El hermano de mi amigo – Parte IV

El hermano de mi amigo – Parte IV

Hola nuevamente, queridos lectores. Aquí les traigo la siguiente parte de esta historia :

El resto del día anduve en otra, todo el día con la cabeza ocupada pensando en lo del motel.

—Hijo… hijo… ¡Maximiliano! —exclamó mi mamá mientras tomábamos once.
—¿Aah?
—¿Estás bien? Te noto raro.
—No, nada… es que ayer me dormí tarde y aún tengo sueño… —contesté esperando que me creyeran, pero mi madre me conoce muy bien, así que no sé si logré convencerla jsjs. Como sea, mi preocupación estaba en otra parte. Antes de acostarme me miré al espejo; ya llevaba el pelo más largo de lo normal. Me miraba y encontraba cosas que me gustaban y otras que no. ¿Qué ve Carlitos en mí? ¿Le gusto o solo es algo sexual? ¿Y a mí? ¿Qué me gusta de él?… su barba, sin duda jsjs, y sus ojitos, y bueno… cómo me hace sentir uwu.

Por fin ya estaba acostado. Polera y bóxer era lo único que me cubría, ni hablar de sábanas o frazadas, el calor no lo permite. Ya pronto a dormir, decidí echarle un vistazo más detallado a la cuenta del motel. Se veía piola, buenos comentarios, aunque tampoco podía ser muy exigente; literal había webeado en un cerro y entre unos matorrales, cualquier lugar techado ya era subir de categoría jsjs.

Como había adelantado, mi respuesta estaba clara. Las ganas me consumían y quería puro decirle que sí e ir altiro al motel jsjs. Llegaba a tiritar imaginándome cómo sería… ambos encima de la cama, recostados, besándonos, poco a poco perdiendo la ropa… Mi mano fue más rápida que mi mente y me corrí antes de imaginarme ensartado en el pico de Carlitos. Me había subido la polera por sobre las tetillas, pero la manché igual. “Filo”, dije. Me limpié y me dormí.

Me desperté temprano al día siguiente, sin ni una pizca de sueño. Lo primero que se vino a mi mente fue responderle a Carlitos, pero no quería mostrarme tan ganoso jsjs, así que decidí esperar a que fuera media mañana (caleta de espera jksjdjskj). Estaba tomando desayuno, paila con huevos con un tecito 😋, cuando me llega un mensaje de Carlos:

—Holaaaa

(No esperaba que él me escribiera 😭)

—Holaa
—¿Cómo amaneciste?
—Bien, ¿y tú?
—Bien igual… ¿pensaste en lo que te propuse ayer? Del link que te envié…
—Sí 🧐
—Ya po, pesado jsjs, ¿y? 👀
—Que sí jsjs, me tinca 😳
—¡Bkn! 😈 ¿Te tinca el viernes? 😏

(CSM, dije yo, no estoy preparado para todo esto jsjs)

—Siii, el viernes me parece bien ;D
—Ya, wena, yo invito 😈

Esto iba más rápido de lo que pensaba jsjs, pero weno, había que seguir nomás. Acordamos día y hora para nuestro día especial uwu. Aún era miércoles, así que me puse a investigar qué debía hacer para que no hubiese inconvenientes 👀.

El jueves en la noche me acosté temprano. Quería andar bien al otro día, pero la verdad no me resultó mucho jsjs. No tenía nada de sueño, así que me puse a mirar videos en el celu e igual se me hizo algo tarde u.u, pero weno, igual pude dormir harto aquella noche.

El viernes me despertó la alarma a las 9 de la mañana. Había calculado que dos horas serían suficientes para prepararme bien. Wasapeamos un poco con Carlitos durante la mañana y, como habíamos acordado, a las 11 nos juntamos afuera de su edificio. Carlitos vestía unas zapatillas negras, un short con diseño militar color azul y una polera negra. Yo, por mi parte, iba con un pantalón beige y una polera naranja.

