Debut con el primo – Parte III

Hola a todos. Hace rato que no andaba por acá. Hoy quiero contarles mi segunda experiencia homo, un par de años después de haber estado con mi primo. De adolescente era bien lanzado, nunca tuve rollos con las etiquetas ni sentí vergüenza por lo que hacía. Quería probar de todo.

A mi grupo de amigos les conté que había tenido sexo gay y me webiaron harto siempre por eso. Tonteras típicas, como mamones, agarrones o apodos estúpidos, pero nada que me afectara en verdad. Siempre los quise harto y sé que me querian también.

Una vez, después de un carrete en la casa de un amigo me tocó dormir en una pieza chica que estaba lejos del resto de la casa, era como una habitación/taller sin puerta donde la mamá de mi amigo hacía manualidades y había una cama chica. Nos habíamos acostado de madrugada y era domingo, ningún apuro. Siempre fui de los que se despiertan temprano y se levantan a ducharse y hacer cosas, así que ese día no fue la excepción. Me fui a bañar y cuando salí de la ducha me topé en el pasillo con la prima de mi amigo. Me preguntó si ya me iba y le dije que iba a acostarme de nuevo a esperar a que se levantaran los demás para desayunar. Me fui a acostar y llegó ella al rato. Me metió conversa desde la puerta y caché que estaba full coqueta. Me preguntó si podía quedarse conmigo mientras despertaban los demás y se sentó en la cama a mi lado. De la nada, levantó la ropa de cama y se metió al lado mío. Me dijo que olía rico y me abrazó como apoyándose en mi pecho y acariciándome la cintura mientras me hablaba de cualquier cosa.

Me di vuelta hacia la pared dándole la espalda y me empezó a besar la nuca. «Chucha la pendeja lanzá», pensé, pero igual rico, así que la dejé y me acosté de guata para que me acariciara la espalda. Después de algunos minutos se sentó, bajó la ropa de cama y se sentó en mi culo de piernas abiertas, como montándose, y empezó a darme rasguños suaves en la espalda mientras frotaba su concha en mi espalda baja. Podía sentir la presión que hacía y los gemidos ahogados mientras me montaba, así que ni weón, me di vuelta y quedamos mirándonos, ella seguía frotándose en mi, ahora en mi paquete, que estaba cono roca. Me mojé el slip de precum y ella su shortcito con su lub y se sentía delicioso. Le metí las manos por debajo del polerón para agarrarle las tetas y tenía los pezones erectos. Le manoseaba las tetas y ella gemía de placer, mientras seguía masturbándose en mi, yo hacía presión hacia ella. Me corrió el slip para sacarme el pico y se corrió el shortcito para que su concha quedara sobre él. Así me estaba pajeando con sus labios vaginales mojados mientras le mordía las tetas y la besaba caliente y en eso veo a mi amigo, el anfitrión, parado en la puerta mirando en polera y bóxer. Cuando cachó que me di cuenta de su presencia como que se hizo el ofendido y echó a su prima, le dijo que era una desubicada y yo un barza por comerme a su prima en su casa. La mina se arregló a la rápida y se fue. Cristóbal se quedó de pie junto a la cama retándome y mientras yo me acomodaba el pico y me secaba con sus sábanas, le decía que no hiciera un escándalo por tonteras.

El wn se sentó junto a mí y comenzó a preguntarme weás tipo «¿Estaban ricas esas tetas?», «¿se te paró rápido con mi prima?». Yo quedé un poco descolocado con las preguntas, pero caché para donde iba la cosa, así que le empecé a decir lo que quería escuchar y de la nada me empujó para acostarse a mi lado. Empezó a preguntarme detalles de cuando yo había estado con mi primo y me empezó a decir que él también sentía curiosidad por estar con otro hombre, y que si pudiera, le gustaría probar conmigo, considerando que somos amigos y la confianza y weás…

Le dije que pensaba que era una mala idea, éramos muy unidos y no quería cagar la amistad por sexo exprés, pero él insistió y me pidió que al menos lo dejara besarme para probar. Yo lo dejé. Nos abrazamos acostados, de frente y pude sentir su pico duro sobre el mío, el wn era harto más dotado que yo y le llegaba a palpitar la verga. Empezó a contonearse contra mi y yo contra él, mientras seguíamos besándonos fuerte, duro, como queriendo dominarnos.

Metió su mano bajo mi slip y me empezó a masajear el culo, los glúteos. Me apretaba fuerte contra él y buscaba mi hoyo. Cristóbal es alto, ancho y tiene manos enormes, pero suaves. Buscaba con sus dedos mi ano y yo trataba de buscar el suyo también. De pronto, se giró dándome la espalda y mientras giraba la cabeza para seguir besándome, me ponía su culo en el pico. Ahí ya no quería más, era muy fuerte estar en eso con mi amigo, uno de los más cercanos, pero la calentura era muy fuerte y nos dejamos llevar no más.

Bajé su bóxer mientras lo pajeaba desde atrás y comencé a pajearme entre sus glúteos duros. Cristóbal me buscaba el pico con su culo y yo trataba de no caer en la tentación, pero me ganó, y en uno de esos movimientos de búsqueda de pico lo clavé de una. La penetración fue tan acertada que nos quedamos inmóviles, hasta que me apretó la mano que rodeaba su pico y me empezó a hacer que lo pajeara duro. Apretando su glande mojado y bajando hasta su base una y otra vez, mientras movía su cadera contra mí para sentirme más adentro. Después de algunos minutos, se giro hacia mí y con voz autoritaria y dura me dijo «baja y chúpame el pico ahora!»… Quedé plop! El wn estaba siendo suave y de la nada era una máquina caliente. Lamí su pecho, sus pezones, los mordí y sabía delicioso. Cristóbal gemía y me agarraba fuerte el pelo. Me dolía pero era exquisito. Me bajó hasta su pico y lo enterró en mi boca hasta mi garganta. Me dejó ahí unos segundos y con una arcada se salió. Lo masturbé mientras lo mamaba y después fue su turno.

Al principio le costó, como que me hacía doler con los dientes, pero en un par de minutos estaba experto en mamar. Lo chupaba exquisito. Nos seguimos besando, pajeando y frotando y me di vuelta solo. Quería sentir su pico adentro. Lo sujeté de la cadera para que no fuera demasiado bruto, pero me rodeó por la cintura con un brazo y con el otro me agarró el pico. Recogió mi precum, se lo comió y se escupió la mano para mojarse la verga y meterla. Dolía, pero era delicioso. Alcancé a hacerle algunos movimientos y se quejó de que iba a acabar. Me sacó el pico, me acostó de espalda, se acostó sobre mí de frente, casi asfixiándome, y empezó a frotar su pico contra el mío. Era extasiante sentir ese pico en mi guata, entre mis cocos, mojándome todo, mientras no parábamos de comernos la boca me preguntó si estaba cerca de terminar y, acelerando el ritmo, nos echamos todo uno encima del otro. Chorros de moco caliente mezclándose en un sándwich de piel y sudor mientras no parábamos de sacudirnos. Cristóbal se dejó caer sobre mí y me besó de nuevo. Me miró y me dijo: “ que está weá quede entre nosotros no más, culiao».

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4 Comentarios

  • Anónimo
    noviembre 6, 2025 a las 7:32 pm

    Oh, que rico! Buena historia.
    ¿Habrán más?

  • Anónimo
    noviembre 6, 2025 a las 11:56 pm

    Síguele esta rico

  • Anónimo
    noviembre 6, 2025 a las 11:58 pm

    Cuenta más

  • Anónimo
    noviembre 8, 2025 a las 9:45 am

    Que rica historia

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