Fetiche: ropa interior

Hace unos meses estuve viviendo en un pequeño apartamento junto con un compañero de universidad, vivíamos solo los dos, pero cada uno tenía sus cosas y su lugar. Yo tengo un fetiche profundo con la ropa interior, toda mi ropa está por colores, boxers cortos, largos, suspensorios y lencería como algunas tangas o briefs con transparencias, desde que vivo solo me he vuelto un poco adicto a la roos interior, me gusta oler mi ropa despues de un día de trabajo o a veces muy rara vez dejo caer mi semen caliente sobre ella. Poco me encontraba con mi romie en el apartamento porque nos cruzabamos ya sea por trabajo o por la universidad, yo en algún momento había visto su ropa interior colgada en el patio de lavado, pero simplemente la había visto, su ropa siempre eran boxers como alguien muy heterosexual. Un viernes llegué temprano de clases, yo sabía que él llegaba después de las 9 de la noche, cuando llegue revisé el tendedero y justo habían dos boxers de él colgados, la verdad no me aguante las ganas y los baje para olerlos, aunque estaban recién lavados ese morbo de imaginarlo a él con ellos puestos me dió bastante morbo. Desde ese día comenzó todo. Yo me entré a mi habitación y lleve los dos boxers de él, me quite toda mi ropa y me los puse, mi calentura era suficiente para hacerme una paja mientras me veia al espejo con sus boxers puestos, intentando no mancharlos, cuando termine los volví a dejar en el tendedero. Esa misma noche cuando el llegó, se sorprendió de que yo estuviera en casa, me di cuenta después que él había recogido toda la ropa que estaba en el tendedero. Yo me encerré en mi habitación, y estaba adelantando un trabajo cuando me llegó un mensaje de él, eran cerca de las 12 de la media noche. —Usted que tanto hace que no se duerme? Yo le respondí que hacía trabajos. Él me respondió —Tiene que dejar de hacerce la paja. Yo en ese momento me asusté, pues pensé que me estaba vigilando. —Se lo juro que estoy haciendo trabajos. Le dije. Él no me respondió más y al instante golpeó la puerta de mi habitación, cuando le abrí ls puerta me dió un empujón, y me dió un insulto. Él tenía una camara de seguridad en la sala, se había dado cuenta del momento en el que tome su ropa interior. Él estaba enojado, en ese momento trate de negar todo pero el me puso contra la pared tomo uno de los boxers que era de color blanco y me lo puso en la boca, me siguió insultando y me dió un par de bofetadas. En ese momento yo había quedado con demasiado susto, tenía que pedirle disculpas e irme del apartamento. Al siguiente día había alistado mi maleta en toda la mañana, espere a que él llegara hasta el medio día a almorzar. Cuando llegó, le avisé que me iba y que lamentaba todo. Él se rió, y me dijo que no había controlado sus emociones, pero me dijo que solo aceptaba mis disculpas de rodillas, y que de lo contrario tampoco me iba a dejar salir de la casa. Me dijo que esperara hasta la noche cuando él llegara para que habláramos tranquilamente. Llegada la noche nos sentamos en la sala, y hablamos de su molestia, pero que algo le había excitado en el momento que me vio salir desnudo en medio de sala con sus boxers en la mano, comenzó a decirme que a él también le gustaba la ropa interior, pero la de mujer. Me pidió que me arrodillara y le pidiera disculpas, con un poco de miedo, lo hice mientras él estaba sentado con sus piernas abiertas. Se acercó a mí y me preguntó. —Usted se deja tratar como una perra? Yo le respondí que no, que yo era activo. Él me dijo. —Comportese como una perra y no tiene que irse del apartamento. Algo de morbo me estaba comenzando a generar su propuesta, él se puso de pie y desabrochó su pantalón, tenía un boxer rojo. —¿Quieres oler mi boxer perra?
Yo asentí con la cabeza.
