El hermano de mi amigo – Parte III

Hola a todos ;D

Muchas gracias a todos los que han leído las partes anteriores y, en especial, a quienes han dejado sus comentarios. Me he demorado en subir esta parte ya que, después de escribir la parte II, solo me dediqué a terminar el semestre ;-; y bueno, ahora ya con varias semanas de vacaciones en el cuerpo, he encontrado el tiempo y el ánimo para continuar.

Después de esa tarde en el cerro de la universidad quedé con mariposas en el estómago. Me encantaba cómo se estaban dando las cosas con Carlitos y en mi cabeza se presentaban una infinidad de escenarios respecto a lo que podría pasar entre ambos.

Ya siendo la noche del domingo, me encontraba inquieto: al día siguiente empezaba la PAES. Me di un par de vueltas en mi cama intentando no pensar en ello, hasta que logré enfocarme en algo distinto. Aquella tarde en los cerros de la universidad se vino a mi mente: ambos entre los árboles, nuestros cuerpos juntos, sentir su pico en mi hoyo… ufff. Aquella paja que me hice fue justo lo que necesitaba para conciliar el sueño.

Al día siguiente me desperté temprano. Quería ir desayunado a rendir la primera prueba. Como ya es costumbre, lo primero que hice fue revisar el celular. Activé el WiFi y recibí un mensaje de Carlitos; lo había enviado en la madrugada y decía:

“Maxi, mucho éxito en la PAES, eres muy seco. Te has preparado mucho, solo confía en ti…”

Qué mejor despertar para aquel día. Me puse contento con solo leer el mensaje jsjdjkas.
Bueno, para no alargar mucho, solo decirles que esos días se me hicieron eternos y, a pesar de lo preparado que iba, igual me estresé jsjs. Finalmente, ya habiendo rendido todas las pruebas, sentí un gran alivio y lo que quedaba de diciembre se pasó volando: paseo de cuarto medio, salidas con amigos, Navidad, Año Nuevo… ni cuenta me di y ya estaba en el 2025.

Con Carlitos no nos habíamos logrado juntar a solas. Sí nos habíamos visto, pero sin oportunidad para hacer algo, aunque obvio nuestras conversaciones por WhatsApp eran constantes, entre tiernas y calientes. Más de una nude intercambiamos en esas semanas jsjs y estaba claro que cuando tuviéramos la oportunidad lo íbamos a dar todo 🔥

Finalmente liberaron los resultados de la PAES. A Mateo y a mí nos fue bien; en teoría alcanzábamos a quedar en lo que queríamos, así que postulamos tranquilos, pero revisando como mil veces haber realizado correctamente la postulación. Ya saben, eso del orden de preferencia, que sea en la universidad correcta, la sede correcta, etc.

Ya solo faltaban los resultados de la postulación, pero quedaban un par de semanas para que los liberaran. Durante aquellos días no paramos de hablar con Carlitos y de él surgió la propuesta de salir nuevamente.

—Oye, Maxi, ¿te gusta la playa?
—Sí, ¿por qué? 👀
—Para que vayamos juntos un día, ¿te tinca? 😏
—Sí, demás, me encantaría uwu
—Ya po, ¿puedes mañana?
—No jsjkaak, pero puedo el jueves o viernes o ya para el fin de semana.
—Ya, bkn, voy a ver si me pasa el auto, vamos el jueves entonces. ¿Ya?
—Sí, sí, jueves de playa 😎

Así que nos organizamos y el jueves temprano salimos. En mi casa dije que saldría a la playa con unos amigos, no sé qué habrá dicho Carlitos… Quedamos de juntarnos a las 10 a.m. en el estacionamiento del edificio. A Carlitos le habían prestado el auto de su familia. Al llegar, él ya estaba abordo. Me subí y lo saludé:

—Hola, Carlitos.
—Hola, Maxi —me dice mientras se me queda mirando—. Oye… ¿y te puedo dar un besito?… es que hace mucho que no estamos solos…
—Eeh, sí po (“Obvio que sí”, pensé para mí).

Y nos dimos un besito de saludo ajskajjk. Me pareció tierno que me lo pidiera, lo sentí muy de pololos 😭. Al separarnos, cachó que me había puesto rojo, sonrió, tomó mi cara y la acarició un poco para volver a besarme.
—Ya vamos, Maxi —dijo mientras encendía el auto.

Acto seguido me puse mis gafas intentando que nadie nos reconociera jaja. No sé si habrían sido útiles de habernos encontrado con alguien, pero sin ningún imprevisto partimos a la playa. Llegamos cerca de las 11. Estacionamos en un lugar custodiado por bomberos: $2.000 por todo el día.

