Mi tío político se emborrachó

Comienzo describiéndome: soy Colombiano de 28 años, varonil, velludo, mido 1.70, cuerpo tonificado, vergón, culón, pues siempre hice deporte y practiqué patinaje y atletismo. Lo ocurrido sucedió con el esposo de mi tía, hermana de mi madre. El esposo, un macho de campo, 45 cuerpo fornido cuidado, un culo enorme de mero músculo, bíceps y pecho grandes, tonificados, con tatuajes en los brazos, buena pierna y una verga que siempre notaba: ¡un paquete grande!
Todo inició a mitad del año pasado cuando decidimos, como familia, visitar a la abuela, quien vive en un pueblo en el campo. Se reunió toda la familia y, pues, entre mucho licor y baile en la discoteca, un amigo que sabe que soy gay le hizo un comentario sobre el culo a mi tío político, el cual escuché y, al instante, vi en su mirada, aunque un poco borracho, que se encendió una llama de lujuria.
Pues luego de eso decidió acercarse a ofrecerme aguardiente y a decirme al oído que hace días no culiaba con mi tía y que tenía la verga gorda y los huevos llenos, a lo que yo pensé inicialmente que eran comentarios de borrachos y le seguí el juego, con cuidado, a ver hasta dónde me iba a llevar esa conversación. Continuó elogiando mi cuerpo y me propuso algo: quería tener un trío entre mi prima y yo, que ambos siempre lo prendíamos.
Pues le seguí el juego, le contesté que le iba a decir, pero que iba a ser difícil, que mi prima no se prestaba para eso; a lo que él me dijo que entonces sólo conmigo, que al otro día, cuando mi tía estuviera haciendo el desayuno, entrara a su cuarto y morboseáramos un rato, que él tiene la verga grande y se nota que a mí me gustan así.
A lo que, ya para safarme de él, accedí; le dije que sí, pero yo pensaba que al siguiente día, estando sin efectos del licor, no se iba a acordar. Para mi sorpresa, al siguiente día, cuando lo vi, lo saludé normal y él se metió al cuarto y me llamó con la excusa de que le revisara el celular, que no quería sonar cuando ingresaban las notificaciones. Al oído me dijo, con esa voz gruesa y esa barba que me erizaba: todo lo que le dije ayer es real y quiero hacerlo, recuerdo perfectamente todo, mire cómo me tiene la verga.
Cuando bajé la mirada se notaba en su short de fútbol una verga gruesa; se la bajó, dejando ver sus bellos, eran muchos y me prendió ahí mismo. Se la saqué y vi que a mi mano le costaba rodearla; le dije que la tenía rica, pero que me daba miedo que nos pillaran, a lo que él respondió que no me preocupara. Se acostó en la cama y se los bajó, dejando caer esa vergota sobre su abdomen; mediría más o menos 19 cm, cabezona, rosada, con prepucio normal y un aroma indescriptible a testosterona de macho.
Yo, ya con la arrechera en la cabeza, decidí metérmela a la boca completamente, a chupar como si no hubiese un mañana, hasta que comencé a escuchar que estaba respirando muy fuerte y temblaba, lo cual me hizo poner nervioso y aborté la misión.
Luego, ese mismo día, en la tarde, me abordó en otro lugar de la casa, el cuarto de ropas, y me tocó el culo; me lo sobó con su verga dura, pero ya el remordimiento y el saber que nos podían descubrir me negué. Pero sé que tenemos pendiente finalizar esa mamada, quiero su leche y se la voy a sacar.
Si quieren actualización del relato, déjenme saber; pronto les cuento lo que me pasó hoy, por eso me animé a escribir.
3 Comentarios
ariel.cornejo34
enero 13, 2026 a las 11:09 pmCuenta más
Anónimo
enero 14, 2026 a las 1:29 amRico, a ver más?
Anónimo
enero 14, 2026 a las 4:01 amIncompleto todo, más detalles