Primera vez y con un kinesiólogo (ll)
Holaaa, jsjsjs cuando vi que tenía igual comentarios diciendo que querían saber que pasaba, acá estoy escribiéndoles, que vergüenza sjsjsj.
«Ya, vamos a la pieza»
Al decir eso no me puse nervioso ni nada por el estilo, yo sabía cómo estábamos los dos porque sentía mi propia dureza en mi boxer y podía sentir la de él al darme embestidas mientras esperaba que yo me levantara. Me levanté asintiendo y me tomo de la mano mientras me guiaba a su pieza. Apagó la TV y me hizo seguirlo a un pasillo, más específico al fondo a la derecha. Mientras caminaba solo me centraba en que sentía mucho calor y con ganas de continuar. El abrió la puerta y después me dejó pasar mientras se dirigía a cerrar las cortinas de su pieza, yo lo primero que hice fue dejar mis cosas en el mesón a un lado y quitarme las zapatillas mientras lo veía de espaldas, cuando la pieza quedó a medias oscuras, lo perfecto para seguir con el juego.
El se quitó los zapatos y se subió a la cama conmigo siguiéndolo, lo primero que hizo fue volver a besarme con esa misma intensidad poniendo su cuerpo sobre el mío, haciendo que quedara literalmente a su merced. Esos besos me estaban dejando con muchas ganas de seguir hasta no parar así que por primera vez tome la iniciativa de continuar, me aleje un poco para abrir los botones de su camisa. Me costaba por los nervios supongo, él solo se quedaba mirándome con una expresión bastante tierna por lo que note porque no paraba de sonreírme mientras lo hacía. Al terminar con el último botón se la quité y pude ver bien su cuerpo, no hay otra forma de decir que me calentó de una forma que no podía explicar, era un torso trabajado, no exagerado, ni tanto ni poco. Su musculatura encajaba con la delgadez que poseia el, cuerpo de nadador, eso lo demostraba. Era lo justo y necesario que demostraba lo sexy que se veía. El solo me miró y yo me quite mi polera antes de volver a besarlo pero ahora conmigo encima de él, cambiamos de posición pero seguíamos con las mismas ganas de seguir mas cerca, esa calentura o ardor de nuestros abdomen uno contra el otro no la cambiaría por nada del mundo, es una sensación de estar quemandote pero sin querer alejarte ni un centímetro. De pronto me alejo de los besos, solo para empezar a quitarse el cinturón, toda esa escena fue en cámara lenta porque lo vi como se lo daba vuelta y lo lanzaba fuera de su alcance, a continuación abrió su short blanquecino y los bajo sin más, dejando ver literalmente a su verga marcada por el boxer, estaba dura y sobresalía bastante. Todo esto pensé que pasaría mucho más lento, de manera que cualquiera se imagina. Como el lo hizo, me levanté de la cama y me quite mi propio short que traía. La mía se veía que estaba queriendo salir también pero como él me miraba aún, quise jugar más. Mientras el me esperaba me subí encima de él volviendo a esos besos mojados, llenos de suspiros y gemidos. Yo me asegure de gemir en su oído, besarle el cuello y besarlo bastante, independiente si estaba nervioso, solo quería sentir más de esa calentura y no dejar nada pendiente. Sus manos se posaron en mi boxer dándome más embestidas con más fuerza cada vez haciéndome que yo me moviera exactamente como el quería, moviendo mi cadera como siempre espere hacerlo, sus manos empezaron a jugar debajo de mi boxer empezando a apretar mi culo fuertemente y darle pequeñas nalgadas. Ya quería seguir, así que me levanté un poco y baje besos por su abdomen hasta llegar a la dureza de su boxer, no dude nada para bajarselo. Cuando se lo quite vi como su verga estaba levantada y dura, con pequeño líquido saliendo de el. Su verga debía medir cerca de los 18 o 19 cm de largo, su grosor era mediano y no pude imaginarme lo caliente que estaba en ese momento. Me baje los míos y los dejé a los pies de la cama, ahora yo estaba más abajo que el, mirándolo mientras tenía su verga en mis manos, esa vista de tenerlo ahí esperando para que empieces, me encantó, más con su sonrisa y sus ojos cerrados cuando empecé a lemerle el tronco. Empecé con mi lengua a lamerle por alrededor del tronco, como era mi primera vez haciendo todo y solo tenía la experiencia de lo que había visto, puse todo en práctica. Empecé a lamerla más cerca de la cabeza hasta que llegue a ella y la metí en mi boca, solo pude escuchar sus gemidos y ver de reojo como el se encorvaba al sentir mi lengua como cojín y empezar el vaivén de sacarla y meterla en mi boca. El sabor de alguna forma me hizo seguir, controlando el ritmo de a poco y arriesgandome a ir más abajo con mi boca para que tuviera la mayor parte en mi garganta, no tuve miedo en eso, así que cuando estaba bajando y subiendo mi cabeza, baje con más fuerza logrando hacer desaparecer toda su verga en mi boca y sintiendo como se ponía mucho más dura en mi boca y garganta, llegue a una parte donde mi garganta ya me dolía y tuve que sacarla. Hice una pequeña arcada y una lágrima salió de mi ojo al verlo suspirar mirándome aún. Sabía que a ambos nos había gustado y quería que yo continuará haciéndolo por los ojos que me ponía de lujuria, y con mi mano aún en su verga empecé a masturbarlo mientras sabía que había logrado ponerle más dura que cuando estábamos besándonos. Continúe chupandosela, encargándose de lamer sus bolas ya que era algo que siempre quise probar asegurándome de hacerlo lento y llevándome una a una a la boca, el gemía cada vez diciéndome que no parará, me sentía super excitado al oírlo, no quería parar de hacerlo. Ya cuando estaba lubricada y todo y yo quería seguir viendo si aguantaba las arcadas de hacerle garganta profunda pero el me detuvo en seco.
