Mi flaitecito
Hola, me llamo Alonso, tengo 23 años, mido 1,75, soy blanquito y simpático jaja. Igual la gente me dice que soy guapo, pero no me la creo.
Este relato se los cuento porque me tiene muy caliente y hay que compartir la calentura jajaja.
Yo trabajo en una empresa donde generalmente nos mueven cada cierto tiempo para ir de una sucursal a otra. Entonces, hace unos días me tocó a mí ir a otra sucursal. Cuando llego, saludo a todos muy amablemente y, de repente, aparece él… un guachito, pero a ver cómo se los describo: alto (1,80 más o menos), sonrisa Pepsodent, dientes blanquitos, labios carnosos y una nariz perfecta, mandíbula definida y un corte tipo mullet bien sexy 🥵. Weón, andaba con una polera y un overol porque era el chico de mantenimiento de la sucursal. Yo lo saludé bien amable (pero por dentro todo caliente jajaj) y él me dice:
—Weena, soy Claudio, el de mantenimiento de esta sucursal, y pa’ lo que necesite me llama no más po, jefe nuevo.
Yo:
—Jaja ☺️ gracias, Claudio, un gusto. Soy Alonso. Cuando requiera de tu ayuda, te aviso.
Yapo, se me pasó el día volando viendo varios temas. De la nada llega este muchacho (tiene 25 él) y me dice:
—Jefe, ¿una Red Bull, le tinca o no?
Y yo me doy vuelta y lo veo afirmado así en la entrada de la puerta, y se le marcaba buen bulto jajaja. Y me dice:
—Oiga, pero la lata la tengo aquí en la mano sipo, AJAJA, tome, disfrútela 😏.
Yo, avergonzado, weón, no sabía qué hacer ni decir jajaj. Menos mal se fue y ahí me tomé la Red Bull porque estaba pa’ la cagá.
En eso me llama mi jefe y me comenta que debo subir al entretecho a revisar unas cosas para inventariar. Y le digo que yo no manejaba mucho las instalaciones. Me dice:
—Dile a Claudito, ese pendejo es buen muchacho, tiene buena disposición. Dile no más, apuesto que te ayuda.
Y yo:
—Mmh, ya jefe, gracias.
Y corto po. Voy donde este flaitecito rico y estaba arreglando unas cosas tirado en el piso; se le veía el caminito de la felicidad y unos oblicuos que uff, weón, quería lamerlo entero al wn jajaja. En eso yo estaba ahí disfrutando y me sobresalta él diciéndome:
—Le gusta la vista parece, jefe, jaja. ¿En qué puedo servirle?
Yo:
—(poniéndome serio) No me faltes el respeto, Claudio, recién me vienes conociendo. Necesito que me ayudes a subir al entretecho a contar unas cosas. Vamos.
Él me dice:
—Ya, disculpe, era para no estar tenso, jefe, disculpe.
Y pasa por atrás mío como tocándome la cintura, y yo pego un salto. Me dice:
—Ah, chucha, fue sin querer, jefe jeje, buena cinturita. Ya, vamos, vamos.
Y salió corriendo.
Yo iba detrás de él. En una llegamos y saca una escalera. Me dice:
—Ya, suba no más, yo la afirmo para que no se caiga.
Y yo:
—Ya, pero afirma bien la escalera.
Y empiezo a subir, pero notaba su mirada en mi culo, weón, yo lo sentía jajaja, me palpitaba el aaanueeellll, pero siempre digno. Y sube él y empezamos a contar las weás que habían ahí. Me iba tirando tallas y contándome su experiencia en la sucursal y todo.
En una empieza a decirme que estaba cansado igual porque tenía problemas con uno de los jefes y, aparte, su ex lo webeaba mucho y no lo dejaba tranquilo. Yo solo le decía:
—Pucha, qué lata… mmh, qué mal, pero espero que todo mejore.
En eso le digo que bajemos. Empieza a mover unas cosas y como que iba a pasar él, luego yo, y nos enredamos y me lanza a la muralla. Me agarra de la cintura y me dice:
—Jefe, ¿qué pasa si le robo un besito? Yo sé que le gusté, yapo, no se me haga el difícil, está bien rico uste’.
Yo:
—(pongo mis manos en esos pectorales que tenía el weón, tan rico jajaja) Claudio, ¿qué estás haciendo? Estamos en la pega. Hazte a un lado…
Él:
—Por eso po, más rico. A ver, venga.
Y me chanta un calugazo, weón. Puta, que besan rico los flaites jajajaja. Me acercaba a él y sentía su pene todo duro, weón, y yo me entregué no más po, si para qué iba a hacer escándalo.
Después yo tomé la iniciativa, lo acorralé a otra esquina jajaja y le bajé el overol. Pa’ mi sorpresa, este weón andaba sin pantalones, solo con un bóxer, y olía tan rico, weón, a sudor, orina, presemén, aaagh, todo, weón. Yo le chupaba por encima, hasta que ya no aguantó más y se baja el bóxer. Me dice:
—Yapo, cómasela toíta, jefe, así le gusta a las perras como uste’.
Y yo, con los ojos llorosos, haciéndole garganta profunda jajajaja, me culiaba la boca como un animal, weón, parecía puberto jajajja. En una le chupé sus testículos y pasé a su hoyito y se retorció. Le digo:
—¿Qué pasó?
Él me dice:
—Ohh, nunca me había sentido así, qué rico, a ver otra e’.
Y yo, qué me dicen jajaja, le empecé a chupar el hoyito rico, weón. Menos mal andaba limpio, sí jajajja. Y el weón, de repente, me sube, me tira encima de unas cajas que habían y me tira sendo pollo en el hoyo, y me lo manda a guardar. Weón, vi todos los colores jajajajaja. Grité como puta y me mete su bóxer en la boca mientras me decía:
—Shh, callaita, mi putita, nos van a pillar, mi amor. Oh, qué colita te gastai, toma, TOMA, TOMA, TOMAAAAAAHH.
Y siento que me preña, weón, como un real champañazo en el hoyo hahaha. Fue tan rico… todos sudados, me daba besos, me mordía el cuello, y así estuvimos un rato hasta que salimos del entretecho jajajaja.
Me pidió que nos siguiéramos viendo porque quería seguir experimentando conmigo, y yo ni tonto le dije que sí po jajajaja. Así que adivinen quién está montando al de mantenimiento mientras les escribo esta historia jajaj. Les mandamos saludos.
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