Mi papá y yo, nuestro secreto – Parte II

Mi papá y yo, nuestro secreto - Parte II

Buenas buenass ;D
Qué bacán que les haya gustado la parte anterior, gracias por todos los votos positivos y los comentarios! Inclusive vi que quizás alguien me conocía?? Jajaja, qué nervio, pero qué morbo xD. Y como lo prometido es deuda, aquí está la siguiente parte ;))
Dejé de lado momentos de estudio para poder sacarla pronto, así que espero que lo disfruten x’D
Intenté añadir tanto detalle como pude recordar, espero que no les moleste que sea un poquito más extensa que la parte anterior ;p

Sigamos donde lo dejamos:

Una vez llegamos a la pieza de mis papás, mi papá encendió la tele que tenían ahí, abrió YouTube y puso música para crear ambiente. La única que recuerdo fue la primera, que era «No More What Ifs» del Persona 5 Royal (si quieren, pueden leer junto con esa misma música, para que ustedes también entren en un ambiente de calentura ;3). La verdad, en el momento me pareció un poco raro que pusiera música de videojuegos para un momento así, pero al empezar a escucharla comprendí por qué la había escogido. Se creó un ambiente súper bacán. Se sentía sensualidad, morbo, deseo, lujuria… Procedió a acostarse, poniendo sus manos detrás de su cabeza, estiró sus piernas y dejó su pico al descubierto, cosa que no sé por qué, pero me calentó demasiado. Ver todo su cuerpo desnudo con una pose tan «varonil», invitándome a seguir chupando todo su pico me calentó, así que me acerqué despacio, intentando seguir con ese «ambiente» que se había creado. Me puse de rodillas en la cama, empecé a subir y a besarle todo el cuerpo. Sus pies, sus piernas, su pelvis, sus calugas, sus brazos, sus manos, su cuello… Hasta que llegué a la altura de su boca. Ambos nos quedamos quietos, nos miramos mutuamente, con una especie de pasión que podía notarse en nuestros ojos. Él miró mis labios, yo los suyos. Acerqué mis labios lentamente a los de él, nuestras respiraciones se volvieron súper pesadas, las podíamos escuchar a pesar de la música, nos miramos nuevamente a los ojos, los cerramos… Y ahí nos empezamos a besar.

No les voy a mentir, de los mejores besos que he dado en toda mi vida ;pp. Nuestras lenguas se encontraron y empezaron a recorrer cada centímetro de nuestras bocas. Nuestros labios comenzaron una secuencia muy apasionada. También se podía percibir una especie de «desesperación» en ambos, no en el sentido de que lo estuviéramos haciendo rápido y sin sentimiento por detrás, sino más bien era algo que no queríamos que se acabara, que habíamos estado esperando hace mucho tiempo. Mi papá sacó sus manos de detrás de su cabeza y envolvió mi cuello con ellas, de una forma tan delicada que instintivamente me sentí «a salvo». A su vez, yo puse mis manos en su mandíbula, devolviéndole aquella delicadeza. Nuestros cuerpos comenzaron a acercarse por inercia. Mi pico quedó en contacto con toda su piel, en la zona de sus calugas. Podía sentir el calor que ambos emanábamos. Movíamos nuestras cabezas para igualar el movimiento de nuestras bocas y lenguas. Se podían escuchar a su vez el sonido de nuestros besos, que la verdad me calentaban demasiado… Nos besamos como por 2 minutos ininterrumpidos. Tuvimos que separarnos porque sentíamos que se nos acababa el aire de tanta pasión que estábamos empleando. Nos miramos con ilusión, nos reímos, nos dimos unos piquitos y bajé a seguir con lo mío. Posó su mano en mi cabeza, estando ahí, jugó unos segundos con mi pelo. Se lo chupé un poco, y le dije:
– Me quieres reventar todo el hoyito?
– Si mi niño, quiero que todo su hoyito sea mío, solo de mi propiedad…
Me calentó más que la mierda, así que le dije que esperara ahí un poco, que volvía al tiro.