Me acerco a él y volvimos a los besos de a poco, sirvió para calmarme y hacerme sentir más cómodo aún con resentimiento en la garganta. Podía sentir su verga chocando con la mía, ambas super duras y ambas soltando líquido tanto así que dolía cuando estábamos de frente. Sus manos fueron a mi culo nuevamente apretándolo mientras empezaba a suspirar en mi cuello y morder la oreja.
«¿Te lo pongo?» Escuche de pronto.
Esas palabras tan calientes y en ese momento cuando ni se había detenido de tocarme ni morderme la oreja me traían loco, ya no pensaba, solo reaccionaba a mis hormonas de esa edad. Yo le dije que si al instante y lo volví a besar cuando él me dio una sonrisa coqueta y empezó a alejarse de mi cuerpo. Lo mire con un suspiro mientras abría uno de sus cajones donde había dejado mi celular y revisaba, mientras yo me masturbaba mirándolo, no tanto, porque poco más y acababa. No se demoró en sacar un condón de esos grises y romperlo con sus dientes apenas cerró el cajón. Escuche el sonido cuando empezo a ponérselo aún espaldas a mi y como se lo bajaba por su verga.
Ya cuando se dio la vuelta lo vi con el condón listo y aún duro. Empezó a subirse de nuevo con sus manos en mis muslos y empezó a usar fuerza para ponerse entre ellas. Ya en ese momento lo detuve e hice que me besara enseguida poniéndolo encima de mi con un beso en el que yo metí la lengua. Solo lo hice para darle la vuelta y que yo esté encima de él, me dio una sonrisa coqueta porque ya sabía lo que haría.
Puse cada uno de mis muslos alrededor de los suyos dejando mi culo arriba de su verga, con un poco de nervios. Solo dude un segundo mirándolo porque sería mi primera vez, parece que el lo noto, ya que puso sus manos en mi cintura y me dijo.
«Tranquilo, baja y yo te sigo»
Ya con eso y yo queriendo tener la experiencia, empecé a bajar de a poco agarrando su verga con mi mano para alinearla a mi entrada, no me costó ya que el condón tenía ya lubricante, empecé a introducirla de a poco con un ardor muy fuerte que me hizo soltar un gemido fuerte deteniendome. Me dolía como la mierda pero quería seguir así con el aún sosteniendome seguí bajando con su mirada en mi mientras se mordía el labio y yo soltaba más gemidos mientras terminaba de bajar.
Cuando hice el último intento ya sentía todo dentro de mi me detuve haciéndole el gesto para que me acostumbrará y tomarme unos segundos. Dolía si, pero no quería parar y el estaba con una cara de excitado a full queriendo moverse que me dejaba muy caliente al no seguirle el paso. En unos segundos y el aún quieto, empecé a mover mis caderas de adelante hacia atrás haciendo que empezáramos a disfrutar ambos. Lentamente lo hice sintiendo como el dolor disminuía de a poco y me daban más ganas de moverme más rápido. El solo se quedaba mirándome sonriéndome, mordiendo su labio y suspirando. La sensación de tener el control y poder guiar el ritmo es como quería hacerlo, me hacía querer tragarme más su verga. Pasaron dos minutos y ya estaba tan cómodo que la forma de montarlo que se me hacía cada vez más sexy, quería complacerlo así que seguía aumentando la velocidad a punto que hacía que toda su verga saliera y entrara, generando un gemido fuerte de mi parte y haciendo que el quisiera seguir por su cuenta, así que empezaba a afirmarme para empezar a culiarme a su gusto y velocidad, ya que llegábamos a ese punto donde ambos queríamos gozar a nuestro modo, el me sostenía de mi culo y la cama se movía con una fuerza cuando el se daba gusto metiendola cada vez más duro. Estábamos sudando y solo por estar tirando.