—Hola, Maxi —me dijo con una leve sonrisa en su rostro.
—Hola, Carlitos.
—¿Preparado? —me dijo con una mirada pícara.
—Sí, ¿y tú? —le pregunté de vuelta.
—Sí… no me masturbo desde el lunes, así que espero no hayas desayunado jaja.
—Pero wn, jajaa.
—Ya, vamos jaja.

El motel no quedaba lejos, pero debíamos tomar micro. Nos demoramos poquito, como 30 minutos de viaje. Nos bajamos en la calle principal de la comuna; el motel quedaba unas cuadras caminando hacia el río. En el trayecto me surgió una duda que me dejó algo asustado… ¿aceptarán parejas gay? Me detuve de súbito y Carlitos lo notó.

—¿Pasó algo? —preguntó preocupado.
—Sí… es que no lo había pensado, pero… ¿habrá problemas porque somos dos hombres?
—Tranqui, yo ya pregunté por wsp y no hay problema.
—¿En serio?
—Sí, mira —y procede a mostrarme el chat.
—Ya bkn, uff, me asusté jsjsjs.
—Ya, sigamos, que nos queda poco —me dijo, justo antes de tomarme de la mano para continuar.

Quedaban poco más de dos cuadras. Fueron unos diez minutos de caminata en total hasta que llegamos a un portón negro con un letrero de bienvenida que decía “Motel”. El portón se extendía por varios metros hasta terminar justo antes de una entrada de autos de libre acceso que marcaba la entrada al lugar.

Entramos y llegamos a la recepción. Nos comentaron los precios: las opciones eran por 4 o 12 horas. Con Carlitos nos miramos… ¿4 o 12? —nos preguntamos con la mirada—. La diferencia eran solo 5 lucas, así que elegimos arrendar una habitación por 12 horas 😱.

Nos pasaron un control remoto y nos dijeron: “Su cabaña es la número 7, sigan hasta donde hay un cono a la derecha”. ¿Cabaña? 🤯 Y sí, el motel estaba compuesto por cabañas. Seguimos las instrucciones y caminamos hacia ella.

La cabaña no tenía llave ni nada, era llegar y entrar. Tras cruzar la puerta nos encontramos con un pequeño living: tenía un sofá futón, una estufa a pellet y una mesa de centro. En uno de sus lados había una puerta donde se encontraba el baño, y en el otro una puerta muy ancha que llevaba hacia la habitación.

No nos detuvimos mucho en el living y pasamos directo a la habitación, la cual era bastante amplia. Contaba con un televisor y una cama de dos plazas con veladores a ambos lados. En uno de ellos había un rollo de confort. Carlitos se fue a un lado de la habitación y yo al otro; cada uno dejó sus cosas en su lado, encima o apoyadas en el velador. Ya acomodados en la habitación, solo faltaba hacer lo que fuimos a hacer. No sabía bien cómo iniciar todo. Carlitos se acercó a mi lado y, estando ambos parados a un costado de la cama, nos acercamos hasta dejar nuestras caderas juntas. Al estar tan cerca pude sentir su aroma; llevaba un perfume exquisito. No soy mucho de perfumes, pero este era preciso, aunque pienso que quizás era el hecho de que lo llevase Carlitos lo que lo hacía tan especial, ya que como nunca antes lo sentí muy atractivo.

Tras este acercamiento nos empezamos a besar, él algo agachado por la diferencia de altura entre ambos. Los besos eran lentos e intensos y pronto nuestras manos se unieron para recorrer nuestros cuerpos: él tocándome la cintura y el culo, haciendo presión sobre mis nalgas para sentirlas y empujar mi cuerpo hacia él, para que yo pudiera sentir lo duro que estaba su pico. Tras un rato frotándonos y besándonos, separé un poco mi cuerpo del suyo para tener acceso a su paquete. Mi mano bajó hasta encontrarlo y, a través de su short, pude sentir que ya estaba completamente duro. Procedí a desabrochar el short y así poder bajarlo.