Fuimos de los primeros en llegar. Nos instalamos por el lado sur de la playa, donde esperábamos que no se juntara mucha gente. Armamos un quitasol y una de esas carpas de playa que son como partidas por la mitad. Estiramos nuestras toallas y nos sentamos sobre ellas. Carlitos se quitó su camisa azul con dibujos de palmeras, dejando ver sus abdominales levemente marcados, quedando solo con su short celeste puesto.

—¿Y tú no te vas a quitar la polera? —me preguntó Carlitos.
—Eeeh, no, después, si es que me meto al agua.
—Pero sacátela po, pa’ que no te dé calor. Además, así te aprovecho de echar bloqueador y después tú me echas a mí.

Lo quedé mirando y accedí. Yo soy flaco, pero para nada marcado, e igual me daba algo de vergüenza que me viera, sobre todo estando él tan rico. Y sí, me conocía el pico y el hoyo jkajska, pero igual me daba algo de cosa que me viera sin polera jaja. Inseguridades tontas que tiene uno a veces.

—Ahí sí po —me dijo mientras pasaba su mano por mi pecho—. Ya, ahora te voy a echar bloqueador, no quiero que te quemes.
Acto seguido sacó uno de su mochila, se echó en la mano y la dirigió a mi cara.

—No, si ya me eché en la cara antes de salir. Después tengo que reaplicarme, pero todavía no.
—¿Y en el cuerpo?
—Ahí no me he echado.
—Tírate para atrás —me dijo para proceder a echarme en el pecho y el abdomen—. Ya, ahora date vuelta 😏

Le hice caso y empezó a esparcir el bloqueador por mi espalda. Partió en los hombros y rápidamente llegó a mi espalda baja. Esparcía el bloqueador solar por esa zona y, entre movimientos, metía sus dedos por debajo del short. Yo me dejaba nomás; una parte de mí quería que siguiera, pero estábamos en la playa, aunque no había nadie cerca.

—Ya, terminé —me dijo—, aunque debería echarte en el potito igual, hay que cuidarlo 😈 jaja.
—Pero wn, jaja.
—Oye, sí po, es mi deber cuidarlo —dijo mientras descaradamente me lo masajeaba con una mano.
—Wn, ¿qué hacís? ¿Y la gente? —exclamé preocupado.
—Tranqui, si de aquí no se ve, no hay nadie cerca. Ya, ahora te toca echarme bloqueador a mí —dijo pasándome el envase para luego recostarse.

Esparcí el bloqueador por su pecho y abdomen. Se sentía durito y en mi mente pensaba lo afortunado que era de estar así con Carlitos. Me tomé mi tiempo; sabía que Carlitos estaba disfrutando. Era evidente porque tenía el pico parado y se le notaba tremenda carpa a través del short. A ratos movía el pico ajsaksj y en una puse mi mano encima, tocándolo como por un segundo 🫣, quizás dos 🤔 jsjs.

—Aaah, qué rico —exclamó Carlitos—, pero no parís po, si no hay nadie mirando.

Buta el wn caliente —pensé—, pero me gustaba que fuera así, así que le volví a tocar el pico y, mientras miraba a mi alrededor, metí mi mano por debajo de su short. Ahí caché que no solo estaba duro, sino que también algo mojado.

—Ahí sí po, ¿vei que igual queriai? jaja.

No le dije nada. Estaba demasiado concentrado mirando que nadie nos viera. Por suerte el quitasol y la carpa tapaban mucho y eso me daba seguridad.

Después de ese momento erótico fuimos a ver cómo estaba el agua. Nos fuimos corriendo hacia la orilla, ya que la arena estaba caliente.

—Qué calor, wn —exclamó Carlitos mientras con su mano intentaba tapar el sol que le llegaba al rostro.
—Cierto, y eso que ni siquiera son las doce —le dije mientras esperaba que una ola empapara mis pies—. Aaah, está helada —me quejé dando unos pasos hacia atrás.
—¿A ver? —dijo Carlitos, metiéndose directo al mar. Acto seguido se volteó hacia mí, haciendo una mueca y moviendo la cabeza y la mano en señal de “más o menos”, para luego terminar de meterse al mar—. ¿Y tú no te vas a meter al agua?
—Aún no, está muy helada.
—Pero métete de una po, así se te pasa al tiro.
—Noo, es que de verdad prefiero esperar.

