Con mi compañero
Buenas, soy Nacho. Siempre leo relatos y me encantan; soy lector frecuente, eeeh, pero es la primera vez que me inspiro a compartir uno de los míos. Actualmente tengo 28, pero este relato ocurrió cuando tenía 18, en el colegio aún.
Contexto: 4° medio, primera mitad de año, mentalizándome ya en dar la PSU en ese tiempo. Soy bajo (1,60 m), moreno, siempre fui piola, y para entonces no tenía definida mi sexualidad, pero sí miraba a hombres y estaba consciente de eso.
Yo pertenecía a un grupo medio ñoño jaja, y al ser mateo era quien los carreaba para estudiar, trabajos en grupo, etc. Resulta que durante tercero se nos empezó a acercar Robert, un compañero muy distinto a nosotros pero súper simpático. Me refiero a que era distinto porque era mucho más extrovertido y deportista, pero deportista de gym; o sea, tenía unos brazos y pecho súper inflados para alguien de 18, además de unas piernas y un culo tremendos, que más se veían porque en ese tiempo se usaban pitillos hasta en los pantalones de colegio.
Además, él tenía una característica adicional: era conocido como el caliente del curso. Siempre que te saludaba te agarraba la mano de manera coqueta, gesticulaba morbosamente, incluso cuando agarraba confianza te agarraba de la entrepierna.
Robert comenzó a acercarse a mi grupo en un principio para beneficiarse del apoyo mutuo para estudiar, hacer trabajos o que le pasáramos respuestas. El cabro era medio porro, pero le ponía esfuerzo, sobre todo a las matemáticas que le gustaban y que quería estudiar en la U. Dado eso, lo apoyé y con el tiempo sacó su lado ñoño, más tranquilo e introvertido, pero no perdía el tiempo y hacía conmigo lo mismo que con todos: lo de los agarrones y el morboseo, pero nadie lo encontraba raro porque así era él.
En las duchas era súper molestoso (colegio de hombres), porque él era súper desinhibido y yo recatado. Mientras yo me vestía, él coqueteaba y jugueteaba en bóxer con nosotros. Ahí dejaba ver su cuerpo de más de 1,70 m trabajado: espalda súper grande, pecho bien formado y depilado, brazos inflados, piernas durísimas y peludas. A él le gustaba mostrarse. Hasta posaba cuando lo miraban. Una vez me pilló mirándole el bulto que se le hacía en el bóxer; solo se rió y me guiñó el ojo, para mientras yo me sonrojaba irme a webiar tomándome con fuerza para que no pudiera escapar.
Nunca sabía dónde meterme en esos momentos, pero a la vez lo disfrutaba igual: tener a ese machito rodeándote con esos brazotes.
Dejando ya la contextualización, cuando él ya era parte del grupo, en un ramo se nos dejó un trabajo que servía de estudio y complemento de una prueba. Él necesitaba sí o sí una buena nota. Mis otros amigos no necesitaban ayuda y pidieron que después le pasáramos las respuestas, así que Robert y yo quedamos de ir a su casa (la más cercana).
Día viernes salíamos temprano. No era la primera vez que íbamos a la casa de Robert; conocía a su mamá y había confianza. Pero esta vez, cuando llegamos, su mamá había tenido que salir y llegaba tarde, así que éramos los dos no más. Yo normal, porque solo iba a estudiar, así que nos fuimos a su pieza. Él ordenó las pesas que tenía tiradas y yo comenzaba a sacar los cuadernos y lápices en su escritorio para explicarle algunas cosas que le costaban.
En ese tanto, él se cambió de ropa y se puso una polera sin mangas mientras hablaba conmigo. Yo aprovechaba de entretener la vista jejeje. Se sacó la polera del colegio, que le quedaba justa, dejando ver su espalda y pecho bien formados, depilado de axila y pecho, contrastando con lo velludo que era de abajo, que se dejaba ver por los vellos que bajaban por su abdomen y sus piernas duras, con un bóxer negro que no disimulaba lo paquetón que era.
Pasando un rato y llevando la mitad del trabajo hecho, yo necesitaba un descanso, así que le dije que pausáramos. En ese momento comenzamos a hablar cosas random y él me agradeció por ayudarle caleta en el colegio. Yo le dije que no había nada que agradecer y esas cosas.
Avanzada la conversación salió el tema de relaciones y me habló de lo chato que lo tenían las relaciones y lo caliente que andaba (hablaba entre verdad y broma). En una de esas me pregunta si yo era gay porque lo miraba mucho. Yo quedé cortado, no sabía qué decirle, porque aunque sabía que miraba hombres no lo tenía definido.
Entre cortado le decía que no y buscaba cambiar el tema. Al tiro me di vuelta a seguir trabajando y él se puso en modo estudio y se unió. Quedó en eso por el momento y seguimos trabajando.
Ya en la tarde terminamos. Nos estirábamos y, ya relajados, él empezó a tirar tallas y nos comenzamos a divertir, pero retomó el tema anterior.
Robert: oye, disculpa por haberte preguntado quizá algo desubicado.
Yo (ya más relajado): no hay problema, la verdad.
Robert: pero de verdad, ¿eres gay?
Yo: o sea… no sé…
Robert: yo cero atado si es así. Somos amigos.
Yo: es que en realidad no sé qué decir.
Robert: aaah, no estás seguro. Yo pensaba que sí, porque siempre me miras. Jajaja.
Yo, con vergüenza pero tratando de distender la cosa, le dije:
Yo: si eres tremendo wn, ¿cómo no quieres que te mire?
