Hola, lectores jejeje. Vi que les han gustado mucho mis primeros dos relatos. La verdad es que tengo muchos que contar.
Todo esto empezó en el año 2021. Un día viernes, como cualquier otro, andaba caliente y ganoso por lechita. Yo vivía en La Florida en ese entonces, cerca del metro Bellavista de La Florida.
Me metí al chat de Grindr para ver si encontraba algo rico para saborear y, de repente, me habla un perfil llamado “Hetero24”.
Él vivía solo en su departamento, era algo gordito y blanco. Lo único malo era que era lampiño, pero bueno, eso no me importó mucho. Dije: “Pene es pene y se come igual” jejeje.
Y la conversación comenzó así:
Hetero24: Hola, ¿cómo estás?
Yo: Bien, ¿y tú?
Hetero24: Bien, aquí en el depa aburrido.
Yo: ¿Aburrido? ¿Y qué puedo hacer yo para alegrarte y calentarte esta noche?
Hetero24: Nunca he estado con un hombre y me han contado que lo maman rico. ¿Tú me podrías ayudar? Te invito a mi depa y comemos algo rico 😋
Yo: Ufff, yo encantado de enseñarte lo rico que se pasa con un pasivo.
Me bañé, me hice el respectivo lavado, siempre limpio, y salí de mi casa con rumbo a su departamento, que quedaba un metro más abajo, en Mirador. Mientras iba caminando hacia allá, compré unas papas y unos ricos Rolls Nuts. Me encantan, soy fanático de esos dulces.
Cuando llegué, pasé mi carnet al conserje y subí al departamento. Al llegar, todo bien. El hombre muy guapo, la verdad, estaba bastante ricooo. Hablamos un poco de la vida, que llevaba poco tiempo soltero y que hace rato tenía ganas de probar algo distinto. Y le dije: “Aquí está tu mejor opción, te aseguro que te quedará gustando”.
Él me ofrece marihuana y yo dije: “No gracias, no le hago a eso”. Mientras seguimos hablando, como que se quiso arrepentir. Le bajó la angustia por su ex, que supuestamente la estaba cagando y todo ese rollo. Y dije yo por dentro: “Este no me dejará con las ganas”.
Así que me armé de valor y, como siempre me han dicho que el sexo es mejor fumando marihuana, le dije: “Ya, dame unas par de quemadas para entrar en confianza y relajarnos un poco”.
Iba todo bien. Pasaron unos 20 minutos y ya empezó a hacer efecto. Ambos ya bien volados, empezamos a comer las cosas que traje y, mientras nos pegábamos el medio bajón que nos dio, me di cuenta de que teníamos hartas cosas en común. Empezamos a escuchar nuestras canciones favoritas y le gustaba Ed Sheeran, y yo dije: “Ay, qué lindo” jeje.
Iba todo perfecto hasta que él solito dice: “Ya, a lo que veníamos”. Se acomoda en la cama y se saca la ropa, quedando solo en bóxer, y me dice: “Yapo, sáquese la ropa”. Y a mí que me dijeron eso, ya estaba desnudo totalmente.
Él se empieza a tocar el bóxer lentamente mientras yo lo miro con cara de goloso y caliente. Veo que su miembro despierta y ya estaba totalmente erecto. Me dice: “Mámalo”. Se acomoda quedando como sentado en la cama y yo quedo entre medio de sus piernas. Empiezo a pasar mi boca por arriba del bóxer y él ya estaba gimiendo como macho.
Le saco el bóxer y estaba lleno de líquido preseminal, que me encanta, ese elixir tan ricooo y dulcecito. Me puse a mamar lentamente, haciendo garganta profunda, y eso a él lo prendió más. Me decía: “Así, putita, qué ricooo lo mamas”.
—¿Dónde quieres mi leche?
—En mi culito, por favor.
—Pídemelo a gritos.
—Por favor, lléname el culito.
Pasaron como 15 minutos y seguía mamando, mientras tocaba sus coquitos tan ricos, que los tenía llenos de lechita. Se notaban grandes. Me los echaba a la boca y los lamía mientras él se retorcía de excitación. Lamía uno y seguía con el otro hasta que pude meterme los dos a la boca. Él me miraba con cara de caliente y de querer más.
Hasta que en un momento se le empieza a bajar. Íbamos tan bien y me dice: “No, no quiero más, siento que la estoy engañando”. Y yo dije por dentro: “Este wn no me puede dejar con las ganas”.
Así que saqué lo profesional que llevo dentro y le hacía garganta profunda mientras él seguía con la negativa, pero ya en un momento se dejó llevar y empezó a ponerse nuevamente duro. Mientras mamaba y mamaba, él me empieza a decir: “Qué rico culito tienes”, y yo le dije: “Tócalo, por esta noche es solo tuyo”.
Me empezó a dedear mi orificio. Se echó lubricante en su dedo y empezó con uno, luego dos y después el tercero. Yo estaba en la gloria, mamando y siendo dedeado por semejante hombre.
Ya no aguantaba más y él mismo me dijo: “Móntame, por favor, necesito sentir ese culito”. Yo ya estaba arriba, mientras ambos gemíamos. Fue una locura. Yo estaba como poseído y más goloso de lo normal. “La marihuana es lo mejor para tener sexo”, dije en mi mente.
Así estuve como 10 minutos montándolo bien rico. Luego nos cambiamos de posición: patitas al hombro otros 10 minutos, luego de ladito, y después me dice: “Ponte en 4”. Dejé mi culito a su merced y empezó a comerme el culito como loco. Sentía su lengua dentro de mi culito y ya no aguantaba más.
Le dije: “Papi, dame tu leche, lléname por favor, preñame”.
Nuevamente me lo mete, esta vez en cuatro. Yo gemía como putita y la sensación era distinta. Escuchaba cómo sonaba mi culito con su pelvis y más me calentaba. Me decía: “Muévase usted, tráguelo completito”, y yo hacía caso. Era ricooo sentir ese pedazo de carne tan exquisito dentro de mí.
Ya habían pasado como 15 minutos y me dice: “Aquí va su lechita”. Al decir eso, yo le digo: “Ya papi, acabe por favor, hágame suyo”, y siento cómo me llena el culito con varios chorros calientitos dentro de mí. Y mientras él llena, yo acabo al instante.
Quedamos tendidos en la cama, cansados, él todavía con su pene dentro de mí, y me decía al oído: “Ufff, qué ricooo, se pasó, el mejor sexo que he tenido en años”. Y yo dije lo mismo. Ese hombre me marcó. Fue el primero con quien lo hice totalmente volado, fue una experiencia riquísima.
Al pasar los minutos, su pene empieza a perder dureza y sale de dentro de mí. Y para probar su rico semen, se la mamo nuevamente hasta dejarlo sequito. Tenía un sabor rico, dulcecito, justo como me gusta.
Ese día pasamos la noche juntos, dormimos de cucharita y, al rato, nuevamente se le para y me despierta chupándome el culito. Eso me prendió bastante y le digo: “Métemela, por favor”.
Estuvimos toda la noche restante culiando en diferentes poses.
Fue una rica experiencia que volvería a repetir. Lástima que luego de eso volvió con su ex y solo quedó en ganas, pero me gané un rico sexo que será inolvidable.
Espero que les haya gustado. El siguiente relato será un trío que todo iba bien hasta que llegaron dos más al juego.
Besitos, se me cuidan.
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Síganme tengo más relatos que contar
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