Me agaché para quedar a la altura de ese inmenso paquete que se veía en sus bóxers blancos. Tenía el pico hacia un lado y, si bien me encantaba cómo se veía en bóxers, no aguanté y los bajé. Su pene rebotó hacia adelante y quedó disponible para mi boca. Solo algunos vellos cubrían su pubis. Partí lamiendo su glande y pronto me lo metí todo. Carlitos me tomó suavemente de la cabeza y a ratos guiaba mi movimiento. Estuvimos así unos minutos, hasta que el resto de la ropa empezó a sobrar.

Con algo de vergüenza me quité mi polera y mi pantalón. Carlitos, sin ningún pudor, se deshizo de todo lo que llevaba encima. Ya no había vuelta atrás para lo que estábamos haciendo, así que, tras unos segundos, me quité mis bóxers y así ambos procedimos a subirnos a la cama. Nos acostamos en ella y, dejando nuestras piernas entrelazadas, quedamos de frente para poder besarnos. A ojos cerrados buscamos nuestros labios; nuestras bocas y lenguas se coordinaban muy bien. Los besos eran intensos y muy húmedos.

Sin abrir los ojos en ningún momento, y mientras nuestros labios estaban ocupados, nuestras manos buscaron a los otros protagonistas de esta junta. Ese pedazo de pico que Carlitos tenía había que aprovecharlo, así que una de mis manos le empezó a manosear, como semi pajeándolo. Mientras tanto, una de sus manos me manoseaba por atrás, buscando mi hoyito. Fueron unos minutos muy ricos; la intimidad que sentí en esos instantes fue asombrosa, literal que era solo sentir a Carlitos, sus labios, su lengua y su cuerpo.

Podría haber estado toda la tarde besándolo de lo rico que se sentía, pero queriendo algo más, me alejé de él y me acomodé entre sus piernas para tener fácil acceso a sus centímetros. Mi boca volvió a probar ese pico que tanto me gustaba. Pasé mi lengua desde sus testículos hasta su glande, para luego meterme todo ese trozo lo más profundo que podía. Me costaba metérmelo todo; su pico parecía más grande de lo usual, pero aun así me lo metía lo suficiente para que me dieran arcadas y mis ojos se humedecieran. Carlitos gemía y suspiraba de placer.

Pronto me pidió que me sentara en su cara, así que, obediente, lo hice de tal forma que quedamos haciendo un 69, pose precisa que me permitió fácilmente meterme todo su pene en mi boca. Cuando su glande llegó a lo profundo de mi garganta, Carlitos exclamó:

—Ooh, qué rico, Maxi, déjalo ahí —

Seguido de un suspiro que finalizó cuando acercó su lengua a mi hoyito para comérmelo y dilatarlo. Estuvimos así varios minutos; fue un momento intenso. Yo chupando y chupando su pico y, de vez en cuando, metiéndomelo todo hasta el fondo de mi garganta. Con cada garganta profunda que le hacía, Carlitos gemía muy rico, lo cual me animaba más a hacerlo. Por su parte, él seguía dilatándome con su lengua, comiéndome el culito de forma suave y otras desenfrenada.

Ya algo agotado por la pose, me levanté. Fui a buscar un condón y lubricante a su mochila. No daba más de la calentura y quería puro sentir ese pedazo de pico entrar en mí. Le pasé el condón a Carlos, quien se lo puso, mientras yo me untaba lubricante en mi entrada. Carlitos me pidió que me pusiera en cuatro; él se ubicó atrás mío y posicionó su pico en mi entrada. Se sentía muy rico tener su pene a punto de entrar en mí; podía notar lo duro que estaba. Quería que puro me lo metiera.

Carlitos me dio una pequeña embestida intentando que entrara, pero me costaba mucho. Entraba un poco y me dolía. Intentamos un poco más, pero yo no estaba disfrutando nada. Decidimos cambiar de pose, patitas al hombro. Intentó metérmelo con mucha suavidad; sin embargo, tampoco se pudo del todo. Su pene era muy grande y yo demasiado inexperto.

