El Predicador

Hace algún tiempo asistí a una iglesia de X religión, porque había una fiesta a la cual me habían invitado. Les comento que no soy obvio; soy versátil, pero me gusta admirar la creación de Dios, masculina o femenina, aunque ya saben que me inclino por los hombres.

Llegué de los primeros para no perderme nada de las actividades. Cuando llegó el momento del mensaje, sube un invitado especial: un predicador del extranjero, muy bien formado, como de veinticinco años. ¿Ya se dieron cuenta de que todos los que publicamos acá nuestras aventuras son con guapos, bien definidos y dotados? Pues porque, aunque sean feítos, es nuestro gusto el que nos hace verlos así.

Continúo… Ojos preciosos color miel; por ser jovencito, ¡pushica!, todas las hermanas de esa iglesia babeaban al verlo. Una voz preciosa, un cabello bien recortado, todo un macho como lo pide la religión. Pues recuerden que, para las religiones, nosotros no heredaremos el reino de los cielos. Bueno, sin hablar de religión, todas las mujeres cacheteaban el pavimento con ese Adonis.

Lo fui a saludar y, mero cometido, le agarré la mano suavemente sin dejarlo de ver a los ojos, y sentí cómo su cuerpo vibró, aunque para mis adentros también yo babeaba y mi culito palpitaba al verle su bulto marcado en el pantalón.

A los días lo encontré cerca de mi casa y me dijo que se había perdido buscando un hospedaje, porque necesitaba darse una ducha. Le dije: “Bueno, si gusta, la ducha se la puede dar en mi casa”. Claro, en mi casa no había nadie, porque mi familia se había ido de viaje, y aproveché esa oportunidad. Dije: “Esta noche cena Pancho”.

Al llegar a mi casa, busqué ropa que le quedara. Le dije que entrara. Cuando terminó de bañarse me preguntó si le prestaba una toalla, y le dije que también podía prestarle un calzoncillo, y yo uso solo atrevidos, porque ese es mi fetiche.

Le llevé la ropa interior; se le quedó viendo, mero incrédulo, a lo que tenía enfrente. Le dije: “¡Ah!, la toalla está aquí”. Entré y él estaba de espaldas para que no le viera su verga. Agarré la toalla y lo empecé a secar. Él se apartó, pero empecé a recorrerle el cuerpo y, como esperaba, se calentó. Descubrí lo que me había imaginado: una verga preciosa, deliciosa, con circuncisión, venuda, muy sabrosa.

Me bajé sin pedirle permiso y se la empecé a mamar. Él gemía, aunque mero arisco, pero yo lo mamaba y le succionaba sus cocos, que estaban olorosos a jabón, muy sabrosos. Me dijo que nunca se lo habían hecho así, menos un hombre. Le dije que, por ser hombre, también yo sabía dónde podíamos tener placer, y que yo también lo tengo en mi culito.

Me dijo que no era justo que solo él disfrutara entonces, y bruscamente me dio vuelta, me desnudó y me empezó a besar la espalda. Nos volvimos a meter a la regadera; él me bañó, me enjabonó, me metía sus dedos en mi orto —uno, dos— y los jugaba dentro de mi culito, hasta que no aguanté y le dije que me preñara.

Se agachó y, algo increíble, me mamó mi orto. Yo pienso que, con la experiencia con la que me lo hizo, tal vez —y solo tal vez— lo habría hecho con otro hombre. Me puso en cuatro y me la dejó ir de un solo sopapo, de donde solté un grito, y me decía: “Grita, mi puta, grita, me gusta que grites”. Sentía que se excitaba más.

Tardamos como media hora en diferentes poses. Estaba algo difícil que él terminara y mi culito ya estaba irritado de tanto mete y saca, pero sentía la gloria con ese trozo dentro de mí que tanto deseaba. Cuando oigo un grito de placer, sentí que me dejaba su semilla adentro. Lástima que no podía quedar embarazado, porque ese hombre es un semental y un ejemplar divino, bajado del Olimpo.

Cuando terminó, pensé que se vestiría y se iría… no, les miento, me echó otros dos que yo feliz; me sentía realizado.

Una vez terminada su faena, se vistió, se peinó y me dio un beso apasionado de lengua. Me abrazó y me dijo: “Esta es una despedida, porque me regreso a mi país”. Y ahí terminó mi aventura con un predicador.

Tenemos comunicación en Facebook, mas no por teléfono, porque casi no soy de conversaciones telefónicas. No les comparto foto por razones obvias: me imagino que entienden, es un predicador.

(LES ENVIO LINK PARA QUE ESCUCHEN EL DIOS DE SPINOZA)
ESCRIBANME A MI EMAIL tgkevinr@gmail.com

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🇬🇹 Guatemala🌈 Relatos gayRelatos eróticos✍️ Anónimo📅 febrero 8, 2026
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