El capataz me culeó

Hola, esta vivencia es de cuando vivía en Los Ángeles (soy sureño). Actualmente vivo en Santiago. Me llamo Andrés.

Bueno, como verán, el sur en ese tiempo era todo rural. Mi hermano y yo teníamos que ir caminando a clases, y todos los días eran iguales.

Al pasar por esa ruta diaria al colegio rural, siempre teníamos que cruzar una parcela de manzanas y demás frutos de temporada.

Yo siempre fui más osado para meterme a las parcelas, para llevar fruta al colegio y también a mi casa.

Un día, como mi hermano enfermó, tuve que ir solo al colegio y me atreví a sacar fruta de esa parcela. El capataz Luis me cachó, me trató de lo peor y dijo que ya me tenía cachado, que me metía a robar. Me amenazó con meterme preso.

Entonces le dije que me perdonara, que ya no me metería a la parcela por los frutos.

Se acercó a mí muy pegado, y yo, con miedo, pensé que me iba a golpear.

Me dijo que me dejaba ir si lo masturbaba. Me tomó de la mano y me llevó a agarrarle el paquete, que tenía un bulto. Empecé a sobarle el paquete, y hasta me calenté con esa escena.

Me obligó a desabrochar el botón de su jeans. Lo hice y lo masturbé. Le hice la paja, y el chorro de leche me salpicó encima de mi ropa y mano. Me fui sorprendido y caliente por lo que había pasado. Esa sensación de ver cómo salía leche de su cabeza me excitó y sentí el deseo de repetir.

Al otro día pasé por ahí solo de nuevo, ya que mi hermano no mejoraba, y mi única ruta era pasar por allí. El capataz me estaba esperando, me llamó y fui.

Me ofreció algunas frutas, pero a cambio se lo tenía que chupar la tula. Accedí porque me calentaba lo del día anterior. Se bajó el pantalón y noté que su tula estaba más grande y gruesa que la vez anterior, y me gustó. Se la chupé por varios minutos, y él tocaba mi culo sobre el pantalón, sin obligarme a bajármelo. Esas caricias en mi culo y yo chupando su tula eran ideales para mí. Era la primera vez que sentía en mi ollito ese deseo de calentura, y me palpitaba de lo caliente que estaba. Se la chupé hasta que acabó en mi boca, y tragué su leche. Me gustó ese sabor y olor; es fascinante. Durante la tarde me la pasé pajeándome por todo lo vivido en esos días.

Pasaron los días, y al capataz no lo veía, igual me metía a la parcela por si lo veía, para repetir de nuevo.

Hasta que un domingo pasó cerca de mi casa y me llamó. Me dijo que estaba caliente y que me esperaba en la parcela por la tarde. Fui esa tarde, salí con mentiras de mi casa para encontrarme con el capataz.

Llegué y estaba solo en la parcela. Me invitó a su cuchitril de pieza que tenía. Lo primero que hizo fue besarme, tocarme y pedirme que yo lo tocara. Lo hice. Se la chupé hasta los cocos, traté de hacer garganta profunda, ya que era un mocoso en ese tiempo e inexperto. Luego invertimos: él me la chupó hasta que su lengua llegó a mi ollito, me lamió el culo y jugó con sus dedos. ¡Qué rico sentía en ese momento! Le pedí que me culeara, y me lo trabajó muy bien el culito, todo dilatado con su saliva. Me lo metió, dolió mucho, grité hasta que me saqué de él, pero luego me lo metió de nuevo. Aguanté todo ese rato la culeada que el capataz me hacía. Terminó dentro de mi culo. Me fui con dolor y placer a mi casa. Esa experiencia de ser culeado me gustó.

Tuvimos culeadas todos los fines de mes, marzo y abril, hasta que me sentía enamorado del capataz.

Un fin de semana me lo volví a encontrar, y me invitó a la parcela. Fui, obvio, solo quería chupar tula y ser culeado.

Llegué a la parcela y, para mi sorpresa, el capataz estaba junto a su hermano. Estaban bebiendo. Me lo presentó, y el hermano le dijo que si yo era el putito que se estaba comiendo. El capataz dijo que sí y me preguntó si aguantaba culear con ellos dos. Con miedo, dije que sí.

Me besaron los dos, a los dos les chupé la tula por varios minutos. El hermano terminó primero en mi boca, ya que tenía eyaculación precoz.

El capataz me puso de perrito y me culeó delante de su hermano. Me culeó tan rudo que sentía que me partía el ollito.

Al hermano se le paró de nuevo, y le tocó el turno de culearme con su hermano enfrente. Me hicieron mierda el ollito. Me gustó la experiencia de culear con los dos; esa sensación de ser utilizado me gustó.

Duró todo eso hasta que nos vinimos por nuevos horizontes a Santiago.

Es todo lo que puedo decir, y perdón por ser latero y largo mi relato.

Siempre recuerdo a mi amor de chamaco, el capataz.

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11 Comentarios

  • Anónimo
    enero 8, 2026 a las 10:31 pm

    Que rico culear con dos ..los sureño son un. 7 para culear

  • Anónimo
    enero 8, 2026 a las 10:36 pm

    Me gustan los sureños 🤤

  • Anónimo
    enero 9, 2026 a las 12:21 am

    Me encanto tu relato, para nada latero. Fue muy caliente. Me da envidia que le hayas chupado el pico y te haya culeado ese macho capataz.

  • Anónimo
    enero 9, 2026 a las 12:21 am

    QUE FALSA LA HISTORIA

  • Anónimo
    enero 9, 2026 a las 12:54 am

    No describiste como era el capataz si es sureño es bueno tiene más relato del capataz

  • Anónimo
    enero 9, 2026 a las 7:54 am

    Buen relato
    Los sureños son los máximo en ring de cuatro perilla

  • Anónimo
    enero 9, 2026 a las 8:47 pm

    Sureño calientes..me recordó cuando un huaso de rodeos me follo en vestidores ..mejor amantes los sureños 😎😎

    • Anónimo
      enero 10, 2026 a las 4:37 pm

      Cuentalo po

  • Anónimo
    enero 12, 2026 a las 10:59 am

    Está perfecto el relato, cuéntanos más

  • Zorrito🦊
    enero 12, 2026 a las 4:11 pm

    Te la había comprado que eras de Chile, pero aqui en ninguna parte se les dice Chamaco y Capataz…mmm te lo cedo pero aca esa figura se le llama Rondín o administrador.

  • Anónimo
    enero 17, 2026 a las 2:09 pm

    Que rico comerse a los hermanos sureños cuenta más 🙏

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