Crusing en la plaza

Este relato sucedió a principios del año pasado, 100 % no fake, jaja.

Soy de Guadalajara, soy moreno, atlético y guapo, por lo que en general no tardo en encontrar con quién bajar la calentura. En fin, estaba de visita en un centro comercial muy concurrido de la ciudad y, particularmente, ese día traía ganas de que me sacaran la leche. Se me ocurrió meterme a Grindr en espera de ver si alguien estaba igual que yo. Para mi sorpresa, estaba retacado de vatos con deseo de verga de todo tipo, obvio también perfiles falsos.

Estuve aproximadamente como una hora platicando con algunos hasta que llegó la propuesta de un tal Jesús, de 19 años, que trabajaba en un Walmart a escasos metros de donde yo estaba. Decidimos vernos en la entrada de la plaza. Llegó la hora y me dirigí al punto. Cuando me empecé a acercar, él ya estaba ahí. Tal cual como en sus fotos, era un chavo delgado, moreno, un poco más alto que yo y con la cara aún de muy niño. Solo por traer el uniforme creí que era mayor de edad, se veía muy adolescente.

En fin, cruzamos miradas, lo saludé con la vista y, pasando frente a él, le moví la cabeza para que me siguiera sin que se viera muy obvio que íbamos al baño. Caminamos unos metros hasta llegar a los baños (en los mensajes quedamos en que ese sería el plan). Entré primero yo y a los pocos segundos entró él. El baño familiar se podía cerrar por completo.

Ya adentro los dos nos empezamos a besar y a tocarnos culo y verga por encima de la ropa. Nos sacamos la verga y comenzamos a rozar nuestras vergas, las dos de buen tamaño. Él empezó con el sexo oral, se la tragó toda sin problema. Yo sentía la adrenalina del lugar con la presión de querer hacer las cosas rápido, así que no dejé que tardara. Le pedí que ahora él me diera verga. La verdad, yo no pude con la suya, pero el intento se hizo.

Ya los dos entrados y con nuestras respectivas vergas ensalivadas y duras, procedimos a ver quién se cogía a quién. Lo justo era que el más vergón o sea él lo hiciera, pero al ser más pequeño, le pedí que se dejara y no puso resistencia. Procedimos a quitarnos por completo la ropa, los dos quedamos solo con los calcetines y, sin más, me lo empecé a coger. El morro, como todo crack, no dijo nada, procedió a jalarse su propia verga mientras yo sentía cómo la mía se llenaba de leche a punto de salir.

Todo esto que conté transcurrió en no más de quince minutos, fue muy exprés. Finalmente, le dije que quería terminar. Él me dijo que no parara y procedió a agitar aún más fuerte su verga hasta que, sin más, los dos nos vinimos. Duremos un minuto yo con la verga dentro de él y él tenso por la corrida que había dejado. Le saqué la verga, volteó y nos dimos unos besos más. Procedimos a cambiarnos y retirarnos igual que entramos, uno detrás del otro.

Seguimos mensajeando y dejo para otro relato la parte dos del cruising en esa misma plaza, en ese mismo baño.

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