entonces le empecé a dar. Él estaba abierto ya por el consolador, pero cuando le metí la verga me la apretaba con el culo, se sentía bien rico. Después me pidió que se la metiera y sacara, pero al mismo tiempo también le metiera el consolador.
Tardamos como 20 minutos y él se vino, y me pidió que no parara. Yo me vine dentro de él. Él no dejaba de moverse. Se la saqué y le dije que me diera algo para limpiarme, y si me podía bañar. Entonces me bañé.
Cuando salí, ya se estaba metiendo otro consolador y me dijo que no tenía llenadera. Me lo volví a coger. De ahí me fui a mi casa.
Desde ahí, cuando tengo ganas de coger, le digo que deje las llaves en su carro y que me llame, esa es la señal. Después hicimos un trío: él, su amiga y otro; él y su amigo.
1 Comentario
Anónimo
abril 8, 2026 a las 3:33 amCuenta la anécdota del trío 🥵