Mi hijo y su amigo – Parte I
Hola a todos, soy un wn de 43 años, separado de hace un buen rato. Con mi ex mujer todo bien y poco. Cuando nos separamos, nuestro hijo tenía 20 años (hoy tiene 25), o sea, fui papá a los 18. Mi ex siempre regular pa’ culiar: una vez al mes con cuea, se echaba en la cama y yo hacía todo. No le gustaba que le besara la zorra ni el culo, no lo chupaba y era (o sea, penca). La cosa es que cuando nos separamos me fui a vivir a un departamento de un ambiente, piola. Mi hijo entró a la U, quedó en Valpo (me vine de Santiago a Valpo). Mi hijo siempre fue gay, sin rollos para nosotros como papás.
Llegó marzo y me pide que si puedo conseguirle una hostal o residencia para sus estudios. Entre gastar en una residencial más la U me saldría más o menos carito, así que le di la opción de vivir juntos y nos acomodamos. Aceptó.
Yo trabajo todo el día, salgo re temprano y llego tarde. La cosa es que en junio, más o menos, me dice que si puede invitar a un amigo. Sin problema, le dije que sí pero sin quedada por tema de espacio; tampoco hubo problema en eso. Pasó el tiempo y en noviembre llegué antes del trabajo. Entré como siempre sin tanto ruido y escuché un murmullo de mi pieza. Me saqué los zapatos y fui en silencio. La puerta entreabierta y vi a mi hijo ensartado en el pico de su amigo. Me quedé sapeando a ver qué tal. Mi hijo en 4 pidiendo más, le daban de nalgadas. El amigo de mi hijo lo trataba como su puta, mi hijo sumiso total. Lo ponían patas al hombro, de lado (jamás pensé que me pasaría algo con ver eso, se me paró el pico también). Me fui, pesqué todo y salí del depto. Volví 2 horas después. El amigo de mi hijo me lo topé en portería, me dijo: «Hola tío, arriba quedó su hijo esperándolo» (jajajajaj). «Gracias», le dije. «Cuando quieras vuelve», «gracias», me dijo y se fue. Entré como si nada, nos saludamos con un beso en la mejilla, hablamos un rato de lo trivial del día.
Pasaron las semanas y volví a vivir lo mismo. Esta vez mi hijo le estaba chupando el pico a su amigo, luego le chupó el ojete a su amigo (cosa que nunca me hizo la vieja culiá de su mamá jajaja). Se nota que su amigo lo disfrutaba y mucho. Me calenté caleta con eso. Eso fue en diciembre. Faltaba poco para que mi hijo se devolviera con su mamá a Santiago por vacaciones. Llegó el fin de semana antes de Navidad y el día viernes le dije que haríamos algo para ese fin de semana. Me preguntó que qué. Le dije que algo piola pa’ nosotros dos antes que se va, y me dijo que estaba bien.
—Yo, ¿qué te tinca para el fin de semana?
—Hijo, un asadito y cervezas.
—Yo, ok, así será.
Llegó el fin de semana, compré todo lo necesario y preparamos todo bien. Le dije que iría a la ducha antes de comer y me dijo que también quería ocuparla. Le di chance a que lo hiciera él primero. Esperé en ropa interior mientras me tomaba una cerveza. Salió él, entré yo, eché a andar la ducha y, por esas casualidades, se me olvidó la toalla. Salí del baño y veo a mi hijo con mis calzoncillos en la cara, oliéndolos. Le pregunté qué hacía. No sabía qué decir, no sabía qué hacer, solo me dijo que lo sentía. Fui a la ducha, me jaboné bien (me bajó el instinto sexual, recordé lo que había visto antes). Cuando salí, solo lo hice en toallas. Mi hijo aún estaba asustado.
—Yo: ¿Todo bien?
—H: No, qué decir.
—Yo: ¿Desde cuándo que lo haces?
—H: Cada vez que puedo.
—Yo: ¿Sabes bien que yo soy tu papá?
—H: ¡Lo sé!
—Yo: Hace tiempo que no he tenido nada con nadie.
—H: ¿Y qué quieres decir?
—Yo: Sé que no está bien, pero con lo que vi… ¿tú me puedes ayudar?
—H: ¿Y cómo?
—Yo: Me quité la toalla, ya con el pico tieso, y le dije: “Con esto”.
—H: ¿Estás seguro?
—Yo: Por supuesto.
Se puso de rodillas y me dio la senda chupada de pico, me lamió los cosos (lo que la vieja de su mamá jamás hizo). Lo levanté, le di un beso con lengua mientras le agarraba los cachetes. Luego le dije que sería mi mujer esa noche, lo cual aceptó. Culié como nunca. Me besaron hasta el culo (esto último jamás lo había hecho, la wea rica). Al día siguiente volvimos a culiar.
Llegó el día en que se tuvo que ir. Pasó Navidad con su mamá, Año Nuevo. Cuando me saludó el 1 de enero me dijo que no estaba seguro de volver a estudiar en Valpo, quizás se cambiaría de carrera y se quedaría en Santiago. Me dije pa’ mí mismo: “La cagué”.
Llegó febrero, pasado el 15, llegó a casa sin noticias de mi hijo para saber si volvería a estudiar. Me desvisto en el living, total, ya vivía solo de nuevo. Entro a la habitación y me encuentro con la grata sorpresa de que mi hijo me esperaba en 4, con unos colaless color azul.
Perdón por lo largo del relato.
5 Comentarios
Anónimo
abril 7, 2026 a las 11:24 amque hot el relato, cuenta mas wn
Anónimo
abril 7, 2026 a las 1:57 pmQue ricoo swgunda parte
Anónimo
abril 8, 2026 a las 4:08 pmojalá tuviera un papá así ctm jsjs
Anónimo
abril 8, 2026 a las 4:27 pmUuufff… Rico…
Anónimo
abril 10, 2026 a las 4:42 amLa weá Rica, háganme parte de su sexo