El día de las elecciones

Hola, amigos, ¿qué tal?
Les cuento una experiencia que viví el día de las elecciones.

Resulta que siempre quise participar en un proceso eleccionario, pero nunca, a mis 41 años, he sido llamado como vocal de mesa. Así que me inscribí para ser parte del SERVEL (Servicio Electoral para los extranjeros).

Tuve que ir un sábado a una prueba de transmisión de datos y ahí lo conocí a él. Un hombre de 46 años, casado, ultracatólico, varonil, alto, con una barba ya cana. Su nombre es Andrés.
Él era el encargado de digitar la información y subir todo al SERVEL.
Nos saludamos, buena onda, pero noté algo raro: cierta tensión en su mirada y algo de nerviosismo al verme.
Estuvimos como dos horas haciendo pruebas, solos, en una oficina del colegio.
Tratando de conversar y conocerlo fue que descubrí lo que describí de él anteriormente.
En las dos horas que estuvimos ahí, se notaba la tensión sexual; él se ruborizaba, me esquivaba la mirada y cada vez fui más osado, incluso me acomodé el paquete, sentado a su lado.
Ese día nos fuimos y lo único que pasó entre él y yo fue un apretón de manos.

A la semana siguiente, nos tocó la conformación de las mesas con los vocales, donde se hace la capacitación y toda esa weá.
De nuevo, él y yo en la oficina, transmitiendo la información que se generaba.
Durante la conversa, nuevamente se sentía la tensión, las miradas coquetas; incluso se sentó a mi lado en la reunión con el milico y las demás personas. Tiramos la talla y nos reímos harto, como si fuéramos dos amigos.

Ese día armamos el grupo de WhatsApp con todos los que estaríamos al otro día para coordinarnos.

En la noche, me habla para seguir tirando la talla y preguntar weás, weás que estaban en el manual, pero ahí caché que el loco quería algo más.

El día domingo, full pega desde las 7 am para todos lados.

Recogiendo información que él tenía que transmitir, por lo que yo tenía harto trabajo de oficina con él.
A eso de las 10 am teníamos que subir una información, y yo estaba con él en la oficina,
sentado a su lado.
De pronto se para y pasa por delante mío, pasándome toda la raja (enorme raja) por el pico.
No me quedó duda de lo que quería… Ese loco quería que lo culiara.

Cuando pasa de vuelta para sentarse, le meto mano y se queda quieto.
Masajeé sus cachetes, los acaricié y comencé a tocarle la cintura solo con mis dedos; él empezó a gemir… a suspirar…
Lo doy vuelta, mientras sigo sentado en la silla y me echo pa’ atrás… Me desabrocho el pantalón y le digo:
— ¿Esto querí’?
— Yo no soy maricón, me dice.
— Lo hago callar con el sonido de silencio y le digo:
— Me da lo mismo lo que seas, ¿querí’ pico? ¿Sí o no?
Y me lo saco y empiezo a darme pichulazos en la palma de la mano.
Tengo un buen pico, de 18 cms, pero grueso y cabezón, y buenos cocos… Y ya lo tenía duro…
Él me miró, me tocó el pecho como afirmándose y se saboreó.

No hicieron falta más palabras. Se agachó y se puso de rodillas y se metió mi pico a la boca.
Era medio torpe al mamar; me pasó a llevar con los dientes en varias ocasiones, se puso como ansioso y lo hacía rápido y no muy bien, pero después de varias indicaciones, empezó a mamar como el pulento manda.

Csm… Lo agarraba con la mano, me pasaba la lengua, como tomando helado… Se lo metía a la boca, le pasaba la lengua en círculos por la cabeza… Y le quedaba la baba como hilos.

