Motivos de mi trabajo

Hola, qué tal? Espero que estén bien. A continuación les contaré otra experiencia igual de caliente. Espero que les guste. Les recomiendo leer mi relato anterior, publicado como “El viajero”, para que tengan más contexto.
Un día, después de solucionar unos problemas relacionados con mi trabajo, llegué al hotel a descansar. Llegó la hora de cenar y me dispuse a bajar. Por un tema de descoordinación me habían dado una habitación en el piso 15, pero al final salí ganando porque literalmente estaba solo en todo el piso y la pieza era muy amplia y cómoda.
Salí del ascensor, me dirigí a la barra a pedir algo para tomar y luego a la mesa del buffet para servirme la cena. Me percaté de que al otro lado había un grupo de chinos hablando muy piola y tranquilo. Obviamente no entendí nada, pero fue llamativo. Durante la noche me di cuenta de que uno de ellos hablaba español, relativamente bien. Ya era tarde y me quedaba un día más de trabajo antes de que llegara el sábado para prepararme y volverme a mi ciudad.
Me fui a dormir a la habitación y quedé raja. Al otro día en la mañana suena el teléfono: ya son las 06:00. Logré despertarme bien y tenía la verga toda dura, con ganas de sacar leche. Me conecto a la app amarilla y me aparecen perfiles cercanos, pero uno me llamó la atención: decía 20 años, pasivo, no tenía foto. Le escribí “Hola, buenos días!” mientras me pajeaba un poco. La cosa es que ya me tenía que duchar y todo, así que me levanté de la cama y bueno, a cumplir deberes se ha dicho!
Salí algo tarde del hotel, pero todo bien al final.
Estuve todo el día con esa sensación de calentura y de querer follar un culito. Llegué al hotel, me tiré en la cama y abrí la app amarilla con más tranquilidad. Para mi sorpresa, el perfil al que le había hablado en la mañana me contestó:“¡“Buenos¿Quéas! Qué tal?”
Le respondí que todo bien, gracias, y que dónde estaba, porque me aparecía cerca.
El perfil me dice que está en el mismo hotel que yo y que obviamente estaba de paso!
Hablamos un poco de los roles de cada uno y se demoraba en escribir, así que le digo que si quiere nos juntamos a tomar algo y vemos qué onda, todo tranki.
Me dice ok, pero que puede pasar las 21:00.
Le digo tranquilo, sin problema!
Obviamente tenía ganas de follar, pero le gané a la calentura: me puse un buzo y bajé a cenar tranquilamente. Luego llegué a la habitación, me duché, me afeité, perfume, etc. Le hablo al perfil: “Te espero en la barra como dijimos!”
Respuesta: Ok.
Esperé que fueran las 21:00. Estoy listo para bajar y me llama un compañero de trabajo para preguntarme estupideces, ja ja ja. Le corté y bajé a la barra como a las 21:10. Dije “mierda, ojalá no se molestara el chico”.
Llego a la barra y veo a un chico un poco más bajo que yo, como 1,67, con chaqueta negra. Algo peculiar su vestimenta. Me acerco y le digo: “¿Hablamos por la app?”
Me dice “Hola, sí, ¿cómo estás?” con besos en la mejilla.
Adivinen quién es!!!
Sí, efectivamente uno de los “chinos” que les mencioné al comienzo. Era mi cita esa noche.
Después de saludarnos nos dimos nuestros nombres y ahí me entero: se llamaba Gonzalo (nombre en español, porque claramente tenía otro que no recuerdo). Me cuenta que tiene 20 años, que está con un grupo de amigos, que estudia interpretación y que viene de Taiwamigos, ¡ que, amigos, no es chino, es taiwanés! Le gustaba el español y estaba de paso para conocer nuestro país.
Mientras hablábamos weas random del idioma, costumbres, etc., también pasabasúper tragos y las miradas eran super intensas. Yo debo decir que me puse coqueto y todo estaba fluyendo.
Claramente hablaba español, pero no lo entendía al 100% y menos nuestras jergas, jahdja. Ya en el último momento el barman se acerca a nuestra mesa y nos dice que van a cerrar, que podemos pedir el último trago. Terminamos de tomar nuestros copetes y yo le digo al Gonzalo: “Si quieres pedir un último mojito, dile que sea cabezón”. Llamamos al barman y él lo pide. Yo obviamente le digo lo mismo para no dejarlo solo en la petición y que no fuera solo webiarlo.