—No quiero que me toques. Me advirtió él, me acerco su paquete a la nariz pero sin tener mayor contacto, me dio una bofetada y se rió, me pidió que me levantará y me dijo que fuéramos a la habitación, mientras íbamos me dijo. —Yo sabía que usted era gay pero no pensé que fuera una perra.
Yo en ese momento no sabía cómo sentirme, —exactamente, ¿Que quieres?
Nada, respondió él, usted no me genera nada pero quiero ver qué es lo que hacen los maricas. Él me pidió que me quiera la ropa, su rostro era con algo de desagrado, él también se quitó la ropa pero se quedó en boxer, los dos nos subimos a la cama y en el tv de él, buscó porno casero. —Hagase la paja conmigo, pero no me vaya a tocar. Nos comenzamos a excitar, la verdad verlo a él masajearse la verga dentro del boxer era bastante excitante aunque no pudiera tocarlo, me excitaba más verlo a él que ni el porno. Él se levantó un momento y abrió un cajón y sacó dos tangas, una negra de encaje y una rosada, antes de volver a subirse a la cama se bajó el boxer y me lo paso por la cara de una forma brusca, se acostó y puso una de las tangas sobre su cara, eran de su ex novia, me preguntó si quería oler la otra le dije que si, era mi primera vez oliendo una tanga de mujer, olía bastante bien lo recuerdo, tenía el olor característico pero muy suave bastante placentero, mientras olía la tanga también veía su verga era curva hacia arriba tenía un vello corto simplemente nos masturbamos, en un momento me digo que me acostara boca abajo, solo hice caso, él se puso en medio de mis piernas y sentí como su semen caliente caía en mis nalgas con sus dedos sentí como lo llevo en medio de mi raja. Luego me pidió que me fuera. Al siguiente día era domingo, los dos estábamos en casa, y en la mañana entro a mi habitación sin avisar, se sentó en mi escritorio y me preguntó si yo tenía lencería, saque toda mi ropa interior, cuando vio mis tangas y mis suspensorios hizo el comentario —Usted es mucha perra. Diciendo con una sonrisa, algo le gustaba de eso. Me llevo contra la pared de nuevo, y puso su mano en mi cuello y comenzó a apretar. —ninguna mujer había querido ser mi perra, a todas les daba miedo, pero usted es una buena perrita. En ese momento entendí su fetiche, el querer dominar a una mujer como sea. Él bajo mi pantalon de pijama que tenía en ese momento, yo estaba en erección. —Esta excitado, a usted le gusta esto. Me dió una bofetada bastante fuerte y me tiró los suspensorios, y me pidió usarlos para él, me puso de rodillas y en cuatro, lleno dis dedos de saliva y comenzó a masajear mi culo, hasta meter cuatro dedos en mi culo, yo grite de dolor, pues no estaba acostumbrado a eso, fue bastante incómodo y al mismo tiempo placentero mientras escuchaba todo lo que me decía, pues en ese momento estaba siendo su perra y era la primera vez de él tocando un ano, me follo con condón, fueron en total tres veces que lo hicimos durante un mes, una de esas veces lo hizo sin condón y se vino adentro de mi culo, ya me estaba acostumbrando a su verga, mi problema aún no se resolvía pues ahora sentía una atracción por él. Pasaron dos meses y tuve que irme de la casa por motivos de fuerza mayor, el día que nos despedimos me regaló el boxer blanco y me lo metió a la boca, me dijo que estaba lleno de su semen y me dió un beso en la boca, fue el único beso que me dió él. Él se quedó con un briefs mío de color negro con transparencia en la parte de adelante, fue su favorito. No volvimos a hablar, pero se que ahora tiene novia. Sin duda aún lo recuerdo y llevo su boxer puesto de vez en cuando.
1 Comentario
Anonimo
septiembre 22, 2025 a las 8:46 amEs muy rico oler los calzoncillos de uno y de otros.