Me convertí en la perrita de mi compañero de trabajo

Soy enfermero en México, me describo físicamente, soy bajito mido 1.60, de piel aperlada y complexión media/delgado, esta historia comienza cuando entro a laborar al lugar de trabajo de mi mejor amiga (también es enfermera), desde el día uno que entré lo vi, un chico alto, en ese entonces tenía una complexión que yo describiría como gordi-mamado, de 1.85 de altura, bastante masculino, con brazos, nalgas y piernas grandes… pero con finta de ser un mamon y obviamente “hetero”, la verdad suelo ser tímido para entablar una conversación con gente nueva, y más cuando me atraen… pero por la posición que manejaba en el trabajo, la comunicación con él comenzó a ser muy constante, con los meses se tornó de bastante confianza, al grado de platicarnos ciertas experiencias sexuales, claramente yo con la intención de saber que le gustaba, como lo hacía o que lo prendía, ahí fue donde me confesó que el padece de “erecciones involuntarias” es decir que no importa el lugar o la situación, su pene se puede erectar y que eso suele apenarlo, por qué hay momentos que está con pacientes y él con la verga dura jajaja por lo cual aveces cuando se pierde es por que está en el baño masturbándose para venirse y lograr que se le baje, la verdad como solía mirarle el paquete seguido (disimuladamente) ya me había percatado de esa situación y varias veces me imaginaba mamando esa verga, claramente yo entre juego y risa le dije, pues cuando quieras yo te ayudo, el solo puso una cara pícara y me cambió la conversación, yo en ese momento entendí y dije bueno pues claramente es un NO, la verdad yo no insistí, ni volví a sacar el tema, pero al cabo de unos días, comenzó acercarse a mi área de trabajo más de lo común, siempre cuando yo estaba sentado y de espaldas, llegaba por detrás y me pegaba todo su pene en la espalda, yo las primeras veces lo tomé como el típico juego de los hetero, cuando quieren bromear con un gay, recuerdo que yo sólo le decía, te la siento muy grande, con razón tu novia es muy celosa y te pelea mucho (porque tiene novia), a lo que él me respondía, es porque soy muy caliente, pero no pasaba de ahí, así estuvimos en ese jueguito pendejo durante un mes, hasta que se llegó el día, donde, por fin se me hizo probar y oler ese pene que tanto deseaba, recuerdo que ese día me comentó que se había disgustado con su novia y que, por ende, andaba algo estresado y amargado, recuerdo que a mí en ese momento me entró el espíritu de la putería ja ja ja ja y coquetamente, le dije no te preocupes, si necesitas que te escuche o te ayude en algo, ya sabes que aquí estoy, él sólo puso una cara que no había visto antes y era de calentura total, y me mira y me dice, lo tomaré en cuenta, déjame pensarlo, al cabo de un rato llega por detrás como siempre, pero esta vez traía una erección muy grande, yo solo volteo la cabeza y miró esa enorme verga cerca de mi cara (Por qué recuerden que yo solía estar sentado), miré hacia arriba con una cara como de Perrita, esperando leche y le dije quiero mamártela, él se la agarró por encima del pantalón y me dijo, voy a ir al baño, te espero en el último, pero que sea disimuladamente, en ese momento empecé a salivar y mi corazón comenzó a latir muy rápido, lo vi irse rumbo al baño, sin antes, hacerme una señal con la cabeza, sólo me levanté y fui detrás de él al llegar cuál fue mi sorpresa que ya estaba con el pantalón abajo y pude ver esa verga por la que había deseado durante meses, me acerqué y la pude agarrar con las dos manos, me la acerqué a la nariz y pude oler ese aroma a hombre y comencé a introducir su grande en mi boca. El sabor era un poco amargo pero delicioso recorrí cada centímetro de esa verga (18 cm), yo sólo pude ver cómo sus ojos se tornaron hacia arriba en demostración de satisfacción, chupe sus testículos y golpeó mi cara y mi lengua con su verga, mientras lo veía a los ojos con una expresión de deseo, sujeto mi cabeza, con sus dos manos enormes, y me hizo tragarla de un golpe, él sabía que me encanta hacer garganta profunda, es algo que me prende demasiado sentirme ahogado, invadido e inundado por un trozo de carne, tan delicioso, como el de él, al punto que me haga llorar y que me haga sentir que no puedo respirar, al mismo tiempo ahí sometido de rodillas, con mis manos, recorrí esas enormes piernas esas jugosas nalgas, y lo empujaba más a mí, a pesar de qué ya tenía todo su miembro en mi garganta, él me separó de tan delicioso manjar y me dio una pequeña cachetada y me dijo, eres una Perrita a la que le gusta mucho la verga, quieres tragarte mi leche, yo solo moví la cabeza en sentido de aprobación, él comenzó a masturbarse cada vez más rápido, mientras yo esperaba con la boca abierta, recibir tan delicioso jugo, al cabo de un minuto me dijo ahí viene Perrita, abre bien la boca porque quiero ver que te comas toda mi leche y no dejes ni una gota, procede hacer un gemido bastante masculino y vierte sobre mi boca tres chorros de leche espesa, abrí bien mi boca y procede a tragar para que viera cómo me comía su leche, era un poco amarga, pero tolerable, después procedí a agarrar su pene y limpiarlo con mi lengua por todo el grande y tratar de succionar la última gota de su leche, al terminar me levanto y el procede agarrarme del cuello en demostración de dominio y me dice a mi novia, casi no le gusta tragarse mi leche, pero tú no dejaste ni una gota, eso me gustó, me suelta y se va, cabe aclarar que todo eso pasó en cuestión de 5 a 10 minutos, pues no podíamos perdernos tanto, porque sospecharían Y aparte pues teníamos pacientes ja ja ja ja.
Esa fue la primera experiencia con mi macho (aunque él tenga novia jajaja) solo les diré que no pude sentir ese pene dentro de mí hasta muchísimo tiempo después, y en otro trabajo, esa historia se las platicaré más adelante.
1 Comentario
Anónimo
diciembre 16, 2025 a las 3:24 pmEres bien perra jajaja