Él, con cara de coqueto levantando las cejas, empezó a posar sacando músculo y yo como… ay ya. Le arrojé una polera en su cara y me di vuelta a ordenar mis cosas. Él me la arrojó de vuelta y de repente me agarra y me levanta. Contra ese wn yo no podía; era muy fuerte en comparación conmigo. Me arrojó a la cama y se me lanzó para aplastarme y toquetearme como hacía siempre.
Jugamos un rato ahí y para que me soltara lo empecé a pellizcar, y en una de esas se mueve y le toqué la entrepierna. Cuando lo toqué lo sentí re duro. Él creo que se dio cuenta; se levantó y se acostó al lado mío, pero sin hacer escándalo.
Robert: wn, sorry… me calenté.
Yo quedé medio congelado, no me lo esperaba para nada.
Robert: siempre me pasa cuando juego así. Pero veo que igual no fui el único al que le pasa.
Y me mira con cara coqueta.
Por más congelado que estaba, con el jugueteo se me había parado, y a pesar de estar con pantalones del colegio se me notaba igual.
Robert: ¿querí pajearte?
Yo igual estaba cortado con la situación, pero me puso full caliente.
Entonces él empieza a acariciarse por encima del pantalón de buzo. Yo lo miraba hasta que también me empecé a masajear. No podía creer que estaba en esa situación con un hombre, y menos con Robert.
Se empezó a sacar el buzo quedando solo en bóxer, y yo lo seguía con la mirada.
Ya ambos en bóxer, yo babeando por cómo se masajeaba, él me toma de la cabeza y me guía a ese paquete. Me dice:
—¿querí probar?
No dije nada, solo me dejé. Sentí ese olor a macho y comencé a frotar mi cara en ese bulto que estaba terrible duro. Le comencé a bajar los bóxer y quedó al descubierto su pico de unos 20 cm, si mal no recuerdo, súper venosa y peluda. Casi instintivamente me la llevé a la boca. Siento que comencé bien torpe, pero de a poco agarré buen ritmo porque lo sentí gemir.
Mientras se la comía recorría con la lengua sus testículos, del tronco a la cabeza, mientras a la vez le acariciaba su cuerpo.
Después de unos minutos haciéndole sexo oral se sacó la polera, me levantó hacia él, me quitó la mía y mis pantalones. Me dejó acostado y comenzó a besarme el cuello, bajando con la lengua a morderme las tetillas, sacándome gemidos al instante. Con su mano me bajó el bóxer, sacó mi pico y comenzó a masturbarme.
Robert: ¿te gusta?
Yo: me encanta.
Mientras me masturbaba estaba al lado mío. Yo lo busco y le chanto un beso. Al principio como que se alejó, pero después me lo devolvió súper intenso, quedando nuestros cuerpos frotándose el uno con el otro. Yo agarraba su espalda y él me agarraba con fuerza el culo.
En esas lo doy vuelta, me pongo encima de él y nos comenzamos a pajear a la vez. Ver la cara de caliente que ponía mientras lo pajeaba… puta que me calentó. Esa no era la misma cara que cuando webiaba.
Se sentía tan placentero comerme a mi compañero que no quería que acabara. Bajé a mamársela de nuevo, jugando con mi lengua, pasando por cada parte de esa entrepierna, saboreando su precum saladito. En una le pregunto:
—¿te gusta?
Y él me dice:
—sí, wn… la chupai ricooo.
Más me calentó.
Me indicó que me acostara y de nuevo me besó, pero comenzó a bajar con su lengua por mi cuello, pecho y abdomen, quedando frente a mi pico para comenzar a hacerme sexo oral y masturbarme. Creo que no lo había hecho antes, porque en el momento no lo sentí tan placentero, pero no me podía quejar: estaba en las nubes.
Luego se acuesta al lado mío nuevamente y nos masturbamos juntos. Pasando unos minutos le dije que me venía. Acabamos casi al mismo tiempo. Justo cuando empecé a acabar, él acabó tirando un chorro de semen súper espeso que cayó en su abdomen. Al mismo tiempo me agarró con su brazo y nos dimos un beso súper rico mientras terminábamos.
Luego de terminar nos reímos un rato y nos paramos a darnos una ducha exprés. Pa qué decir que se la terminé chupando de nuevo después.
Nuevamente deslechados y ya haciéndose de noche, nos despedimos como siempre. Me tocó la mano de forma coqueta, me miró caliente y me dijo que ojalá se repitiera. Yo me sonrojé y me calenté al tiro jajaja.
Volvimos como si nada al colegio el lunes siguiente. Esa fue mi primera vez con alguien. Nos pajeamos en dos ocasiones más, y luego hubo un reencuentro en la universidad.
Ese fue mi primer relato. Tengo algunos más que podré subir con el tiempo. Si me da la gana, subo otro del Robert. Jejeje.
5 Comentarios
Gaabriel
marzo 8, 2026 a las 11:25 pmLograste que me calentara, buen relato. Espero otro.
Anónimo
marzo 8, 2026 a las 11:40 pmMuy buen relato, me calentó la verdad, ojalá cuentes más relatos con Robert. Saludos
Anónimo
marzo 9, 2026 a las 4:02 pmBuen relato, harto contexto, harto detalle de la acción, preciso para atraparte y calentón.
Anónimo
marzo 11, 2026 a las 10:09 pmEsa es la idea
James
marzo 12, 2026 a las 5:18 pmMe hiciste recordar lo mismo.
Saludos