Mi padrastro y yo – Parte 1
Hola, antes que nada me presento: me llamo Fernando, tengo actualmente 25 años y soy de la Ciudad de México.
Me gusta el deporte y voy al gimnasio a veces, jaja, pero bueno, este relato mío es de hace mucho.
Mis padres, cuando era más pequeño, se divorciaron por algunos problemas. Mi madre se había quedado conmigo y yo vivía con ella, pero un día conoció a un tipo llamado Sebastián. Medía aprox 1.85, tenía buen cuerpo, iba al gimnasio, era robusto y tenía un cuerpo marcado y llamativo. Él me crió como su hijo y éramos unidos. Este relato pasó a mis 18 años, no tenía días de haberlos cumplido. Mi padre tenía 42 y aún iba al gimnasio.
Era un sábado, mi madre se iba a visitar unos días a mis abuelos, yo me había quedado con mi padre pues tenía exámenes y me tocaba estudiar. En ese tiempo yo estaba algo estresado. Buscaba qué ver y solo busqué noporcito heterosexual. Yo era bisexual en ese entonces, pero me atraía más el sexo hetero.
Me encontraba viendo a una tipa tocándose mientras un tipo se masturbaba enfrente de ella. Yo estaba algo duro, muy duro, me la saqué y solo escuché a mi padre entrar de la nada…
—Hijo, voy a pedir pizza, ¿tú quieres algo?
Me sorprendí y me tapé con mis sábanas, lo miraba nervioso. Él llevaba un short ancho y una camiseta sin mangas blanca, se veía tan sexi.
—¡¡Papá!! ¿Que no sabes tocar? Dios…
—¿Mm? Pues, ¿qué tanto hacías, niño?
Yo solo me cubría e intentaba relajarme para que se me bajara.
—Nada… estudiaba. ¿Qué necesitas?
—Mm, ¿que si quieres pizza?
Yo lo miraba algo nervioso, aún cubriéndome.
—Pues sí, como sea, solo sin piña.
Le sonreía aún nervioso y él me veía raro, juzgándome.
—¿Qué hacías, hijo? Sabes que me puedes decir, eh…
Yo lo dudaba y solo lo veía, algo preocupado por lo que diría.
—Mm… he tenido estrés últimamente y yo… mm, solo veía nopor, es todo.
Tragué saliva al terminar de decir eso y él solo se reía y se acercaba a mí, tocándome la espalda.
—¿Y eso es todo, hombre? Creía que fumabas o algo, jajajaja.
Él solo se burlaba en ese momento, mientras yo me moría de la vergüenza.
—¡Ay no, papá!! Yo no le hago a eso.
—Sí, como sea, tranquilo, yo también lo hice a tu edad.
Yo me relajé cuando empezó a contarme cosas que hacía a mi edad. Me daba algo de morbo y me ponía un poco duro.
—Ah… bueno, jaja. ¿Y tú todavía te tocas? De seguro ni se te ha de parar ya, jajajaja.
—¡Ay, sí, ja… ja, qué gracioso, pendejo! Ya quisieras.
—Pues no, fíjate, jaja.
Yo me llevaba algo pesado con él y siempre jugábamos, pero me sentí raro en ese momento, no sabía el porqué.
—A ver, ¿qué ves? Ya que estamos en confianza, padre e hijo, de seguro puras morras feas ves, jajaja.
—¡¡Papá!! Ya quisieras.
—Pues a ver.
Solo reíamos en ese momento y volví a la página. Él se sorprendió un poco al ver a la chica. En ese momento se sentó a mi lado y veíamos nopor juntos.
—Uh, mira cómo se la folla ese tipo.
—Jaja, sí, me excita mucho este video.
Me miraba raro cuando dije eso y siguió viendo el video. Yo sé en qué momento, solo desvié mis ojos y vi cómo tenía un bulto notable.
—¡Oh! El viejo se puso duro, es un milagro, jajaja.
—Cállate, mocoso, jaja, es que este video sí prende.
Yo solo reía. Mis sábanas estaban húmedas por mi precum. Me daba tanto morbo tener a mi papá a mi lado viendo porno.
—Hijo, estás chorreando, jajaja.
—¿Cómo dices? Es muy excitante, papá. Me quiero tocar, ¿no te incomoda?
—Pues estamos en confianza, tranquilo, creo que yo también lo haré.
Yo quitaba las sábanas que cubrían mi duro pene y solo empezaba a tocarme, y mi padre se bajaba el short y hacía lo mismo.
—Veamos quién se corre primero, jaja.
—Vas a ser tú, mocoso.
Nos reíamos en ese entonces. Me tocaba mientras no podía evitar ver su enorme pene, gordo y duro. De pronto, no pude evitarlo y me vine en mi abdomen.
—¡Ash!
—¡Vez que te dije! ¡Tú primero, jaja!
De pronto, él se venía a chorros, me había salpicado un poco en la mano.