Tras aquellos intentos fallidos, decidimos intentar estando yo arriba. Así que le pedí a Carlitos que se recostara para yo montarme encima de él. Una vez estando en posición, con mi mano busqué su pico y lo posicioné en mi hoyito. Miré a Carlos a los ojos y, poco a poco, me fui echando hacia atrás. Con algo de dolor logré que entrara toda la cabeza; me dolía, pero era un dolor soportable. Esa posición me permitía tener el control de la situación. Carlitos me tenía agarrado de las caderas, pero sin ejercer presión. Aguanté unos segundos con su glande adentro.

Cuando me sentí preparado, me lo metí un poco más. Centímetro a centímetro iba sintiendo cómo entraba en mí. Seguí usando la misma táctica: me lo metía un poco más, paraba hasta acostumbrarme y luego seguía. De esa forma pude meterme su pico hasta que mis nalgas lograron finalmente descansar encima de sus muslos. Cuando lo tuve todo adentro ya no me dolía. Estaba asombrado por lo bien que se sentía tener todo ese pico dentro. Era una sensación física, pero también algo muy mental. Me encantaba saber que el pene de Carlitos estaba dentro de mi culo, y mirar su cara de placer lo hacía aún mejor.

Me empecé a mover, arriba y abajo, lentamente al principio, ya que en ciertos momentos me dolía. Carlos tomó mi pico, el cual estaba todo baboso; su intención era masturbarme a medida que lo cabalgaba.

—¡Para, para! —le dije con fuerza.
—¿Por qué? —preguntó incrédulo.
—Es que estoy muy sensible, si me pajeas me voy a correr…

Y era verdad, toda la acción previa, sumado a tenerlo dentro mío, me tenían a punto de explotar. Sabía que si me tocaba un poco me correría y se me iría toda la calentura jsjs.

Continué moviéndome encima de Carlitos. Sus manos se volvieron a posicionar en mis caderas; las apretaba fuerte y a ratos las recorría hasta llegar a mi culito, el cual masajeaba e intentaba separar mis nalgas, como si eso ayudara a que su pico entrara más profundo. Cuando se percató de que me movía sin quejarme, su pelvis se unió al vaivén, coordinándose conmigo.

En ciertas metidas sentía que su pico me llegaba bien adentro, como si topara con algo en mi interior, y en el recorrido me hacía sentir un placer inmenso. En ese momento, uno de los pocos pensamientos claros que pude articular fue: “Esto, justo esto, es lo mío, quiero volver a sentir esto una y otra vez”.

Ambos estábamos en perfecta sincronización, dándonos placer. En un movimiento rápido, Carlos pasó su mano desde mi culo hacia mi espalda; con fuerza me acercó a él y nos comenzamos a besar. El intenso movimiento de nuestros cuerpos a ratos desalineaba nuestros labios, pero nuestras bocas estaban deseosas, así que como pudimos intentamos mantenerlas juntas.

Súbitamente, sus embestidas fueron subiendo de intensidad y nuestras pieles comenzaron a sonar. Su pico salía y entraba cada vez más rápido. Sus besos empezaron a volverse torpes y, como pudo, Carlos logró contrabandear una de sus manos en el espacio que quedaba entre nuestros cuerpos. Buscó mi pene y comenzó a pajearlo. Como había advertido, solo bastaron unos segundos para que intensos chorros de semen salieran disparados, al mismo tiempo que mi hoyito se contraía y apretaba fuertemente el pico de Carlos. Terminé de derramarme abundantemente sobre su abdomen, manchando incluso su barba.

Inmediatamente, el choque de nuestros cuerpos se aceleró. Sentí su pico más gordo y un fuerte gemido, acompañado de unos latidos en mi interior me avisaron que se había corrido.

