El teacher me usó

Buenas, no pensé que mi primer relato tuviera tanta aceptación, pero me alegra saber que mis experiencias calienten a más personas. Para este relato, les cuento que tenía 18, recién saliendo del liceo.

Era otra tarde aburrida, hasta que me metí a Grindr. Estaban los perfiles típicos de mi zona, pero uno nuevo apareció: Fernando, 42 años, y la silueta de un macho alto y delgado.

Le mandé un fueguito, ya que solo usaba esa app para buscar sexo, y él contestó con un «JAJAJ ¿qué tal?». Seguimos la conversación así hasta que me contó que era profe, y eso me llamó la atención. Le conté que yo recién había salido del liceo, pero que hubiera sido rico huevear con algún profe. Me contó que nunca había estado con un alumno. Seguimos la charla hasta que le mandé una foto de mi culo, en la que estaba usando lencería y con mi mano un dildo de esos que son simil piel. La foto era muy explícita, pero yo andaba muy caliente, así que no me importó. Me contestó con una de su pico, y era rico: largo, delgado, con cocos gruesos y un par de vellos mal recortados. Le dije que me encantaba, que tenía ganas de mamar y que me avisara cuando tuviera tiempo.

Así pasaron los días, hasta que una tarde me habló. Eran tipo 20:00 y yo estaba solo, así que le dije que nos juntáramos. Pero me preguntó si tenía tiempo y, al decirle que sí, me pidió pasar a buscarme, que tenía ganas de hacer algo diferente. Le pedí que me pasara a buscar en 20 minutos, en los que simplemente me vestí, ya que, como estaba solo, tenía el hoyito listo para que me culeen.

