Adolescentes calientes

La primera vez, su tío Javier lo llevó a un burdel donde tuvo su primera experiencia, después de esa noche, no paraba de tener erecciones, no paraba de tener erecciones. Alejandro llegó a presumir a sus amigos en la escuela que ya no era virgen y después comenzaron a murmurar que la desvirgada era su hermana. Pobre cuate, ese rollo le costó el regaño de un profesor, el hijo de los directores de la escuela lo puso a lavar por una semana los baños de las mujeres. Este maestrito Benjamín, era algo castrocito, su familia toda era de mormones y pareciera que querían realizar un proyecto en el que los 4 hijos que tenían los directores fueran los únicos maestros en la escuela y procrearan para que sus hijos fueran los próximos maestros de la generación venidera. Benjamín era un ñoño, siempre bien vestidito, de corbatita y toda la onda, muy amanerado el tipo eh, pero era casado, y tenía 2 hijos mocosos que siempre que iban a la escuela los morritos de 5 años, chamaco y chamaca, iban sucios, mal vestidos, hasta parecían niños de la calle los pobrecitos. Su esposa la Vicky que nos daba orientación, estaba bien feita, bueno, ni tanto, pero era chaparrita, gordita y siempre andaba con jeta. Caminaba con una hueva que ni ella misma soportaba, yo pensaba que el Benja sólo tenía a la Vicky para guardar las apariencias, porque nadie en su sano juicio se hubiera casado con esa feminista. Porque aparte de todos sus defectos, la vieja esta se la pasaba hablando de los derechos de la mujer en orientación.
Yo creo que así la trataba Benjamín donde ella nos venía a gritar esos derechos, yo creo que estaba frustrada.
Así eran los días en la escuela secundaria “Benemérito de las Américas”. Casi todos los maestros eran mormones y se vivía una puta represión que me hubiera vuelto loco si mi comportamiento hubiera sido en ese entonces el de ahora.
Alejandro era guap¡llo, su hermana iba en tercero y nosotros en segundo, le decían la vaca porque tenía un culo descomunal.
Y hasta donde recuerdo Alejandro una vez en clase de Mate con Benjamín, como mi asiento estaba atrás de él del lado izquierdo, vi como toda su pinga se le paraba, se estiró bostezando y más aún creció el diablo aquel, todo mundo lo vio, hasta el Benja y nadie dijo nada. El como si nada estirándose y presumiendo su larga reata. Eso era del diario. Un día que estaba yo con Gabriel, vimos, y más bien Gabriel me dijo, porque era este tipo otro diablo con los cuernos bien parados, que viera a Alejandro, otra erección percibí, esta vez, trató de disimular encogiéndose y dándose la vuelta. Poco duró este Alejandro en la escuela, pues a los pocos meses por su mal comportamiento se salió o lo sacaron de la escuela. Recuerdo el día en que Alejandro lavando los baños vio venir a Benjamín, y éste burlándose de él, se metió al baño de las mujeres a cagar como si nada. Tenía bastantes complejos el maestro, la vieja con la que se había casado seguramente lo sacó de quicio.
Iban por Alejandro a la escuela y por su hermana, su padre, era un hombre decente ya cerca de los 40 años, güero, estatura media, ni guapo ni feo. Pero de oídas recuerdo que tenía problemas con su mujer, no se llevaban bien o algo así me dijeron. Tampoco su hijo la quería, pero una vez, y todo esto lo digo de oídas, porque yo nada vi, pero todo cierto es cuanto estoy diciendo, tengan plena seguridad de ello. Una vez su madre observando a su hijo masturbarse en su habitación no pudo resistir la tentación y esperando una noche en que el padre y la hija no estaban en casa, llegó sigilosamente hasta la habitación del muchacho, donde dormido y con la luz apagada comenzó por tocarle los bajos, luego la verga y su mano se siguió hasta que comenzaron las erecciones, él tal vez se espantó, pero no dudó en seguirle el juego a su madre, así que teniendo la casa sola para los dos, dieron rienda a su enfermiza sed de carne y Alejandro disfrutó como nunca esa noche, él con su largo miembro agitaba a la mujer haciéndola jadear y reír, duraron como 3 horas en la cama y después se siguieron en el piso de la recámara, continuaron en las escaleras y por último terminaron cada quién en su habitación sin decir palabra. Esto ya no era de extrañarse en su familia, todos eran unas cabras locas. Su padre me imagino que bien le daba también a su hija, y Alejandro también le daba a su hermana, cómo me hubiera gustado verlos alguna vez, con lo cabrón que era este Alejandro yo creo que a 3 viejas les podía dar al mismo tiempo. ¡Cómo no estuve ahí! ¡Animal de mí! El señor Galindo andaba con otra mujer se creía, pues una ocasión en que se estaba bañando, su mujer descubrió en su automóvil una bolsa con pantalones de mujer y bras, sin pensarlo 2 veces corrió inmediatamente al baño y reclamó a su marido. El con la ingenuidad y cinismo de un niño contestó que no sabía qué hacían ahí. No era la primera vez que el señor le ponía los cuernos a su esposa, y ella ya estaba hasta la coronilla de sus aventuras, así que con el coraje que tenía, sentenció a su marido, diciéndole que hablara por teléfono con la amiga con la que había salido la noche anterior y que si no lo hacía se largaba de la casa. Así lo hizo, saliendo de bañarse llamó a su amiga Sara, diciéndole que su mujer no le quería creer que la bolsa con ropa era de ella misma, se la comunicó a su esposa y hablaron. El argumento fue que la bolsa era de una comadre de Sara que le había encargado y se le olvidó bajarla. La discusión no llegó a mayores con esta excusa.