Entre chelas, mojitos y conversar pasó el tiempo. Yo ya estaba caliente y motivado! Entonces le propongo al Gonzalo que si quiere estar más a gusto subamos a mi habitación, si le parece bien. Y me dice: “Sí, claro, vamos!”
Mientras subíamos en el ascensor pensaba muchas cosas, entre ellas cómo disfrutaría comerme a un taiwanés ja ja ja. Estaba algo seguro de que le gustaba, que al menos tenía ganas de follar por su mirada y gestos, pero era difícil saber al 100% si era así o no.
Llegamos a mi habitación. Prendo las luces y le digo: “Adelante, estás como en tu habitación”.
“Gracias”, me dice.
Cierro la puerta, lo miro y le digo: “¿Y qué te parezco? ¿Te gusto?”
Me dice: “Sí, eres muy de mi gusto! Es casi una fantasía para mí!”
En ese momento quedé como helado, porque por fin noté más emoción y gesto en él. Obviamente tomé control de la situación: lo tomé de la cintura y le di un beso que, aún lo recuerdo, sonaba en nuestros labios.
Y sí, tú amigo el que está leyendo y ya dispone a tocarte… llegó el momento. 🥵
Nos besamos tan caliente que comenzamos a frotarnos y claramente mi amiguito ya estaba duro como piedra. Tomo a Gonzalo de la mano, lo doy vuelta, pongo mi paquete en su culito y le digo al oído: “Te voy a meter toda mi verga”. Comienzo a besar su cuello y a sacarle su chaqueta, luego levanto su polera besando su espalda y cuello.
Lo doy vuelta mirándome a mí y le doy otro beso. Yo comencé a sacarme la parte de arriba ¡Qué noto que él solo tomó como una posición sumisa! Que me estaba calentando y poniendo muy pero muy caliente!
Le digo que se saque los pantalones y sus zapatillas. Quedó con calzoncillos algo ajustados pero todo se veía muy bien. Lo pongo entre mis piernas, le digo que se arrodille, tomo su cabeza y lo unto contra mi paquete. Solo me miraba hacia arriba con sus ojos, oliendo toda mi verga. Él sin despegarse comienza a chupar sobre el boxer, que estaba algo humedecido a esa altura. Luego lo tomo del pelo y le digo: “Te la tienes que tragar completa”. Bajo mi boxer y con el impulso de mi verga dura le pega en la cara. Le digo: “Abre la boca y cómetela”. Él solo movió la cabeza y comenzó a mamar.
Lo estaba ahogando con mi verga y él parecía disfrutar. Yo estaba muy caliente, tanto que ya tenía como sensación de acabar. Lo subí a mi cara y lo comencé a besar mientras me terminaba de desvestir. Él solo se dejaba hacer todo lo que le decía. Lo desnudo frente a mí y pude ver su verga: no tan grande pero se veía bien! Y culito muy redondo y cachetes paraditos. Le pego unas nalgadas y solo se queja sumisamente. Yo estaba muy caliente, voy, saco un lubricante y le digo: “Móntame como patita y sácame la leche”. Me acuesto, él se monta arriba. Entre besos y tocaciones de ambos, toma poco de lubricante, se lo echa en su culito y en mi verga y comienza a tratar de montarse. Fue harto difícil porque estaba apretado. Si leyeron el relato que les dije sabrán mis medidas 🫣. La cosa es que tomo poco lubricante, lo echo en mis dedos y mientras lo beso comienzo a meterle dedo por dedo en su culo. Su cara de placer era pff, estaba toda roja de caliente. Eso me prendió y le dije: “Siéntate y brinca como perrita”. Él se acomoda, respira profundo y se sienta de una en mi verga acompañado de un grito que pff qué wea más rica ctm. No estaba full apretado y eso me gustó mucho. Nos quedamos quietos pero él con la verga completamente adentro. Nos besamos y nos miramos hasta que comenzó a moverse lentamente.
Continuará…….
Luego les dejo la segunda parte o si no se hará muy largo 😏. Espero que les esté gustando.
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