Mi vecino

Esta historia ocurrió hace 2 años (actualmente tengo 20). En ese entonces yo iba al liceo (soy de Chile). Iba en 3ro medio cuando, al frente de mi casa, llegaron unos vecinos santiaguinos y conocí a Giovanni, un chico alto de como 1.83, que practicaba baloncesto, tenía unos ojos claros, un hermoso cabello anaranjado y una sonrisa encantadora.

Apenas lo vi, mi corazón palpitó como nunca; un calor interno me recorrió completo y, para mi suerte, él era de mi misma edad y de mi mismo curso. Al principio yo era bastante antipático con él, ya que nunca había sentido esto por un hombre y no sabía cómo actuar. Pasaron los días y nos fuimos conociendo, aunque yo sentía que no había esperanza para mí, ya que él era «hetero».

Con el tiempo llegaron los proyectos finales y nuestra profe de lenguaje nos eligió para exponer acerca de grandes escritores chilenos. Entonces, como éramos vecinos, no había «problema». Nos dividimos el trabajo y quedamos de juntarnos un viernes en su casa a eso de las 5 de la tarde.

Toqué la puerta y me abrió su madre, que iba de salida a su trabajo en el hospital. Me dijo que subiera a la habitación y, cuando iba a entrar, él salía del baño con solo una toalla envuelta en su cintura. Yo me sonrojé y, claro, él me llevó a su habitación y se vistió.

Hicimos el trabajo y luego empezamos a hablar acerca de la sexualidad. Él me preguntó si yo alguna vez había experimentado con un hombre y yo negué. Él me dijo que tenía ganas de sentir qué era tener sexo con un hombre. Me reí incómodo y se acercó lentamente y me dijo que había notado cómo lo miraba. Yo me avergoncé más, aunque él me dijo que no me sintiera así y, muy directo, me preguntó si quería experimentar y me robó un beso tan apasionado que me dejé llevar. Sentía cómo su lengua entraba en mi boca. Me agarró las nalgas (soy chico, mido 1.65 y soy nalgón) y me apretaba el culo por arriba del short mientras me susurraba cómo me iba a coger.

Se sentó en la cama y yo me senté arriba de sus piernas y lo besaba. Me levanté, bajé su pantalón y boxer y lo vi: tenía su pene semi erecto, era grueso de como 20 cm. Comencé a chupar ese gran trozo de carne y lo podía escuchar gemir. Nunca había sentido tanto placer; podía sentir cada vena de ese pene. Lo chupaba como si fuera un ternero tomando leche. Se la chupé como por 15 minutos hasta que se corrió y me echó como 3 chorros de una leche espesa y rica.

Íbamos a continuar, pero sentimos sonar la puerta de entrada, ya que su hermana llegó. Nos arreglamos y me fui, aunque nuestros encuentros no terminaron ahí.

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1 Comentario

  • Anónimo
    enero 4, 2026 a las 2:49 am

    Continúa … que más pasó 🤤

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