Salí de la pieza de ellos, me dirigí a la mía, y uno, como es precavido, tiene lo necesario para satisfacerse :3. Al entrar, busqué mi lugar de cosas propias (una caja de metal con combinación), saqué un lubricante a base de agua, un cockring y también un popper. Me quedé unos segundos viendo el popper, pero decidí dejarlo. Pensé: «Quiero que sea lo más natural/carnal posible». Regresé a la pieza de mis papás. Al llegar y ver todo eso, mi papá dijo:
– Y eso hijito? –con una risa pícara–.
– Pa poder disfrutar más –igualando su risa pícara–.
Me acerqué a su pico, estiré el cockring y se lo puse. Casi inmediatamente se infló de forma grotesca. Si de por sí su pico era grueso, con la presión que estaba ejerciendo el cockring se hizo aún más notorio. También se empezó a poner súper venoso, cosa que nos excitó a los dos. Lo admiré unos segundos, con cara de «Me saqué el premio mayor» xD. Mi papá vio mi rostro, puso una sonrisa y me dijo:
– Le gusta lo que ve mi niño?
– Me encanta… –Con voz de zorrita–.
– Se lo va a poder todo como una buena perrita pa su papá?
– Si… Úsame como quieras papito…
– Después sin quejarse mi niño, es lo que usted quiere…
Nos miramos y sin decir ninguna palabra ambos sabíamos lo que seguía.

Se paró de la cama, yo me puse cómodo y dejé todo mi culo al aire, lo más arriba que pude, dejando mi pecho contra la cama. Dijo:
– Uff mi niño… Tení poto de mina… Bien carnoso…
Me empieza a tocar todos los cachetes y me da una palmada, que resuena por toda la pieza. Esa simple acción me encendió caleta, y gemí.
– Dale papi, quiero sentirte dentro de mí… Ahhh…
Acercó su cuerpo al mío, su cara quedó a centímetros de mi hoyo. Se quedó quieto unos momentos… A pesar de todo, aún se notaba un poco dudoso, pensé que había una parte de él que aún lo detenía, así que tuve que sacar mi lado más de perrita. Empecé a mover todo mi culo cerca de su cara, a gemir y a decirle:
– Dale papito, quiero sentir todo tu pico dentro mío… Quiero que me rompas el hoyo… Ahhh… Por favor papá, lo necesito dentro mío…
Después de unos segundos de seguir con mis movimientos, mis gemidos y mis comentarios, sentí que rompí el limitante que estaba dentro de él, me agarró los cachetes y empezó a pasar toda su lengua por mi hoyo. Lo hacía con muchas ganas, empujando toda su lengua dentro de mí. Podía sentir todos los movimientos de su lengua, junto con su saliva dentro mío… Sentí que también estaba liberando la tensión que tenía por no haber tenido sexo hace muchísimo. Lamió su dedo índice, empezó a acariciar mi hoyito y lo empezó a meter de a poco. Yo empecé a gemir cada vez que lo introducía y lo sacaba. También llegaba a tocar mi punto G, esa sensación era maravillosa, y me hacía gemir aún más. Luego de unos minutos así, se paró, abrió el lubricante, procedió a echarle una buena cantidad a su pico, al igual que a mi entrada, para que no doliera tanto. Empezó a rozar todo su pico en mi raja y en mis cachetes, lo que hizo que toda esa zona quedara llena de lubricante. Y ahí me dijo:
– Ya mi niño, voy a entrar… Sea una buena perrita pa su papá y soporte lo que tanto quiere…
Estaba que reventaba de la excitación, y entre gemidos le dije:
– Ya papá, voy a ser una buena perrita para ti…