Pasaron los minutos y me avisa que llegó. Salgo y me encuentro con un auto Mazda negro y polarizado, así que de primera no me di cuenta quién era sino hasta que me subí. Ambos nos sorprendimos: era el teacher, mi profe de inglés de cuando yo iba en básica. Lo saludé y le digo: «¿Tanto tiempo?». Me mira y se ríe de forma coqueta, como si hubiera esperado esto todo este tiempo. Comenzó a manejar y llegamos a la carretera. Mientras nos poníamos al día, de la nada me dice: «Así que te gusta el pico, yo siempre lo supe. Qué bueno que hoy vas a ser mi putita». Eso es algo que me calienta mucho que me digan, y yo solo atiné a sobarle el pico sobre su buzo. Como antes había cachado que se ve muy poco desde fuera, me lancé y se lo saqué del pantalón para poder masturbarlo. Era lindo y olía muy rico, una mezcla entre perfume y jabón. Comienzo a pajearlo con mi mano izquierda y con la derecha me pajeaba a mí. Estaba tan concentrado en eso que no me di ni cuenta que ya estábamos llegando a nada más y nada menos que mi escuelita. Yo estudié en zona rural, por lo que la escuela es un lugar muy piola donde en las noches no anda nadie. Se estacionó, me dio un beso y se guardó el pico; yo hice lo mismo. Él salió del auto hacia el maletero, bajó una mochila y caminamos hacia la entrada trasera. Me dijo que llevaba un año siendo profe y cuidador de la escuela, por eso tenía llaves y entraba como si nada. Caminamos por los pasillos y llegamos a la que había sido mi sala. Entramos y saca de su mochila una falda de colegio y una regla, era larga y metálica. Me dice que aquí nadie me va a escuchar y que quiere que hoy sea su perrita. Me dejó las cosas en la mesa del profesor y él sale de la sala. Me saqué toda mi ropa y me puse la falda, cuando escuché el timbre de la escuela y él llega tal como si fuera a hacer clases y dice: «Por favor, tomen asiento». Le obedecí, me senté en la primera fila y él comienza a sacarse su ropa. Quedó desnudo frente a mí y con su pico duro que resaltaba. Se acerca a mi mesa y se agacha para poner su pico sobre ella, y dice: «Hoy te enseñaré sobre anatomía, y aquí tienes un ejemplar masculino». Me pasa la regla y me pide medir su pico. Lo mido y daba 19,3 cm. Saca su pene de la mesa y me pide que me levante. Me lleva al pizarrón y me hace dibujar un pico. Me dice que sea de los mismos cm del suyo. Mientras estoy dibujando, él se acerca y levanta mi falda; yo la bajo y él agarra de nuevo la regla y me pegó en el culo. Me dolió mucho, pero eso me calentó. Me agaché mostrando mi potito y ahora, con su mano, me pegó. Le pedí una más y me dio más fuerte, dejando mi culo rojo. Se sentó en la mesa del profesor y yo me senté sobre él, quedando cara a cara. Nos agarramos a besos muy calientes. Él me tocaba el poto y me agarraba con fuerza; yo me sobaba como una perra en su pico aún sin que me lo metiera. Me hizo lamer sus dedos y con mi saliva iba mojando mi hoyito, que cada vez estaba más abierto. No sé si la situación o él, pero estaba con la adrenalina a mil. Tanto, que agarré su pico con mi mano y lo meto en mi hoyo. Sentir su cabeza entrando por mi culo y dominar la situación me hacía gemir muy rico, hasta que saqué mi mano y sentí sus cocos chocar con mi poto. Me quedé ahí con sus 19 cm dentro mío y comencé a girar suave sobre su pichula. Él me besaba el cuello y las tetillas; con sus manos agarraba mi cintura y, a ratos, mis cachetes. Sus manos grandes me calentaban y, de repente, él tomó el control. Me agarró fuerte de las caderas y comenzó a darme duro y rápido. Mi hoyito pedía más y más, y él lo sabía. Me hizo bajarme de ahí y me apoyó sobre la mesa. Me agarró de los hombros y con eso tenía fuerza para romper mi culo. Pasamos así un rato, hasta que escuché un gemido fuerte de él y, como sus manos esta vez me volvían a la cintura, comenzó a darme más duro. Yo gemía fuerte cuando siento su leche en mi hoyo. Me dio dos chorros largos y los dejó en mi hoyito caliente por cómo me había roto. Me pidió pujar y una gota de su semen cayó sobre mi pierna. Con su lengua la atajó y comenzó a comer mi culo; lamía fuerte mientras yo me masturbaba hasta que boté mi leche encima de la mesa. Nos cansamos y, agotados, nos tiramos al piso. Jamás imaginé esta escena, pero era lo más caliente que había hecho hasta entonces. Me preguntó si me quería quedar. Dejamos limpio, abrimos una ventana y nos fuimos a su casa. Me duché y cuando salí, él ya estaba en la cama, desnudo y con un brazo atrás de la cabeza. Yo tenía ganas de mamar, así que ahí me tiré de una a su pico. Pero eso es para una segunda parte, porque es igual de larga la historia, jaja.

Si leyeron hasta acá, dejen un comentario y, en volá, les paso mi Instagram. Siempre he sido así de caliente y ahora ando buscando nuevos machos para relatar.

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7 Comentarios

  • Anónimo
    enero 13, 2026 a las 1:15 am

    dale pasa igg

    • Anónimo
      enero 14, 2026 a las 9:25 am

      Deja insta, bien caliente el relato.

  • Anónimo
    enero 13, 2026 a las 2:45 am

    Qué rico todo 🤤

  • Anónimo
    enero 13, 2026 a las 4:13 am

    buena historia wn, medio tranfugo el morbo del profe pero estuvo hot, deja el ig y cuenta mas.

  • Anónimo
    enero 13, 2026 a las 4:35 am

    Que rico, me vine de una. Pasa 2a parte

  • Anónimo
    enero 13, 2026 a las 9:33 am

    Que buena historia 😋😋

    • Anónimo
      enero 14, 2026 a las 6:22 am

      Que rico

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