Mi primo hetero me echa la mano

Hola, mi nombre es Antonio, pero todos me dicen Tony.

Bueno, les cuento que esta historia pasó cuando yo recién cumplí 20 años. Les cuento que justo por mi cumpleaños renté una casa de campo en Monterrey y llevé a unos primos y algunos amigos. Y pues, obvio, compartimos cuartos.

Yo justo decidí quedarme con mi primo porque lo considero como un hermano; es 1 año mayor que yo y ambos somos hijos únicos, y siempre hemos sido muy unidos. Cabe mencionar que nunca lo había visto con ojos «hot» ni mucho menos, siempre lo veo como un hermano mayor. Y por su parte, él es súper hetero. Bueno, otro detalle que olvidé mencionar es que, justo semanas antes, tuve un pequeño accidente y tenía el brazo enyesado.

Bueno, ahora sí, con estos detalles les cuento: rentamos la casa desde el viernes y salimos el domingo. Ojo, mi intención en ningún momento era ir con plan cachondo, jaja, solo era disfrutar y ya. Bueno, el primer día normal, estuvimos jugando, platicando y bebiendo, pero todo normal y no hubo nada raro. Incluso, como en otras muchas ocasiones, dormimos en boxer mi primo y yo en la misma cama.

El segundo día también seguimos pasándola bien, pero mi primo tuvo la grandiosa idea de, ya muy tomados, jugar «Verdad o Reto». Que tampoco es que se saliera de control, pero ahí comenzó todo. Primero fueron cosas muy tontas, pero después mi primo empezó con preguntas (aún no se atrevía a ponerme retos) muy calientes, como preguntándome cuál es la más grande que me he comido, si he participado en tríos, que si esto, que si el otro. Ojo, había algunas preguntas picantes, pero no tan fuertes, ya que no había mucha confianza aún. Y bueno, seguimos así, después jugamos otra cosa y ya.

Ya más noche, después de cenar y bañarnos, ya acostados en el cuarto, estábamos ya borrachos pero muy conscientes. Y en eso me dice: «Hace rato me calenté mucho jugando Verdad o Reto». Y le dije: «Pero por qué, si solo tú hacías esas preguntas tan hot». Y él solo rio y dijo: «Ay, perdón, son preguntas que tenía curiosidad pero no me atrevía a preguntar. Perdón si te incomodé». Y le respondí que para nada, que él pregunte lo que sea, que no hay pudor entre nosotros, que si tenía alguna otra pregunta. Y me dice: «Una última pregunta: ahorita que estás con el brazo fracturado, ¿te la jalas?». Y le dije que no, y él, sonriendo, me dice: «Yo no podría durar más de 2 semanas». Bueno, como soy muy distraído, no capté sus indirectas, porque hasta ese momento no veía algo más. Bueno, después seguimos hablando de otras cosas y después nos pusimos a ver el teléfono.

Pero él seguía. Entonces me dice: «Ay, mira, mi novia anda caliente y quiere hacer videollamada, pero hoy no». Y me enseña una foto de su novia muy hot. Entonces volteo y lo que yo noté es que tenía fecha de días anteriores. Fue ahí cuando entendí todo, y le dije: «Pues date, por mí ni te preocupes, total ya te conozco todo». O siguió creciendo y reí, porque desde pequeños nos bañamos juntos y a veces veíamos porno juntos y nos la jalábamos, pero dejamos de hacerlo cuando supo que era gay y me decía que le incomodaba.

Entonces él responde: «Pues creció un poco, ¿quieres ver?». En ese momento pasaron muchas cosas por mi mente y no sabía ni qué decir, y le dije: «Ya mejor duérmete». Yo quería hacerme del rogar, y él se levanta al baño y sale desnudo, pero la tenía dormida (team sangre). Y le dije: «¿Por qué te quitaste el boxer?» y me dice: «No alcancé a llegar y lo mojé, y es el último que traje». Y le dije: «Puros pretextos, bueno, ya duérmete». Y se acuesta y a los 2 minutos me dice: «¿Te molestaría si me la jalo? No quiero dormirme así de caliente». Y le digo: «Mientras no me salpiques, está bien». Pero yo ya estaba a full.

Pero yo seguía en mi celular y, según yo, me tapaba para que no se me notara. Y en eso mete la mano a mi boxer y me dice: «Te ayudo, ya que no puedes por tu brazo». En ese momento apagué mi teléfono y no supe ni qué decir. Después le quité la mano y le dije: «No lo hagas» (en voz baja) y me dice: «¿No te gusta?» y le dije: «No lo sé». En eso me paré y me quité el boxer para más comodidad, pero yo no hablaba nada. Él seguía, no solo jalándome, también me tocaba los huevos y sobaba mi abdomen. Yo estaba a full en excitación y él seguía. Después me vine.

Y él me dice: «Te pediría ayuda, pero con tu mano no puedes». Y le dije: «Te ayudo con la otra» y me dice: «No, mejor con la boca, solo si quieres». Entonces le respondí con la cabeza y empieza a chupar, primero la cabeza, y empecé a bajar y subir. Pero él tenía sus brazos en la almohada y agarré uno de sus brazos y lo puse en mi cabeza. Entonces comenzó a empujarme hacia él y después logró venirse en mi boca. Después de eso nos tiramos en la cama y ninguno decía nada.

Y unos segundos después me dice: «Aquí estoy para cuando necesites una mano». Y yo le respondí: «Tú aquí me tienes para lo que necesites».

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