Tras escuchar mi negativa, se devolvió a la orilla. Ahí pude contemplar su físico: su cuerpo pálido, abdomen marcado pero no mucho, hombros anchos, su barbita de varios días y sus ojos achinados. Buta que me gusta este wn —pensé—. Estaba concentrado mirando su caminito a la felicidad cuando, de un segundo a otro, le da una patada al agua haciendo que salpique hacia mí. Solo atiné a cerrar los ojos mientras escuchaba cómo Carlitos se reía suavemente.

—Buta el wn —exclamé.
—Sorry, lindo, no lo pude evitar jaja —me dijo acercándose a mí.
—Ya, si no pasa nada —le dije.
—Ya, ahora métete po, si ya te mojé jaja.

Qué más da —pensé—, así que me metí al agua de una, lo cual hizo menos tortuosa la experiencia. Pero igual no duré mucho en ella y me salí. Carlitos me siguió y, a la vuelta, procedimos a comer lo que habíamos traído. Nos secamos un poco y nos sentamos dentro de la carpa. Ahí me vuelve a preguntar:

—¿Te puedo dar un beso?

Esta vez no le dije nada; simplemente cerré los ojos y le respondí con un beso. Carlitos posó su mano en mi cintura y lentamente nos fuimos recostando sin separar nuestros labios. No había nadie por delante de nosotros que nos pudiera ver, así que en esa semi intimidad nos dejamos llevar. Su mano pasó de mi cintura a mi espalda, me abrazó fuerte hasta dejar nuestros picos juntos, y acto seguido bajó su mano y la metió por debajo de mi short.

—Maxi, qué estai rico, wn —me susurraba mientras me besaba el cuello.
—Tú igual, Carlos… ooh, wn —exclamé mientras sentía cómo sus dedos tocaban mi hoyito.

Solo estuvimos uno o dos minutos así. No le estábamos prestando atención a nada, así que más tiempo habría sido arriesgado.

Después de aquello seguimos dentro de la carpa, conversando y haciéndonos nanai. Me encantó todo ese momento. Carlitos estaba full tierno: me tenía abrazado por la espalda, charlando de cosas triviales; entre la conversa me besaba la mejilla, a veces el cuello, me hacía cariño en el pelo. Yo me dejaba querer y, bueno, también le di algunos besos y le acaricié la cara, en especial su barba, que me gustaba caleta y que, por tantos días sin afeitar, ya estaba muy larga, pero me gustaba igual, quizás incluso más que cuando está arreglada.

Cerca de las 3 de la tarde, Carlitos fue a comprar unas empanadas y el día se nos pasó así: mar, carpa con besos y caricias, de nuevo mar, de nuevo carpa jaja. Conversamos mucho en aquella carpa y logramos conocernos mejor: nuestros gustos, pasatiempos, etc.

Ya cuando estaba bajando el sol arreglamos nuestras cosas, pasamos al baño y volvimos al auto. Dejamos las cosas dentro y nos fuimos a recorrer el lugar. Habían varios puestos de venta, nos compramos un helado y llegamos al final de la calle del borde costero. Después solo seguía un camino de tierra que, al terminar, daba paso a la línea del tren. Decidimos continuar y nos adentramos en una especie de pasadizo rodeado de árboles. Caminamos por sobre los durmientes; aceleré el paso ya que tenía miedo de que de la nada apareciera el tren 😨. Por suerte el pasadizo no era muy largo y pronto dejaba espacio para salir de él.

A la derecha se podían escuchar y ver a algunas personas; se podía observar cómo aquella zona igual era de playa, pero con muchas piedras. Era una zona de difícil acceso, no apta para bañarse, pero igual disfrutable. Nosotros, sin embargo, continuamos caminando y, tomados de la mano, pasamos de largo por esos sectores. Ninguno de los dos lo había verbalizado, pero estábamos coludidos para buscar un lugar que nos permitiera estar a solas.

No caminamos mucho más cuando dejamos de escuchar voces de personas. Nos salimos del camino, nadie a la vista. Nos adentramos un poco más y llegamos a un espacio donde sabíamos que no seríamos vistos por nadie. No dijimos nada, solo nos comenzamos a besar. Ambos cuerpos muy juntos, pico con pico, los dos duros frotándose fuertemente. Sus manos en mi cintura bajaron rápidamente a mi culo para manosearlo desenfrenadamente. Yo gemía levemente entre medio de los besos y me frotaba fuerte contra Carlitos. Se sentía tan rico que no aguanté más e intenté arrodillarme.

—Espera —me dijo.

Nos movimos para que Carlitos quedara afirmado de un árbol. Ahí me arrodillé, bajé su short y su pico salió fuerte, pegándome en el mentón: tulazo en la cara, literal jaja. Su pico estaba brillante por toda la acción previa, así que no tardé y me lo metí en la boca hasta el fondo.