—¡Ey, pero no salpiques! Jaja.
—Vez, esto sí es una venida.
—Sí, sí, como sea.
Después solo se ponía su short y se reía un poco.
—Que esto quede entre tú y yo, si no, tu madre nos mata, ¿ok?
—Jaja, sí, viejo.
Él salió de mi cuarto. Mientras, lo poco que cayó en mi mano lo lamí. Sabía algo amargo, un sabor que no puedo describir. Desde ese día no pude parar de pensar en lo que hicimos, y cada que lo pensaba se me paraba.
Cuando él se bañaba, yo entré en su cuarto. Él usualmente deja su ropa sucia allí y fui a buscar su boxer de ese día. Me daba algo de asco, pero no podía evitar no querer hacerlo. Y lo olí mientras me tocaba el pene. Me daba tanto morbo que no evité pasar mi lengua en su boxer manchado de su semen. Y solo escuché cómo entró.
—¡Mm! Carajo.
Dejé el boxer y solo disimulé que buscaba algo. Él entró y estaba con toalla en su cintura.
—¡Carajos, niño, me asustas! ¿Qué haces aquí?
—Am, estaba buscando algo —dije nervioso mientras lo veía firme. Él me miró serio y no pude evitar notar cómo se le marcaba su pene en la toalla.
—Sí, bueno, puedes salir, me voy a cambiar.
—¡A-ah! Sí, claro, jaja, perdón…
Nervioso, yo salía de su cuarto pensando que no me había visto oler su boxer y lamerlo.
Al día siguiente, yo llegaba de entrenar y vi a mi padre en la sala viendo televisión. Él tenía la misma camiseta de ayer, solo que estaba en boxer y estaba dormido. Vi algunas botellas, sabía que había tomado. Yo me acerqué a ver si estaba profundamente dormido. Bajé un poco mi mirada y noté que su pene estaba duro. No dije nada y no dudé: tocar lo empecé a masajear. Sentí que estaba haciendo algo malo y no era lo debido, pero me puse tan caliente que dejé de pensar en ello. Nervioso, yo me incliné y empecé a lamer encima del boxer. Empezó a chorrear precum y, antes de querer bajárselo, empezó a despertar, y solo me paré enseguida.
—Am, ya llegué, papá…
—¿Mm? Ah, qué bueno, hijo, mm… creo que me pasé de bebidas, qué rico soñé.
—Jaja… sí, eso veo —decía nervioso, viendo su pene duro, y él me miraba algo borracho.
—Je… sí, ¿por qué no mejor pones unos videos en la TV para bajármelo?
—Aem… sí, claro.
Yo dije nervioso y puse unos videos. Él se quitó el boxer y empezó a tocarse.
—Uf, mira esa chica, qué rica está, ¿no crees?
—Sí, papá.
—¿No quieres acompañarme?
Yo me sorprendí cuando dijo eso y dije que sí, y me empecé a quitar el pantalón y a tocarme.
—Papá, ¿tú alguna vez probaste tu semen?
—¿Mm? ¿Por qué la pregunta?
—No sé… nomás, jajaja.
Yo me había puesto nervioso en ese momento.
—Pues sí, fue curiosidad, jaja.
—Ja… sí, yo también.
Me miraba mientras aún se tocaba y ponía su mano en mi pierna. Me dio mucho morbo eso.
—Hijo… puedo preguntarte algo ahora yo.
—Am, sí, dime.
—¿Por qué estabas con mi boxer en tu boca ayer? No creí que harías eso.
Yo me puse nervioso y un poco incómodo con eso, y solo miré a otro lado.
—Yo… lo siento.
—Mm, está bien, sabes… me dio morbo… ¿te gustó hacerlo?
Yo volví a verlo y él dejaba de tocarse y solo tocaba mi pierna.
—Em… sí, me gustó.
—¿La leche de tu papi?
—Sí, la leche de mi papi…
Yo entré en morbo en ese momento, ya no prestaba atención al video y solo lo veía a él.
—¿Quieres probarla otra vez?
—Yo… sí quiero.
(Hasta aquí lo dejo. Pasaron más cosas ese día y aún hay más que contar. Dejen en los comentarios si quieren parte 2).
6 Comentarios
Anónimo
enero 6, 2026 a las 1:44 pmMe parece muy parecido a otro relato qué cuenta el hijo con su papá
Anónimo
enero 6, 2026 a las 10:57 pmQue relato más ricooo y la segunda parte 🤤🤤🤤
Anónimo
enero 7, 2026 a las 4:50 amColoca la foto de el pene de tu papi. Y sigue
Nando
enero 8, 2026 a las 3:28 amYa lo subí
Anónimo
enero 7, 2026 a las 6:17 amcalienta pollas dejarlo a la mitad
Anónimo
enero 7, 2026 a las 9:20 amno daba dejarlo a la mitad