Y ahí empezó a metérmelo. Primero su cabezita.
– Uff weón, que estai apretadito mi niño… Relájese… Oooh weón…
No voy a negarlo, me dolió más que la cresta, podía sentir que me iba a partir en dos, pero no renuncié, me había comprometido a hacerle el mejor sexo de su vida. Lo iba metiendo de a poquito, parando unos momentos para que no me doliera, y me acostumbrara a él. Por mi lado, mordía las sábanas y daba pequeños gritos y gemidos ahogados. Me decía:
– Dele mi niño, usted puede… Disfrute nomás…
Era consciente de ello, pero me estaba destrozando por dentro. Pero perseveré, no estaba dispuesto a desperdiciar la oportunidad que se estaba presentando. Luego de unos segundos sentí su pelvis y sus cocos… Me sentí aliviado… Él se quedó unos segundos allí. Podía sentir el calor de su pico dentro mío, al igual que sus venas. Saqué valor, tomé la iniciativa y comencé a mover mi culo de atrás hacia adelante, lentamente. Mi papá puso sus manos en mi cadera, paró mi movimiento y dijo:
– Ya, me toca…
Ahora era él quien controlaba el movimiento de atrás hacia adelante. Podía sentir cómo su pico rozaba cada centímetro dentro de mí.

Después de unos 5 minutos a velocidad baja, ya me había acostumbrado medianamente a su tamaño y a su grosor. El dolor se había convertido en éxtasis. Sentía cómo con cada movimiento rozaba y estimulaba mi punto G. Empecé a gemir, cosa que tomó como que podía aumentar la velocidad. Lo hizo, y ambos empezamos a dejarnos llevar por completo por la excitación. También se podía escuchar el sonido que hacía mi culo contra su pelvis… La verdad es uno de los sonidos relacionados con el sexo que más me prende. Me decía:
– Uff… Dale maricón… Trágatelo todo… Oooh weón…
– Te gusta mi culo papá?… Ahhh…
– Si mi niño… Me encanta su culito… Ahhh… –Con gemidos de tonos grabes–.

Cambiábamos de posición para probar todo lo que quisiéramos. Nos manteníamos en cada una alrededor de 5 minutos, o hasta que nos daba por probar otra. Ambos estábamos totalmente entregados al placer. En una estábamos arriba de la cama, mi cuerpo completamente estirado boca abajo en dirección de la tele, él a la altura de mis pantorrillas. Podía sentir todo su culo en ellas. Su pico ensartado en mi raja, me tocaba y acariciaba mi espalda y mi culo. Estando en esa posición, en un momento la tele se quedó en negro, y ahí pude ver en el reflejo una vista que jamás olvidaré. Mi papá encima mío, reventándome el hoyo. Me excité más que la cresta. Los roces de mi pico con la cama también ayudaban a que todo fuera muchísimo más caliente. Sentía que si me tocaba iba a reventar.

Cambiamos, él se acostó y le empecé a dar sentones. Comencé a subir y a bajar, golpeando con fuerza mi culo contra su pelvis. Era delicioso escuchar aquello, y cómo el lubricante ayudaba a que todo su pico entrara en mí. A ratos me quedaba un poco elevado, y en toda su cabezita hacía movimientos rápidos de arriba hacia abajo, para solo excitarle aquella zona. Él gemía y decía:
– Oooh mierda weón… Así mi niño… Esfuércese por su papá… Te las tenías bien guardadas mariconcito…
Yo gemía y esbozaba una sonrisa, que era costosa de sostener, debido a todo el placer que me estaba dando.

Unos momentos después tiré mi cuerpo hacia adelante, nuestros cuerpos quedaron a muy poca distancia. Empecé a mover mi culo para darle placer a todo su pico, veía cómo desaparecía y aparecía… Era muy caliente. Él tenía sus manos en mi cadera. Las tomé, e hice que todos sus brazos quedaran un poco extendidos en la cama. Nuestros dedos comenzaron a entrelazarse… Me acerqué y comenzamos a besarnos… Los dos estábamos súper calientes… Fue un gesto que le agregó intimidad e intención a todo ello.