—Ooh, qué rico, Maxi —exclamó Carlitos.

Lo miré hacia arriba; tenía los ojos cerrados mientras yo chupaba su pico. Me lo metía todo y luego lo sacaba dejando solo el glande adentro, con mi lengua hacía fuerza para estimularlo, haciendo especial énfasis cuando mi lengua tocaba su cabeza. Me encantaba sentir cómo su pico me abría la garganta y poco a poco ir sintiendo ese sabor a preseminal. Luego de estar así, dejé mi boca y lengua chupando solo su glande, mientras con una mano pajeaba el resto de su pico y con la otra masajeaba sus cocos, los cuales estaban mojados por tanta saliva que había botado.

—Maxi, me vai a hacer correrme —me advirtió Carlitos.

Pero era justo lo que quería, así que aumenté la intensidad y poco después se corrió en mi boca. Esta vez, sin dudarlo, me tragué su semen. Chupé una última vez su pico, asegurándome de que no quedara semen sobre él.

—Ooh, que me hací correrme rico, Maxi, de verdad, wn, me dejai loco —dijo Carlitos subiéndose el short—. Ven pa’ acá.

Me indicó que me levantara y nos besamos nuevamente. Acto seguido me tomó de la cintura e hizo que cambiáramos de posición. Se separó de mí y se arrodilló, bajó mi short, cuya parte interior estaba manchada con abundante preseminal. Tomó mi pene y lo pajeó; inmediatamente sus manos quedaron mojadas. Fue una paja muy resbalosa que continuó con un lengüetazo a mi glande, el cual prontamente fue cubierto por sus labios. Se metió todo mi pico en su boca; a ratos lo sacaba para pajearme mientras me besaba la ingle y mis cocos. No pasaron más de cinco minutos cuando me derramé en su boca. Carlitos rápido se levantó a besarme y, para mi sorpresa, no había ni botado ni tragado mi semen: aún lo tenía en la boca cuando nos besamos.

Tras finalizar la acción regresamos al auto tomados de la mano, hasta que empezamos a encontrarnos con más personas. En el viaje no hablamos mucho; íbamos cansados y quizás por eso el viaje de vuelta pareció más largo. Llegamos al edificio y nos despedimos con un beso antes de bajar del auto, para luego dirigirnos a nuestros departamentos.

Antes de dormir le envié un mensaje:

—Lo pasé muy bkn hoy, gracias por todo :3
—Gracias a ti, Maxi, lo pasé genial igual…

Ufff, qué día aquel. Aquella noche no me pajié solamente porque estaba agotadísimo jaja.

Los días continuaron y finalmente recibimos los resultados de las postulaciones… y tanto Mateo como yo quedamos en lo que queríamos: yo en Informática, en la misma U de Carlitos, y Mateo en Química y Farmacia, igual en la misma U jsjs. Con Mateo nos fuimos a matricular juntos y, ya con eso listo, solo quedaba disfrutar de lo que quedaba de verano.

Apenas se enteró, Carlitos me mandó un audio felicitándome. En su voz se notaba muy emocionado; me dijo que sabía que me iba a ir bien en todo y que él me podía ayudar en lo que necesitara, con clases personalizadas jskajaskj.

—Sí po, ahí después vemos cómo te las pago ajskaj 🫣
—Jaja, yo sé cómo 👀. Oye… ahora que ya quedaste en la U, hay que celebrar, mira:

Enlace de Instagram

Lo abrí y era el Instagram de un motel 😱.

—Ahí me dices si te tinca po, hablamos mañana, Maxi.

CSM, dije yo. ¿A dónde está llegando esto? jsjs. Me daba vergüenza la idea de ir a un motel, pero ni les explico lo caliente que me puse con la idea. Mi respuesta estaba clara, pero como dijo Carlitos, preferí esperar hasta el día siguiente para responder a su propuesta 🫣.

___________________________

Espero les haya gustado esta parte. Siento que me quedó algo larga, pero aquel día de playa fue muy especial para mí y lo recuerdo con mucho detalle.

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4 Comentarios

  • Anónimo
    enero 31, 2026 a las 3:55 am

    Me encanta como se va desarrollando todo!!! Necesito mas parte <3

  • Anónimo
    enero 31, 2026 a las 10:45 pm

    Me gustó mucho…
    Seguro terminasteis de novios…

  • Anónimo
    enero 31, 2026 a las 10:47 pm

    Mezcla perfecta entre hot y cute, me encanta

  • Anónimo
    enero 31, 2026 a las 11:48 pm

    Me encantan tus relatos. Yo estudié en la misma universidad. Ojalá sigas con tus relatos pronto.

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