Yo agarré el ritmo y le puse las manos en la cabeza y comencé a follarlo…
Se sacaba el pico a cada rato de la boca por las arcadas, pero se lo tragó completo en varias ocasiones. Yo sentía que mi pico chocaba con su garganta y estaba calientito.
De pronto me agarra los cocos sin dejar de chupar el pico, y los masajea.
La verdad es que el loco nunca dejó de chuparme el pico; me tocaba las piernas, me acariciaba el vientre, la guata, hasta el pecho, con los ojos cerrados me chupó el pico harto rato, como unos diez minutos.
De pronto siento que me voy a venir. Le aviso que me voy y se saca el pico y me pajea rápido.
Saltan varios lechazos sobre la ropa y su cara.
Yo estaba con la cabeza hacia atrás en la silla, disfrutando la feroz mamada que me acababa de dar, y siento que se lo mete a la boca bien lento y con la lengua empieza a recoger la leche, me pasa la punta de la lengua por la abertura del pico y me folla el pequeño ojo con su lengua.
Ohhhh, csm, la weá rica…
Sentía espasmos de orgasmo cuando hacía esa weá. Me di cuenta de que incluso me palpitaba el hoyo mientras sentía esos espasmos.
Luego el hueón se limpia y rápidamente nos acomodamos.

Mientras se limpiaba la cara y hablábamos de la mamada, me dice que no es gay y que es la primera vez que hace algo así.
Le digo que tranquilo, que el sexo es así, cuando dan ganas, dan. Da lo mismo todo, sin etiquetas.
Me da una palmadita encima de mi mano y me dice que ya está lista la transmisión, que archive los documentos y que se tiene que ir.
Que volvía a las 16 horas.

A las 16, puntualmente, regresó y me avisa por WhatsApp.

Desde ahí hasta el cierre de mesas, full pega. Una vez que empezaron los recuentos de votos o escrutinios, me tuve que ir a encerrar a la oficina con él nuevamente, ya que cada vez que finalizaban los conteos de una mesa, había que subir los formularios.
Todo ese rato, nos mirábamos de forma exageradamente caliente.
Yo quería puro culiármelo; tenía un culo grande y gordo.
Me lo imaginaba saltando arriba mío o a lo perrito, viendo cómo mi pico entraba en su hoyo.
Ufff… Me pajié mentalmente todas esas horas.

A eso de las 23 horas, subimos la última información y nos disponíamos a irnos.

Nos despedimos de los demás, salimos del colegio y nos fumamos un cigarro.
Mientras fumábamos, me dice que le gustó caleta lo que hicimos en la mañana,
que aunque estaba nervioso, se sentía caliente conmigo.

Le di una pitiada al cigarro, boté el humo, mirándolo fijamente le digo:
— ¿Andaí con tiempo?
— Sí… ¿Pa’ qué?
— Vivo solo. Vamos pa’ mi departamento.
— Bueno, me dice.

Botó la última bocanada del cigarro y me muevo, nos subimos a su auto, le di las indicaciones (a tres cuadras), entramos a mi depa y nos comenzamos a besar en cuanto se cerró la puerta.
Daba buenos besos… Me corrió harta mano y de inmediato metió su mano en mi pantalón para tocarme el pico, el que ya estaba duro.
Yo lo di vuelta y lo puse hacia la pared, comencé a subirle la polera y se la saqué, luego le empecé a desabrochar el pantalón y se lo bajé lentamente, lo dejé en boxer… Unos boxer negros con unas líneas rojas.

— Qué buena raja tení’, le dije y le di una palmada fuerte.
Él se dio vuelta, me dio un beso, empezó a bajar por mi cuello y subió a la oreja derecha, me comió la oreja y respiraba en ella. Uffff, esa weá me dejó a full caliente.
Luego siguió por el cuello hasta la otra oreja.
Lo alejé unos centímetros para empelotarme. Y él hizo lo mismo.
Y ahí quedamos pico con pico.
Tenía bien pico el loco, como de unos 17 cms, no tan ancho, pero de buen forro. Y bien peludo. En todo el cuerpo tenía mucho pelo: el pecho, los brazos,
la guata… las piernas.
Agarré su pico con el mío y los pajié juntos.

