Con el hermano de mi amiga

Bueno, he leído varios relatos y, pues, he decidido contar una experiencia que tuve, como dice el título, con el hermano de mi amiga. Bueno, esto aconteció hace 3 años (hoy en día tengo 21). En ese tiempo estábamos con mi amiga muy aproblemados porque íbamos muy mal en matemáticas, además de que nos estábamos preparando pa la PAES y nos estaba yendo como el orto de mal. Entonces nos decidimos a poner las pilas y nos pusimos a estudiar arduamente después de clases y en los fines de semana.

Yo, si bien había sido amigo de esta niña por mucho tiempo, no conocía a su familia, solo a su madre y padre, y sabía que tenía hermanos pero no los topaba. En este tiempo, como dije, estudiábamos los fines de semana y, pues, los conocí mejor. Su hermano mayor era mayor por 3 años y era como esos típicos futbolistas flaites, bonitos y bien hetero, y su otro hermano, que era menor y con el cual pasaron cosas (pero eso en otro relato).

Bueno, al hermano mayor de mi amiga le pondremos Martín. Bueno, Martín era bastante sobreprotector con mi amiga y, pues, no le caí muy bien yo porque, según él, era raro (soy gay). Y, pues, eso le incomodaba, pero su madre igual lo obligaba a ayudar a su hermana y a mí porque era seco pa las matemáticas. De mala gana lo hacía. El Martín era harto antipático, pero no lo niego, era harto rico (descripción: era altote, media 1.80, blanquito, pelo castaño y unos ojazos; además, como lo dije, era futbolista y se mantenía bien en forma, no era muy marcado pero tenía lo suyo). Yo, pues, en ese tiempo era nerd y siempre he sido chico, mido 1.65 y flaco.

Continuando: luego de matarnos estudiando y aguantando al Martín, logramos subir el promedio y, cuando fue la PAES, pues nos fue decente. Y pa celebrar, mi amiga me invitó a una fiesta que estaba organizando en su casa con otros amigos, ya que sus padres le dieron permiso porque no iban a estar. Continuando, todo iba relativamente bien cuando noté que el pesado del Martín también estaba y estaba algo tomado. No tanto, pero lo suficiente para estar más contento. Siguió todo normal y eran como las 12 cuando lo noté distante, estaba sentado en las escaleras y, pues, por instinto me acerqué y le hablé. Me dijo que había terminado su relación y que se sentía pal hoyo. Yo le dije que con la cara y cuerpo que se gasta, cualquiera querría con él. A lo que él me dijo que yo tampoco estaba mal, me dijo: «Si fueras mujer, te daba». Yo le dije que podía ser mejor que mujer. Él me dijo: «Probemos».

Me llevó a su cuarto y me dijo que me agachara. Yo, bien sumiso, acepté. Él se bajó el pantalón y pude ver lo que harto quería conocer: su pico era derechito, con poquito pelo y, sin mentir, medía unos 20 cm, bien gruesita y con la cabecita rosita. Si bien se veía rica, igual sentí algo de miedo, pues aún era virgen, solo había hecho mamadas antes, pero nunca en algo así. Pero como buena perra que soy, lo agarré con mis manos y lo comencé a chupar de a poco, comenzando por la cabecita, le pasaba la lengüita por la cabeza y bajaba de a poco, y así de a poco hasta que ya pude tragarlo todo. Cuando ya chupé todo, empecé a acelerar mis movimientos, chupando más rápido. Él solo gemía, y qué rico, wn, gemía como macho.

Después de chupar, él me daba tulazos y me la volvía a tragar, le besaba todo el tronco hasta sus coquitos, que estaban bien ricos. Se la chupé como por 10 minutos hasta que me dijo que se iba a correr. Y yo chupé más rápido y sentí en mi boquita 5 chorritos de lechita calientita y bien espesa. Yo pensé que iba a quedar ahí, pero él no, me dijo que quería el trabajo completo. Me agarró de la cintura y me besó. Yo me agarré de su cuello y él comenzó a bajar por mi culo, acariciándolo debajo del pantalón y metiendo de a poco sus deditos.

Yo lo empujé a la cama y me quité el short y mi ropa interior. Él se terminó de desnudar y se sentó en la cama y me hizo una seña. Yo me senté en sus piernas, continuamos besándonos y él apuntaba de a poco mi hoyito. Se echaba saliva en los deditos y también los introducía de a poco. Ya después de un rato, me dijo si lo podía meter. Yo solo le dije que fuera despacio. Y él, de a poco, introdujo su pico en mi hoyito. Al principio dolió y casi que grité. Él me dijo que aguantara. Luego de un rato con su pico en mi culo, yo empecé a moverme de a poco, y así de a poco el ritmo aumentó hasta que ya no era dolor, era placer. Culiamos por casi 1 hora y fue muy placentero. Él me daba como a cajón que no cierra, se notaba que no culeaba hace rato. Culiamos a lo salvaje en varias posiciones y acabó 2 veces en mi culito.

Esta es mi confesión. Si quieren que cuente más, pueden decir. Adiós 🙂

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5 Comentarios

  • Anónimo
    febrero 14, 2026 a las 12:21 am

    Cuenta más, por favorr

  • Anónimo
    febrero 14, 2026 a las 12:24 am

    Cuenta más está súper hoy tu relato

  • Anónimo
    febrero 14, 2026 a las 1:16 am

    rico relato, cuenta que mas paso

  • Anónimo
    febrero 14, 2026 a las 1:41 pm

    Excelente relato por favor cuenta mas

  • Anónimo
    febrero 15, 2026 a las 12:53 am

    Que pasó con el otro hermano, el menor 🫢😜

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