Habíamos estado disfrutando alrededor de media hora. En un momento me dijo:
‐ Póngase en 4…
Lo obedecí y dejé todo mi cuerpo en aquella posición. Él se paró en la cama, guió su pico y lo metió todo de una. Mi hoyito se había moldeado a su pico ya, así que no dolió mucho. Me agarró de la cintura y comenzó a taladrarme todo el hoyo… Él gemía y yo también. Le gustaba esa posición. Después dijo que echara nuevamente mi pecho hacia abajo, y que dejara mi culo al aire. Se baja de la cama, me indica que venga al borde de ella y me comienza a embestir en aquel lugar. Como luego de 5 minutos ahí, me dijo:
– Uff mi niño, me voy a venir cortao ahora sí…
– Dale papá, lléname de tu lechita…
– Quiere la lechita de su papito? Quiere que lo preñe? Pídamela…
– Por favor papito, dame tu lechita… Ahhh… Lléname por favor… Préñame… Ahhh…
– Ya mi hijito, aquí viene su lechita… Le voy a llenar todo el hoyito con mi leche… Oooh mierda…
Me sacó el pico del hoyo un momento, estiró y se sacó el cockring. Volvió dentro mío, y en ese momento, sus embestidas, el sonido y sus gemidos se intensificaron. Los dos estábamos gimiendo súper rico. En un momento siento que me agarra con fuerza el culo, cómo su pico se empieza a inflar. Aprieto mi culito para que pueda sentirlo mejor. En unos segundos, chorros comienzan a ser disparados dentro mío, podía sentir lo calentitos que estaban. También pude sentir cómo su pico daba pequeños espasmos, sacando toda la lechita que tenía acumulada. Con gemidos graves y fuertes empieza a reducir la velocidad de sus embestidas. Se quedó unos segundos más dentro de mí, con una respiración cargada. Siento que su pico se empieza a poner flácido y lo saca. Y yo, como buena perrita, comencé a pujar para que todo su semen saliera. Empezó a chorrearme de todo el hoyo, llegó a mis cocos y a mi pico, que se encontraba semierecto. Mi papá recobraba el aliento y admiraba todo ello. «Ahora me toca a mí» –pensé–. Aún en esa posición, me agarré el pico y me empecé a masturbar, junto con el semen de mi papá que había quedado allí. Me sirvió de lubricante :p. No fueron ni 20 segundos y dije entre gemidos:
– Me voy a venir…
Mi papá se recompuso y con una voz grave y autoritaria dijo:
– Dese vuelta…
Seguí su orden, me volteé, quedé con todo el pico parado, a punto de explotar. Se sentó al lado mío y me empezó a hacer una paja. De verdad, de las cosas más calientes que pueden suceder. Mi papá haciéndome una paja, con su propio semen, este mismo a su vez volviéndose hilos, tanto en su mano como en mi pico. Se acercó a mí, y nos dimos un beso bien apasionado. Sentía que todo mi ser iba a explotar. No duré ni 20 segundos más, lo único que quería hacer era soltar toda mi lechita. Nuestros labios se separaron unos segundos, empecé a gemir como si no hubiera un mañana, puse mis ojos en blanco y solté toda la leche que tenía acumulada. (Me gustaba que saliera harta, así que hace mucho tiempo empecé con la dinámica de acumular durante días y luego eyacular. Esta vez, habían sido como 13 días). Salió disparada, y no paraba de salir. Fueron como 9 chorros, que llegaron hasta mi pelo, mi cara y mi abdomen. Quedé repleto de mi propio semen. Mi papá con cara de caliente extemo me miró, y nos empezamos a besar nuevamente. Un beso apasionado y cargado con todo lo que estaba pasando. A ninguno le importó el semen en mi cara, solo que nuestras bocas no pararan de disfrutar. Nuestras respiraciones eran pesada, aún procesábamos todo lo que estaba sucediendo. Luego de terminar el beso, nos acostamos un poco a recobrar el aliento. Ahí cachamos que habíamos dejado la cagá con el posapies, en un poco del plumón y las sábanas. Estaban llenas del semen de ambos… Mi papá dijo:
– Uff, dejamos todo mokiado…
Nos reímos, y quedamos en que mañana nos encargábamos de todo. Él fue por papel al baño, me lo pasó y me limpié.

