Mi tío casi me hace suyo
Esto sucedió hace unos años.
Era una reunión familiar, estábamos la gran mayoría de la familia, muchos faltaban pero no estaban en la ciudad. Era en la casa de aquel familiar más pudiente, por ende era grande, nos albergaba a todos y aún así sobraba espacio. Ese día, al estar la casa ubicada lejos de la mía, nos teníamos que quedar a dormir, por lo que fuimos preparados.
Todo transcurría normal, mucha plática y cotorreo, anécdotas, chistes, risas, nos poníamos al día, musica de fondo, aperitivos tanto dulces y salados, bebidas tanto alcoholicas como libres de alcohol, era una buena reunión.
Yo genuinamente la pasaba bien, me llevaba bien con todos, participaba en algunas conversaciones, en otras solo escuchaba, reía y así, todo mientras bebía sangría y comía algo de vez en cuando, así como también chocaba el teléfono en ocasiones, todo normal.
Se hizo de noche y ya al menos para mi el efecto del alcohol estaba haciendo de las suyas, no estaba ebrio pero sí ya sentía aquella sensación tan típica y reconocible cuando uno va por ese camino, cuando uno empieza a sentirse más “libre”.
Ese día de vez en cuando me escribía con alguien por teléfono y quisimos hablar por llamada, por lo que me retiré de donde estaba la mayoría de la gente y fui a un lugar de la casa más apartado y con más silencio para poder platicar a gusto.
La llamada transcurrió normal hasta que poco antes del final, a donde yo me encontraba, llegó uno de mis tíos, un señor ya mayor, robusto pero no gordo, fornido, de barba que empezaba a tornarse blanca, poco más bajo que yo, se percató de que estaba hablando por teléfono, yo asumí que me iba a decir algo como que fuera a comer y que esperaría a que terminara para hacérmelo saber, pero no.
Al cabo de unos minutos, me abraza, muy cariñoso de su parte, se me hizo normal porque él es así con todos, por lo que yo aún en la llamada, como puedo le devuelvo el abrazo y así nos quedamos unos segundos y su abrazo se volvía más fuerte.
A pesar de que me di cuenta que ya también el alcohol había hecho efecto en él, no vi nada malo, para mi era un abrazo como cualquier otro, hasta que de repente sus manos se hicieron paso por debajo de mi playera y empezó a manosear todo mi cuerpo mientras dejaba escapar pequeños y cortos gemidos, la escena iba ahora hacia otro lado.
Logré terminar la llamada sin problemas y al ver eso, sus caricias se volvieron más intensas, ferales, sus manos estaban ahora entrando por mi pantalón y boxer, me agarré y apretó las nalgas un par de veces, yo gemí.
Estábamos cara a cara, por un momento posé mis manos sobre sus brazos, poco más abajo del hombro, estaban grandes y fuertes, y él se detuvo agarrándome de la cintura.
Nos empezamos a besar, nos comimos la boca a lo que pudimos, de manera frenética, besaba muy rico y la forma en la que usaba su lengua durante los besos, rico también.
Yo sin pena alguna, bajé mi mano hasta su bulto y mientras nos besábamos empecé a agarrarlo y jugar con é de manera desesperada, ya lo tenía erecto.
El beso en sí duró bastante, me recostó contra pared y como podía volvió a manosearme todo el cuerpo debajo de la ropa, volvía a mi trasero y lo apretaba con tal ferocidad como si le perteneciera, y esta vez empezó a intentar sentir mi hoyo, mi entrada, y lo logró.
Se detuvo y esta vez el beso paró, me levantó la playera y empezó a lamer uno de mis pezones, yo gemía mientras me agarraba de él, la escena era muy caliente.
Cuando volvió a mi trasero pero esta vez me volteó hacia él, dándole la espalda, y quiso empezar a meterme dedos, ahí detuve la cosa, me giré para volver a quedar frente a él y le dije que eso no, al menos no ese día y no ahí.
Me dijo que lo entendía y que lo disculpara, pero que él siempre había querido hacer algo sexualmente conmigo, que se ha imaginado penetrandome, bañándose conmigo y que yo era de él.
Sus palabras por muy excitantes que fueran, siendo sincero me dejaron sorprendido, porque era alguien a quien conocía de toda la vida, desde que yo era un chamaco hasta mi adultez, me hizo pensar y plantearme muchas cosas y aunque lo que había ocurrido estuvo rico, también estuvo mal.
Le dije que estaba bien y que lo mejor era es que volvamos a donde están todos, coincidió conmigo y antes de regresarnos, me dio un par de besos más.
Y así fue como mi tío casi me hace suyo y prácticamente me confiesa que le gusto. Espero les haya gustado mi relato, nos leemos en comentarios, quiero saber sus opiniones.
1 Comentario
Anónimo
noviembre 30, 2025 a las 5:02 amNo paso a más ??? Cuenta más