El kine a domicilio
Hace unos meses que tengo un familiar postrado en mi casa, del cual me encargo y desde el
Consultorio envían de vez en cuando a algún profesional médico a revisar a mi familiar.
Médicos, enfermeras, podólogo y entre ellos, kinesiologo.
Para esta historia le pondré por nombre Claudio y en varias ocasiones he sentido la tensión que provoca su mirada por sobre la mascarilla o la actitud de su cuerpo.
Como soy cuidador y estoy solo todo el día y noche y no puedo salir a cazar, me resigné a una vida célibe mientras no cambie mi situación.
Pero este kine, se le notaba que quería webeo.
Un día que andaba caliente a mas no poder, me llama por teléfono avisándome que en tanto rato más irá a mi casa.
Puntualmente llega y solo, lo cual es raro ya que siempre
Anda acompañado de la doctora, una venezolana odiosa que explica muy mal todo.
Bueno, la cosa es que llega, lo hago pasar, me saluda y me pregunta lo mismo de todos los días, preguntas de rutina.
Lo veo hacer un masaje pulmonar y me dice que si quiero aprender para que lo pueda hacer yo cuando esté solo y se requiera. Le digo que bueno.
Me pide que lo mire, y veo cómo arquea su espalda sacando un redondito y pequeño culo de su uniforme negro y se estira para masajear el pulmón.
Veo como pone las manos y me dice que lo intente.
Mi familiar está inconsciente así que no hay drama en lo que uno haga.
– quieres intentarlo mejor?
– si me enseñas, le digo.
– ven, pon tu cuerpo así y estira las piernas, ahora las manos.
Y me mueve las manos con las suyas.
Siento su cuerpo apoyado suavemente sobre el mío, sobre mi espalda, su cabeza apoyada detrás de la mía mientras sus manos tocan las mías, corrigiéndome la posición para el masaje.
Yo andaba con un short gris, de esos flaites que marca todo, a pie pelado y con una polera que le había cortado las mangas.
Y esa mañana, no había tenido tiempo de ducharme.
Claudio sigue detrás mío y siento como empieza a apoyar la pelvis sobre mi.
Comprendo el mensaje y comienzo a moverme, muy lentamente.
Lo estoy haciendo bien, le pregunto.
Oh si, muy bien, pones bien las manos sobre el pecho.
Aún no comprendo bien cómo hacer esto, le digo.
Así que él insiste en enseñarme.
Aunque nuestras voces ya eran medias calentonas.
De pronto me doy vuelta y quedo de frente a él….
Nos miramos por unos minutos, pude ver en sus ojos lo que deseaba, mientras yo me mordía levemente el labio inferior y me humectaba la boca con mi lengua.
El me miraba a los ojos y mis labios, los cuales
Muchas personas han descrito sensuales, ya que son gruesos y como soy moreno, dicen que tengo una boca sensual.
Rompí ese silencio de mirada calientes moviéndome para salir de ahí, no sin antes rozar con mi mano ese paquete, el cual percibí duro pero no tan grande.
El termina de hacer la evaluación, escribe en la carpeta la visita y me avisa que se va.
Al salir de la pieza de mi familiar, escucho sus recomendaciones médicas y asiento con la cabeza.
Pero solo pude mirar su cuerpo, delgado y al parecer muy peludo por los pelos que se le salían delgado pecho.
Y descaradamente le digo:
Si quieres podemos pasar a mi pieza para terminar lo que empezamos.
El se saca la mascarilla y me dice: tengo 5 minutos máximo.
Deja su mochila en el suelo y nos comenzamos a besar.
Tenía mucho pelo en el rostro, una barba gruesa que me pinchaba.
Me abraza y comienza a tocar mi cuerpo, me dice que lo tengo súper caliente.
Nos seguimos besando y siento que su mano se pone sobre mi bulto, y me dice: wow…. Esto es cierto??
Tienes que verlo con tus propios ojos… le respondo
Y lentamente empieza a bajar, por mi cuello, mi pecho y al llegar a mi buzo, me lo baja completo, y mi pico le dio una cachetada en la cara.
Lo toma con la mano y me dice: está Mojadito.
Es todo suyo doctor, y sonrío.
El abre la boca y se lo empieza a comer…
Ohhhh, ctm, que rica mamada.
Me han hecho hartas mamadas, pero esta era de una forma diferente, mucha baba, mucha boca abierta, chupaba como con las encías.
Mucha lengua, y lo mejor, se lo tragaba entero.
Mi pene es tamaño normal, mide 18 cm pero es grueso y me depilo así que todo se ve normal.
Levanto mi pico hacia mi guata y empezó a lamer los bolas, una a una se las echaba a la boca y luego pasaba lamer lengua desde los cocos hasta el pico y se lo hundía en la garganta.
Cuando se sacaba el pico de la boca escupía sobre él y se lo volvía a comer.
Yo agarré su cabeza con mis manos y comencé a dominar la situación, le culié la boca a mi ritmo, lento a momentos y rápida y hasta el fondo.
No pasó mucho tiempo hasta que siento que me voy.
Le aviso que me iré y se lo saca de la boca y se comienza a dar golpes en la cara con mi pico, me agarra las bolas con la otra mano y empiezo a soltar la leche, mientras él abre la boca y lo junta en la boca.
Luego se lo pone en la boca y chorrea toda la leche mezclada con saliva por mi pico, lo que hace que me sienta súper mojado.
Me empiezo a limpiar y él me dice que hace semanas ya que me tenía ganas.
Yo le respondí, tengo ganas de comerte ese culito.
El me dijo que también.
Pero eso será parte de otra historia.
2 Comentarios
Klaus
noviembre 26, 2025 a las 9:28 pmUffffff…. que buen relato.
Yo soy kine a domicilio también y le tengo ganas a un loco.
Creo que mandare a la muerda la ética y procederé.
Buen, buen relato.
Anónimo
noviembre 26, 2025 a las 9:48 pmExelente relato cuenta más