Nos quedamos un rato más acostados, viéndonos mutuamente. Él empezó a hacerme cariño por la cara y el pelo, lo que imité. Fue un momento íntimo de cariño que me dio mucha ternura ;3. Me dijo con un tono suave:
– Ya, vamos a darnos una ducha rápida y a cepillarnos.
Así que partimos. En la ducha yo le ayudé a lavarle el cuerpo y él a mí. El agua estaba calentita, y si bien se podría haber tomado como una situación sexual, lo tomé más como una de «apoyo». Salimos, nos secamos y nos cepillamos. Fuimos a la pieza de ellos, entramos y nos llegó un olor a sexo glorioso… Aquel olor particular que queda luego de eyacular. Dejamos la puerta abierta para airear, y que el olor no fuera tan notorio. Como habíamos dejado la cagá en la pieza de ellos, nos tocó dormir en la mía. Estábamos desnudos. Me puse de lado, y sentí como mi papá se acercó, puso su brazo alrededor de mi cuerpo y me dijo:
– Buenas noches –lo que acompañó con un beso en mi cabeza–.
– Buenas noches, que amanezcas bien –con una sonrisa, que se pudo notar con el tono en el que lo dije–.
Dormimos de cucharita ;3.

Al amanecer del siguiente día y al despertarme, recordé todo lo que habíamos hecho. Recordarlo todo hizo que me entrara el morbo otra vez, así que fui por debajo de las mantas hacia su pico. Lo empecé a besar, a acariciar, a lamerlo de arriba hacia abajo. Casi de inmediato comenzó a reaccionar, se empezó a poner durito y a crecer. Debajo de las sábanas el ambiente era caliente, sentía que se acababa el oxígeno, pero yo seguí con mi trabajo. Siento que mi papá despierta, mueve las sábanas y me ve con cara de excitación total. Él solo relajó todo su cuerpo, se dejó llevar por las sensaciones y empezó a gemir. Puso su mano sobre mi cabeza y empezó a controlar la mamada que le estaba dando. Le ponía muy caliente que le hiciera garganta profunda, así que yo solo me entregué a sus deseos. En unos momentos me atragantaba y salía mucha saliva, cosa que también hacía que se pusiera caliente. En eso que estamos ahí, suena su celular. Los dos nos miramos, detengo mi mamada y me muevo para que pueda ir por él, ya que había quedado en el sótano. Una vez sube, veo su celular en su mano, aún sonando. Me dice:
– Shhh, es tu mamá.
Se acuesta y se acomoda. Me hace una señal con el dedo índice de su mano, lo que es acompañado por un:
– Siga con su trabajo mariconcito…
Mi mente estaba por explotar del morbo. Sentí como una corriente de sangre llegó directamente a mi cerebro, me dejó sin aire unos 2 segundos y con una sensación que jamás había sentido en el estómago. Me dejó pa la cagá ese simple gesto y comentario, pero era hora de complacer a mi papá.

Me compuse, me acomodé en la cama y comencé nuevamente a chuparle todo el pico, también sus cocos, y a masturbarlo mientras se lo chupaba. Él en su celular estaba teniendo una conversación que si les soy sincero, no recuerdo xD –y que tampoco escuchaba–. Yo solo estaba concentrado en chupárselo todo, y no hacer tanto ruido, para que no se escuchara en la llamada. Pero a él de repente se le salían unos pequeños quejidos/gemidos. He de suponer que le preguntó qué eran esos sonidos, ya que en un momento respondió:
– Es que me quemé un poco mientras hacíamos el desayuno, y si me rozo me duele…
Me impresionó su capacidad para armar una mentira en tan poco tiempo, y me calentó más de lo que ya estaba. Nos mirábamos lo más excitados que podíamos, ambos sabíamos que era una situación única en la vida… Luego de que su llamada terminara, me dijo:
– Oooh mierda… Que me tení caliente mi niño… Abra bien su boquita, aquí viene su premio… Oooh…
Yo, como buen hijo, recibí toda su lechita en mi cara, fue menos que la vez pasada, como era obvio, y me atreví a tragármela. Sin mentir, no estaba mala, él igual trataba de comer sano y mantenerse. Con su pico aún un poco erecto, llevó todo el semen que había quedado en mi cara hacia mi boca, para que me lo comiera todo. Yo lo recibí con felicidad ;)). Cuando su pico se bajó, nos acomodamos el uno al lado del otro, para intentar descansar un poquito luego de todo ello.

