Mi (ex) jefe caliente

Esto pasó hace 2 años, pero para fines prácticos lo contaré en tiempo presente, jaja.
Hola, me pondré como Ramón: 1.80, 25 años, blanco, apenas empezaba a hacer gym (justo por esto, haha). Trabajo en un restaurante pequeño, los dueños son Andrés de 30 y su mujer de mi edad. Nos hicimos muy amigos al punto que ni los temas sexuales eran tabú, y sabían de mis cosas y ellos me contaban las suyas. Nunca sentí otra intención en eso. Ellos llevaban ya un tiempo insistiendo en que fuera con ellos al gym porque había empezado a ganar peso por mi sedentarismo. No lo pensé mucho cuando ofrecieron pagar los primeros 3 meses para que me animara.
Empezamos a ir los 3 al gym antes de entrar al trabajo (estaba a unas cuadras del restaurante) y normalmente yo terminaba una media hora antes para entrar a mi hora, y ellos terminaban sus ejercicios. Un día me estaba bañando (siempre me bañaba en la última regadera, esas de paredes opacas de acrílico pegadas unas con otras) y cuando me di cuenta, alguien al lado estaba pegando su verga contra el acrílico. Sin pensarlo, le dije que se pasara conmigo. Comencé a mamarle la verga a ese desconocido y me dijo que me quería preñar. Me di la vuelta y empezó a cogerme tan rico que en verdad perdí noción del tiempo. Y cuando me di cuenta, Andrés, al escucharme gemir, se había acercado y me estaba viendo por la cortina. Solo sonrió y se fue. Yo terminé preñado y me lancé al trabajo. Ese día solo me dijo que si iba a hacer mis cochinadas, que no llegara tarde porque los demás se pondrían a decir que yo tenía privilegios.
Pasaron unos días cuando, al irme a bañar, me dice Andrés que lo espere, que igual se va conmigo porque tenía cosas que hacer. Me metí a mi regadera y cuando me di cuenta, Andrés entra por detrás de mí con la verga durísima (unos 19 cm, blanca, gorda y peluda) y yo solo dije:
—¿Qué pedo, Andrés? ¿Qué haces?
—Wey, mi morra anda en sus días y ando bien caliente porque me metí ciclo (chochos de gym, xd) y neta ando bien jarioso.
—¿No mames, es neta? —yo solo veía su vergota.
—Wey, siempre te andan cogiendo y te vale madre —me tomó de la cabeza y de una me pone a mamársela.
Yo me sentía muy morboso, saber que era tremendo vatote (mide 1.85 y parecía un gorila de lo grande de su espalda) y el morbo de que su morra estaba afuera sin saber qué onda. Yo estaba ahí dándole la mejor mamada, y el wey decía cosas puercas: «Ves que sí eres bien puto», «La chupas mejor que vieja, cabrón», y me cogía la boca con fuerza y me hacía atragantarme con su vergota. Me levantó, me puso de espaldas y me dijo: «Te voy a preñar, ando bien cargado de leche». Y efectivamente, podía sentir sus huevotes pesados cuando, de una, me metió la verga al fondo, tapándome la boca. Empezó a cogerme más y más rápido conforme veía que me relajaba, y yo solo gemía, no decía ni una palabra de lo excitado que estaba. Me puso en 4 en la regadera y, pisándome la cabeza, comenzó a bombearme hasta llenarme de leche. No paró, siguió cogiéndome con la verga dura, batiendo su leche hasta venirse de nuevo. Todo el tiempo no me bajaba de puta y de que soy un hoyo. Se levantó dejándome ahí, con el culo al aire, y solo me dijo que si su morra se enteraba me iba a partir la madre.
A partir de ahí, seguido cogíamos en el gym. Incluso una vez me cogió en el restaurante, pero si quieren, eso lo cuento en otra ocasión.
3 Comentarios
Anónimo
diciembre 12, 2025 a las 10:13 amCuenta más
Anónimo
diciembre 14, 2025 a las 7:14 amCuál es tu x ?
Anónimo
diciembre 16, 2025 a las 3:37 pmEres bien puta comelona jajaja