«¿Te gusta?»
Me empezó a preguntar cuando empece de nuevo a controlar los saltos a su verga. Yo solo le decía que si mientras seguía moviéndome.
«Pensé que te gustaría más de misionero» le dije mientras continuaba.
El se quedó mirándome extrañando y bajo la intensidad.
«¿Misionero? ¿Cual es?
Me reí mientras me detenía y suspiraba.
«La típica po, arriba y abajo, de frente»
En verdad en ese momento fue raro.
«A ver enséñamela»
Bajo su cadera y saco su verga de ahi, me dio espacio para bajarme y ponerme a su altura. En verdad me pareció raro que no supiera cual es, pero en serio quería probar esa pose que me daba morbo sentirlo dentro mientras me miraba. En verdad debí preveer más, porque apenas me puse a su altura me tomo desprevenido y me afirmó para ponerme en 4, mientras él se levantaba y ponía ambas rodillas entre mis pies yo me quedé incrédulo a ver la facilidad con la que me movió y levantó mi culo.
«A ver po, ¿Cual es?»
Me susurró mientras me lo metía lentamente pero todo de una embestida haciéndome gemir ya que empezaba lentamente a culiarme. Yo estaba deseoso de contestarle pero no me salían las palabras porque el empezaba a aumentar la velocidad y darme besos en la oreja como antes y morderme
«Dimela po»
El desgraciado me lo repetía una y otra vez para molestarme porque no podía hablar, cada vez que formulaba algo él me mordia la oreja y daba una culiada más fuerte haciéndome que el sonido fuera un gemido, lo hizo más de una vez así que ya no lo intentaba decir. Con mis manos afirmando las almohadas y mis gritos resonando en la pieza ya estaba en mi límite, estaba muy caliente, nervioso, ansioso, excitado, de todo sentía. El solo seguía aumentando la distancia con la que entraba, más fuerte y profundo, cada vez más rápido, cada vez más fuerte, me daba de tal manera que hasta la cama se movía de un lado hacia el otro, yo en un momento sabía que no debía faltarle mucho ya que sus embestidas fueron más y más rápidas así que empecé a masturbarme como pude para no quedarme atrás. No pasó mucho hasta que me embistió con una fuerza y con un gemido tan fuerte que se pegó a mi culo y dio unos leves empujes hacia el, su respiración se oía por todo el lugar y yo justo acabe en el momento en las sábanas mirando hacia abajo. Mientras que el caía en mi espalda respirando de manera lenta y dificultosa, ambos solo escuchando nuestras respiraciónes nos quedamos así por al menos 5 minutos hasta que sentí que salía de mi, y se sacaba el condón. Se dejó caer a mi lado mientras yo caía boca abajo mirándolo. Ambos sonreímos aún recuperando el aliento, sabía que para una primera experiencia, sobrepasó mi límite. Y se nota que el también le gustó la idea. Todo quedó en silencio mientras pasaba el tiempo, me di la vuelta y quedé mirando hacia arriba.
No sabía que decir, ya todo estaba dicho y como lo hicimos, parecía que no se podía decir nada.
Solo atiné a levantarme un poco para ver la hora porque yo tenía que ir a mi casa a estudiar para las pruebas de fin de semestre.
Apenas deje el celu sentí una mano en mi espalda.
«No te vayai»
Escuche de repente y lo mire, este solo me sonreia cansado, en verdad me sorprendió.
«Tengo que ir a buscar la micro»
«Yo te voy a dejar pero quédese un rato»
Lo siguiente que supe que fue me devolvió a la cama y me abrazó por la espalda. Era como de cucharita mientras el me respiraba en el cuello y yo me quedaba incrédulo en le escena. Era un chico que en verdad fue mi mejor primer experiencia que tuve, atento, lindo, sexy. Y terminar de esa manera fue lo mejor ya que por poco me quedo dormido en sus brazos antes de que me fuera a dejar.
Bueno, ahí está la segunda parte. Vi a que a algunos me estaban esperando. Así que así fue. Gracias por leerme y tengo otras historias, en mi corta edad sexual que son bastantes interesantes, por si quieren que siga escribiendo, me dicen. Me despido y gracias. Soy medio tímido pero espero que les guste porque así fue y lo que pasó, no lo olvido.
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