Lo di vuelta y empecé a puntearlo… poniendo mi pico entremedio de sus cachetes.
Después de un rato de hacer eso, me agacho y le tiro un escupo en el hoyo…
Su respuesta fue sobresaltarse y gemir, gemía rico el loco.
Le di su buen beso en el hoyo y lo dejé bien mojadito.

Fui a mi velador a buscar un condón, me lo puse y lo acomodé apoyándolo en la encimera de la cocina.
Lo puse en cuatro y él apoyó los brazos en el mesón de la cocina.

Se lo puse lentito en el hoyo… Y se lo fui metiendo.
El hueón gemía y gemía. Lo tuve que hacer callar, pues los vecinos podrían escuchar.
Me dijo que lo hiciera lento… Así que fui gentil con él.
Lentito fui abriendo el hoyo y metiendo de a poco el pico.
Cuando ya lo tenía como a la mitad, se lo empujé todo.
Él soltó un suspiro y me puso la mano en la pelvis, como diciendo: “Espera”.
Se acomodó él y empezó a moverse lentamente.
Yo estaba recaliente y quería puro darle duro, pero él se empezó a mover lento y profundo, hasta que agarró el ritmo y se empezó a moverse más rápido.
Yo lo tomé de la cintura y le levanté una pierna.
Y ahí le di hasta que sonaban mis cocos chocando en su culo.
Le abrí los cachetes para ver cómo mi pico entraba y salía por ese culito rosado… apretadito… peludo.
Ambos sudábamos, y el sonido era increíble.
Cuando lo noté cansado, se lo saqué y lo llevé al sillón.
Se acostó de espaldas, abrió las piernas y me puse de rodillas en el mismo sillón, tomé mi pico con la mano y se lo metí, le levanté las piernas y empecé a darle duro.
Ufff… Csm… Qué culo más rico, estaba tan apretadito que se sentía en el pico.
Y la imagen que tenía era hermosa.
Lo empujaba tan fuerte que se le movían los cocos y el pico.
Me recosté sobre él, sin sacarle el pico, y nos besamos.
Él empezó a tocarse y, por las contracciones de su hoyo, sentí que se iba a venir… Cada eyaculada sentía un apretón en el pico que hizo que me viniera con él… Estábamos ambos lanzando leche, él sobre su pecho y yo en su culo (en el condón).
Ya no importó el silencio. Ambos nos mezclamos en nuestra respiración agitada y el sonido del orgasmo que estábamos disfrutando.

Me enderecé y le pasé la mano por el pecho, le esparcí la leche y me chupé los dedos.

Saqué el pico y me recosté con él en el sillón.
Nos quedamos un rato así, hasta normalizar la frecuencia cardiaca y la respiración.

Hablamos un poco más de lo que había pasado y le dije que era tarde, que ya se tenía que ir.

Se fue y, antes de cerrar la puerta, me dice:
— Nos vemos en la segunda vuelta.

Cerró la puerta y yo me sonreí.
Ahí me quedé en el sillón:
empelota, mojado, con el gustito cumplido. Me paré para buscar los cigarros y me fumé un cigarro en pelota en el balcón.

Si pasa algo en la segunda vuelta, les cuento.

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4 Comentarios

  • diego
    noviembre 29, 2025 a las 8:26 am

    rica la historia compadre, como podria conocerte

  • Anónimo
    noviembre 29, 2025 a las 10:39 pm

    Quiere que me lo culee también?
    Demosle pos.

    • Anónimo
      noviembre 30, 2025 a las 1:14 am

      Uff yo también quiero, te comería el pico más rico

  • Miguel
    noviembre 30, 2025 a las 12:46 pm

    Es muy rico culiarse a los casados ,ese culo debe tenerlo muy rico,que envidia

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