Esa familia digo yo que no funcionaba, lo mejor para todos sería que sus padres se divorciaran y así los hijos ya no tendrían que soportar las discusiones del diario.
La madre cometió un crimen que dejó absortos no sólo a los familiares, sino a toda la comunidad donde vivían, tanto que la familia terminó desmembrándose y jamás se volvió a saber de alguno de ellos en el lugar. Cada quien jaló para donde le convino y terminaron con el problema.
Llegó la madre del trabajo de mal humor como de costumbre, estando Alejandro viendo la tele y exigiendo la comida en cuanto entraba su mamá en la sala, ella no pudo soportar los gritos del chamaco y agarrando 2 cuchillos de la cocina se los clavó bien en el cuello. Obviamente eso la dejó más loca de lo que ya estaba y huyó. Todo el mundo lo sabía pero nadie hablaba de eso.
Más tarde se supo que el señor andaba con otra mujer con la que se fue a vivir, ya tenía 2 hijos con ella y todos se les quedaban viendo en el pueblo donde vivían, todo mundo hablaba mal de ellos y ellos 2 o único que hacían era bajar la cabeza y sonrojarse cuando paseaban en el jardín. Apenas recuerdo cuando Alejandro contaba sus chistes pícaros, lo recuerdo como si aún estuviera aquí, cuando me enseñó a masturbarse, la primera vez lo vi en el baño de la escuela y me dijo que lo hiciera con él que se sentía bien. Después de entonces todo era ir a su casa y jalárnosla hasta dejarla roja. Lo hacía con tantas ganas él, en verdad lo admiraba, él lo sentía cada vez, tenía tanta vida. Otras veces lo hacía él sólo, con objetos, incluso una vez bebió su propio semen. En otra ocasión recuerdo que nos pusimos hasta atrás y comenzó a decirme que yo lo masturbase, que bebiera de su agua, que su agua era muy rica, sólo me le quedé viendo y le dije, estás bien loco, deberían meterte a un internado, a ver si así ya dejas en paz a tu pobre mano. No sólo usaba la mano sino todo lo que podía y tenía a su alcance. Esa noche en que nos empedamos, se vino sin siquiera haberse tocado, todos los bóxers dejó empapados y me los restregó en la cara el cerdo, me dijo que bebiera hasta saciar mi sed y después se tiró en el suelo. Sólo una vez lo masturbé, siempre que lo hacía él parecía como endemoniado, como si estuviera embriagado o fuera de sí, pedía más y más hasta que terminaba agotado por el cansancio que le provocaba, tenía un alcance tremendo, jamás lo pude superar cuando competíamos y expulsaba semen como si fuera ballena. A veces lo guardaba en unos frascos. Esa vez que lo masturbé casi me lo agradece.
Aún lo extraño, su muerte nos sorprendió a todo el grupo, aunque casi no hablábamos de él. Unos decían que se lo tenía bien merecido, otros que pobrecito, otros no opinaban.
Toda su vida fue un desmadre en realidad, en una ocasión recuerdo que se pasó con una maestra de historia que nos cajeteábamos bien bonito todo el grupo. El más, siempre se la pasaba alburéandola en clase y ella de pendeja como era nunca entendía nada. Sólo le decía que si seguía así lo iba a reportar a la dirección y lo reprobaría. Terminó yéndose al año siguiente, yo creo que no nos aguantó. Pero antes de que se fuera Ale le dio su despedida, estando ella en el baño como estaba junto al de los hombres y había un hoyito la pude ver tras la pared, justo cuando la maestra iba a sentarse en la taza aventó él una paloma que se oyó por toda la escuela y la dejó casi sorda, después le levantó la falda en el salón y siempre que podía, como nos formábamos par que nos calificara y todos nos amontonábamos y empujábamos, pues él no perdía el tiempo y siempre que estaba cerca de ella le daba sus arrimones y se la restregaba bien bonito por todo el culo, ella nada más se reía. Pero la última vez que hizo eso, yo bien vi , como le desabrochaba el vestido por atrás, mientras nadie ponía atención por estar en el desmadre, el escritorio de ella estaba en la esquina y por lo tanto nadie podía ver por atrás él estaba disque calificándose y viéndola por atrás revisando su trabajo, les digo, le desabrochó el vestido por atrás y le metió toda su verga en el culo mientras los demás estaban preocupados por otras cosas, fue cosa de minutos, porque casi no se movían y sólo hacían unas caras extrañas, como el salón era oscuro pues nadie vio nada y yo me hice el que no vi nada. Antes de que se viniera Alejandro la sacó rápidamente y se fue corriendo al baño mientras ella se abrochaba el vestido haciendo como que se rascaba.

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