Mi primera experiencia haciendo cruising en parque público

Mi primera experiencia haciendo cruisin en parque público

Hola, me presento brevemente:
Tengo 27 años, soy bisexual y de México. Esto que les voy a contar me pasó recientemente, más específico la noche de Nochebuena del 2025.

Yo me fui a Estados Unidos a pasar la Navidad con familiares que tengo allá. Como llegué días previos a la Navidad, me encontraba muy aburrido y decidí empezar a buscar con qué divertirme.

Abrí una app de encuentros, pero todos me quedaban a distancias bastante largas y, pues, no tenía en qué moverme, así que ahí quedaba el asunto. Pero uno de tantos con los que hablé me comentó que él podría ir por mí e ir a un parque donde practican el cruising.

La verdad me calentó demasiado la idea, pues una de mis fantasías era mamarle la verga a un hombre negro, o a varios a la vez.

Total, me ingenié ahí una mentira para poder salir, y este hombre con el que hablaba pasó por mí.

En el camino me comentó que quizá, por ser Nochebuena, pudiera ser que no hubiera tanta gente. Y así fue. Llegamos y había muy pocos vehículos. Y pues como no sabía cómo llegarles —era mi primera vez haciendo eso— me dijo que nos bajáramos de la camioneta y fuéramos a caminar.

Cuando íbamos caminando, se me acerca un hombre negro. Y pues como no sabía inglés, a como pude le pregunté que qué buscaba él y lo que yo buscaba, a lo que me dijo que no buscaba lo mismo.

La verdad sí me dio morbo cuando se me acercó, y pensé que había triunfado, pero no.

Seguí caminando y la verdad todo estaba muy muerto. Ya cuando iba de regreso a la camioneta, se me acerca nuevamente el hombre negro que me topé y empezamos a charlar, él con un español mocho y yo con mi inglés fatal.

La verdad yo quería conocerle y verle la verga a ese hombre, y le pregunté que si por lo menos le podía agarrar su verga. A lo que me dice que sí.

Pues yo, ni tarde ni perezoso, que se la empiezo a agarrar. Primero por fuera del pants que traía. Al principio me había decepcionado, pues pensé que la tenía chiquita porque solo la sentía gruesa pero no larga. A lo que me dice que la trae empalmada hacia abajo, metida entre las piernas.

Como pude metí mi mano para sacársela y ¡santo Dios! Una verga hermosa, una barra de chocolate exquisita que no sabía qué hacerle. Claro que quería hacerle de todo, pero no sabía por dónde empezar.

Así que decidí, por bajarle el pants hasta las rodillas y sacarle por completo ese trozo de carne. Se la empecé a acariciar con mucha delicadeza, pues para mí ese monumento merecía ser tratado con mucho cuidado y amor.

La verdad no me resistí y, sin pedirle permiso, me la llevé a la boca. Primero pasé mi lengua por su cabezón que tenía y le di besitos, para después poco a poco irme la metiendo más y más.

Algo que me agradó y que me hizo mucho más fácil la experiencia es que olió riquísimo, y no lo digo como cliché. Realmente le olía riquísimo; como que se impregnó el olor del Suavitel de su ropa con el jabón corporal, que hicieron un olor que ¡wow! Yo pudiese haberme pasado toda la noche oliéndole la verga y los huevos.

Se la empecé a chupar despacio, y luego con más desesperación. La verdad sí estaba grande y gorda, como ya dije, pero afortunadamente sí me cupo toda en la boca. Me daba arcadas y me agarraba de sus nalgas (bastante firmes y redonditas) para atraerlo hacia mí y me metiera toda la verga en la boca, hasta que mi cara quedara completamente pegada en su abdomen.

Así estuve: con mamadas suaves en donde solo utilizaba mi lengua para lamerle todo el tronco hasta llegar a los huevos, y después con mucho frenesí, como si no hubiera otra verga en el mundo.

Después de un rato, le dije que cuando se fuera a venir, me metiera la verga hasta el fondo y me dejara su leche en lo más profundo de mi garganta. Y así fue. Me tragué toda su leche, que estaba riquísima. Un sabor que todos deberíamos probar al menos una vez.

Se la dejé limpiecita, limpiecita y me la volví a meter hasta que se le pasó la erección dentro de mi boca.

Debo mencionar que tanto fue mi emoción con el negro, que me olvidé de que iba con el señor que pasó por mí, jeje. Pero ahí no paró todo. Ese relato lo dejo para después.

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