Con mi dragoneante – Parte 2

Hola, pido disculpas si mis relatos no son muy específicos, pero como les dije, soy malo para esto.

Vengo con la continuación.

Los días pasaban y nosotros, siempre que podíamos, hacíamos lo mismo: yo comerle esa poya hasta que él se venía, pero nunca pasaba de ahí. Hasta una noche que me invitó una salchipapa. Yo le dije que sí; ese día era fin de semana, así que la pedimos y nos fuimos para la oficina a comerla. Llegamos, comimos y empezó de nuevo la función.

Ambos estábamos en ropa deportiva: buzo manga corta, pantaloneta a la altura de la rodilla, la mía un poco más corta y apretada por mis piernas grandes.

Empecé a tocarlo y él ya sabía qué quería. Se la saca y me agacho a mamarle la cabeza; le daba picos, la lamía desde los huevos hasta la cabeza nuevamente. Empecé a mamarla y cada vez me la metía más al fondo hasta producirme arcadas. Él ya se estaba soltando más y me agarraba la cabeza y me la empujaba hasta yo tener todo adentro; me sostenía ahí y empezaba a mover su pelvis hacia atrás y adelante.

Cuando, de un momento a otro, se para, me da la vuelta y me empieza a decir:

U: ¿Te la vas a dejar meter?
G: ¿Tienes condón?
U: No, así a pelo.
G: Bueno, pero suave, que la tienes muy grande.
U: Solo la puntita.

Empieza a sobarme su verga por mi hoyo y empieza a pujar poco a poco. Me dolía demasiado porque no me había lubricado, a lo que le digo: “échame babas”.
Y él obedece.

Cuando me la empuja toda de un solo sopetón, sentí un dolor muy intenso y le dije que no se moviera, ya que me había lastimado. Le digo que espere a que mi culo se adapte a la verga, y así fue. Un rato después empezó a moverse suave y empezó a subir la velocidad. Yo empecé a gemir del placer que estaba sintiendo y eso a él le encantaba, y me dice: “eso, vas a ser mi perrita a partir de ahora, qué rico tienes ese culo”.

Nos tocó parar, ya que escuchamos que alguien se acercaba, y efectivamente casi nos ven.

Pero eso no impidió que, después de un tiempo, volviéramos a intentarlo. La persona que llegó a la oficina duró unos 15 minutos y se volvió a ir, entonces él volvió y se levantó, y yo lo hice venir con oral, ya que teníamos afán porque nos tocaba formar para la recogida.

Con él pasaron muchos orales y penetraciones (solo una vez), porque después de ese día se asustó, ya que estaba en juego nuestro trabajo y la familia de él.

Yo, en el 2025, me retiré de la fuerza, y antes de hacerlo él me escribió para que durmiera con él, pero eso queda para otro relato.

Si les gustó, comenten, y si quieren parte 3, igual.

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1 Comentario

  • Anónimo
    mayo 2, 2026 a las 1:39 am

    Por favor parte 3

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