Noche con mi papá
En medio de las fiestas, toda la familia se había reunido en una finca que queda en otro pueblo para recibir el Año Nuevo. Todos en casa salieron el 29, y mi papá y yo nos quedamos porque él tenía que trabajar al siguiente día, pero después yo lo llevaría en el auto. Así que nos quedamos los dos.
Antes de todo, tengo 28 años, 1.75 de altura y soy gay. Yo llevaba varios días en casa de mis papás por las fiestas y las vacaciones que me habían dado en el trabajo. Me considero algo pajero aún; no he podido dejar de masturbarme y lo hago ocasionalmente para sentir algo más de placer. Como llevaba varios días en casa de mis papás, pues no había podido manosearme a gusto. El día que toda la familia se fue para la finca, en la noche aproveché para hacerlo; solo estaba mi papá y estaba en otra habitación durmiendo. No soy tan amante del porno, pero hay veces que en X aparecen algunos videos muy interesantes, sobre todo los heterosexuales, pues desde siempre me han generado más placer que el porno gay.
Esa noche me quedé en la habitación en boxer. Eran cerca de las 11:30 y ya tenía ganas de masturbarme. Llevaba un rato buscando el vídeo perfecto. Me puse los audífonos para escuchar, me senté sobre la cama, bajé mi boxer hasta las rodillas y comencé a masturbarme. Los audífonos son traicioneros: el volumen no me dejaba escuchar lo que se oía afuera. Fue ahí cuando mi papá entró a la habitación; la puerta estaba cerrada pero no cerraba tan bien por problemas con el manillar. En fin, sentí que se me bajó la erección en segundos cuando vi a mi padre en la puerta. Solo cubrí mi verga con mis manos y me quedé mirando su rostro con una sonrisa de picardía.
—Pensé que te habías quedado dormido y venía a apagar la luz.
—No, estaba ocupado.
—¿Estás viendo porno?
—Ehm, sí.
—¿Puedo ver?
Simplemente asentí con la mirada. Aunque mi corazón estaba palpitando muy rápido, se me hacía algo extraño. Mi padre sabe usar el celular, pero no sabe navegar hasta encontrar porno, entonces quizá era el momento más morboso para mí. Él entró a la habitación hacia mi cama; yo me acomodé, aunque aún tenía mi verga en mi mano. Él se sentó en la cama a mi lado, desconecté los audífonos y le enseñé lo que estaba mirando. Él duerme solo con una pantaloneta; vi cómo se comenzó a tocar él. Y aunque su cuerpo no es de mi agrado, en ese momento verlo así me estaba generando otro placer extraño, pues nunca había visto a mi padre de otra forma.
—¿Le gusta?
—Hace mucho que no veo esto. A mí sí me gusta ver porno, pero no sé buscar. Solo el que me muestran los compañeros en el trabajo.
Yo no le dije nada más; solo vi que su verga ya estaba dura y que lo estaba calentando el vídeo. Mi verga también estaba dura y era extraño; no sentía pena por verme desnudo, sino al contrario, estaba sintiendo placer. Comencé a masturbarme a su lado. Mi verga mide 17 cm.
—La tienes más grande que yo.
—¿Te gusta masturbarte?
—A veces lo hago en el baño, pero no me corro, solo el placer de masturbarme y ya.
—¿No tienes sexo con mi mamá?
—No, eso pasó hace mucho, todo se volvió lo mismo y usted sabe que su mamá jode por todo.
—¿Te pilló con otra mujer?
—Uy no, aunque hace como un año pagué a una mujer por sexo, pero no me gusta gastar plata en eso. A veces solo me conformo con verla desnuda mientras se viste y recordar cuando éramos jóvenes.
—Hagámonos la paja entonces.
Llegar a ese punto de conversación me había llevado bastante a la intimidad. Mi papá se bajó la pantaloneta y sacó su verga: era morena, delgada y por ahí de 15 cm, tenía hartos pelitos. Seguimos viendo los videos; vi cómo su verga lubricaba, y cómo la mía se ponía más dura. Solo quería agarrar su verga y meterla a mi boca.
Escupí sobre mi verga y seguí masajeando. Mi padre me vio, y le hice lo mismo sin avisar. Se quedó algo quieto, pero entendió. En un momento, en el vídeo, la mujer comenzó a mamar la verga del man, y fue ahí mi oportunidad.
—¿Alguna vez te la han mamado así?
—No, bueno, la primera vez fue cuando le pagué a esa mujer, pero no fue la gran cosa.
Yo me bajé de la cama y, como él estaba sentado, me puse al frente y me agaché. Con un poco de temor, agarré su verga con mi mano y comencé a masajear. Él me miró raro. Me puse de rodillas y comencé a mamar la verga de mi papá; la llené de buena saliva. Su verga brillaba y sus ojos también; veía cómo su respiración se agitaba más. La verga de mi padre me cabía toda en la boca; en un momento y sin esperarlo, la metí toda y sentí cómo su semen caliente cayó en mi lengua. Él dio un pequeño gemido, y seguí hasta que su verga bajó. Él siguió viendo el vídeo; yo me levanté del piso bastante excitado, que no tardé en sacar mis chorros de semen que cayeron al piso. Mi padre no me vio más a los ojos; lo entiendo.
Al siguiente día hubo un poco de tensión, pero finalmente, cuando íbamos para la finca, me dijo que lo había sentido muy rico pero que no volvería a pasar. También le dije que le iba a explicar cómo ver porno en su celular, pero que eso que había pasado nadie se iba a enterar.
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