Lo miré incrédulo, con su pico aún dentro de mí. Volví a acercarme para darle un beso, como dándole las gracias. Recibí una pequeña caricia en mi pelo y, posterior a ello, me levanté sintiendo un vacío en mí.

Todo había salido bien. Tanta preparación había valido la pena. Estando ambos ya satisfechos, tomamos turnos para ir al baño. A la vuelta nos acostamos juntos y encendimos por primera vez la tele jsjs. Dejamos una película mientras aprovechábamos de conocernos más, pero pronto la calentura volvió.

Estando ambos acostados, volvimos a besarnos un rato y luego empezamos a masturbarnos. Después de unos minutos, él se corrió primero; fue un orgasmo intenso, acompañado de gemidos y chorros de semen que le llegaron hasta el cuello. Yo, por mi parte, estaba muy caliente, pero sentía que me faltaba mucho para correrme. Él lo notó y, mientras me masturbaba, me comenzó a besar. Era justo el estímulo que necesitaba, porque no demoré nada en derramarme una segunda vez.

Así nos quedamos un rato, cubiertos de semen y satisfechos por lo que habíamos hecho. Aún nos quedaban varias horas, así que nos limpiamos y procedimos a poner atención a la tele. Buscamos algo que nos gustara a ambos y seleccionamos una película de Harry Potter para ver. A ambos nos gustaba mucho, así que fue algo más en común que teníamos.

Si bien la película estaba entretenida, no le prestamos tanta atención y aprovechamos el tiempo para conversar. Fueron pasando los minutos hasta que volvimos a calentarnos. Besos, sexo oral y masturbación fueron los protagonistas de las horas que nos quedaban en aquella cabaña.

Algo cansados por todo lo hecho, decidimos descansar y aprovechar de hacernos cariño antes de dejar la cabaña. Ya sintiéndonos algo recuperados, nos vestimos, ordenamos un poco y botamos los papeles usados (envoltorios y confort). Nos cercioramos de que no se nos quedara nada y nos dirigimos hacia la recepción para avisar que habíamos desocupado la cabaña.

Aquella primera vez estuvimos cerca de 6 horas. Ya estaba atardeciendo de camino hacia nuestros depas. Al llegar, nos despedimos y cada uno subió hasta su hogar. Mientras cruzaba el umbral de la puerta de mi depa, recibo un mensaje:

—Hola… ¿llegaste al depa ya?
—Sii, ¿y tú?
—Sí, acabo de llegar. Justo compraron pizza, así que voy a comer algo jsja.
—Bkn, yo voy a ver qué puedo comer, tengo hambre igual 😋
—Buena. Lo pasé rico hoy :3
—Yo igual, todo muy bkn uwu

Aquel día no conversamos mucho más. Ambos estábamos cansados; sin embargo, el cansancio no ayudó a que me durmiera temprano aquella noche. Mi mente no dejaba de pensar en lo de aquella tarde, en lo rico que fue y lo bien que se sintió todo, tanto física como emocionalmente.

_____________

Hola queridos lectores, he visto que les ha gustado mucho mi historia, por lo que he decidido empezar un pequeño proyecto, el cual consiste en hacer un comic/manga/manhwa de la historia entre Maximiliano y Carlos, llevo poco avanzado pero me gustaría que vieran lo que llevo hecho y me den su opinión, más abajo les dejo el link de Telegram con las imágenes.

¿Te gustó el relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 38

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

💬 Escribe un comentario

3 Comentarios

  • Sandro
    marzo 22, 2026 a las 10:58 pm

    Muy buena la hy istoria me calentó mucho leerlos y como se fueron dando las cosas entre ellos

  • Anonimo
    marzo 23, 2026 a las 3:04 am

    Muy bella historia. Quiero ver cuando se piden ser noviosss 😍🤩 Quiero una historia iguallll.

  • Anónimo
    marzo 23, 2026 a las 2:47 pm

    que buena historia necesito mas desarrollo!!!!

💬 Deja tu comentario

×

Reportar Relato

SALTAR AVISO