Cuando decidimos levantarnos, fuimos a darnos otra ducha rápida, nos cepillamos y desayunamos viendo South Park (el capítulo 8 de la temporada 10, por si alguien se lo llega a preguntar x’p). Era una serie que nos gusta bastante a ambos. Mientras lo hacíamos, le empecé a tocar el pico con mi pie por debajo de la mesa, cosa que nos hizo reír a los dos, y todo el día estuvimos lesiando, con chistes de doble sentido, toqueteos, comentarios calientes… La verdad se pasó súper bien ese día. También nos tomamos el tiempo de lavar y secar lo que habíamos ensuciado. Y al llegar la noche, me tocó ser la perrita de mi papá otra vez. Se lo chupé, me reventó todo el hoyo y se fue cortado en mi boca. Uff weá más deliciosa!!

Ya llegado el Lunes, mi mamá llegó. La saludamos, nos preguntó cómo habíamos estado y si había pasado algo mientras no estaba. Mi papá y yo nos miramos, nos reímos al unísono, le respondimos que todo normal, que no había pasado nada. En ese momento tuve un pensamiento que vino desde lo más profundo de mi ser: «Si supiera que su propio esposo le reventó todo el hoyo a su hijito…». Se me fue el aire un segundo, y otra vez sentí esa sensación en el estómago… Lo disimulé, y solo le pregunté:
– Y a ti? Cómo te fue?…

—•—

De verdad espero que lo hayan disfrutado!! Hasta aquí queda mi historia, pero quién sabe, quizás en un futuro escriba otra parte, si sucede algo aún más caliente… jejeje.

Y para quienes se pregunten si todo esto nos lo hemos cuestionado; sí, una vez tuvimos una conversación seria de todo lo que estábamos haciendo, pero llegamos a la conclusión de «Bueno… Filo, la vida es una sola, hay que disfrutar lo máximo posible mientras estemos aquí». Lo empezamos a seguir como un dogma, así que a día de hoy seguimos con todo esto. Al menos una o dos veces a la semana se la chupo, nos masturbamos mutuamente o me coge – esto último no tan a menudo, ya que igual hay que ser precavidos–. Eso sí, todo en el sótano, se volvió un espacio más íntimo para ambos, más de lo que ya era. Inclusive lo hacemos con mi mamá en la casa, cosa que a ambos nos genera caleta de morbo, la sensación de que en cualquier momento podría llegar y vernos lo hace todo más caliente.

Gracias por leer, que estén bien! ;D

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6 Comentarios

  • Anónimo
    marzo 28, 2026 a las 12:25 pm

    Wow amigo me encantó mucho como lo explicaste lo mismo sucedió con mi novio y que bien te la pasaste

    • Anghelo
      marzo 29, 2026 a las 12:52 am

      Podrías contar lo de tu novio porfa 👀

  • Anónimo
    marzo 28, 2026 a las 2:26 pm

    Te felicito, muy buena redacción, coherente y explícita, y el contexto muy excitante, que ganas de ser tu tío para que te tragues a tus sobrinos también jajajajajaa

  • Anónimo
    marzo 28, 2026 a las 2:27 pm

    A tus primos *

  • Sandro
    marzo 28, 2026 a las 5:03 pm

    Muy caliente el relato estoy mas q hot con tan ricas mamads y cachas q se hecharon

  • Anónimo
    marzo 29, 2026 a las 9:39 pm

    Espectacular largo pero tan sustancioso que Haste recreando la imagen en mi mente de todo el drama me he masturbado 8 veces durante el día.

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