Primito no te sabía esta…
Buenas, queridos lectores. Por acá Juan Pablo, del relato «Montamos otra vez» donde monté a tremendo huasito rico jajajs. Les traigo la parte donde descubrí los dotes de mi primo.
Él se llama Rafael, tiene mi misma edad y siempre ha vivido con sus papás en el campo, pero va a la ciudad a la U. Es bastante piola, serio, no le gusta la vida en el campo y por eso es tan pesado el hueon jajaj.
Bueno, como les conté, yo volví de la montaíta con el huasito Pedro y estaba mi primo pidiéndome pico jaja. Le dije que lo esperaba en mi pieza a las 01 am. Grata mi sorpresa cuando a esa hora golpean mi puerta y le digo que pase.
Rafa: ¿Estai despierto tan tarde?
Yo: Tengo una cita pendiente, po.
Rafa: Jajaj ya, qué pesao.
Yo: Acuéstate aquí un rato, po. Veamos algo.
Rafa: Dale, pero no hagai ruido que mis papás son mañosos cuando los despiertan en la noche.
Yo: Ya, oh, pero acuéstate luego.
En eso que va a acostarse, le veo un leve bulto asomándose jajaj. Yo dije entre mí: «Este maricón quiere puro que culiemos». Se acuesta y se hacía el tímido. Y yo no, po jajaja.
Yo: Ya, ¿y a qué hora te alimentai, putito? (Con voz sexona y le muestro mi tula, normalita, 18 cm, cabezona).
Rafa: Weon, se me hace agua la boca, qué rico (me lo agarra con sus manos).
Yo: No la mirei mucho, chúpala no más (y lo agarro de la cabeza).
Empezó a mamarme la tula por mucho rato. Se babeaba, le corría mi precum y saliva por su boquita. En una se sentía tan rico que me paré, le dije que se pusiera en cuatro y me la chupara. Era experto el culiao. Yo le daba nalgadas, le metía dedos y los aguantaba todos jajaja. Me decía:
Rafa: Jotap, fóllame porfa, que quiero tu lechita, me encanta. Ah, ah, ah (gimiendo como puta).
Yo: ¿Si, perrita? Lechita te voy a dar entonces.
Lo doy vuelta, le saco la tula de la boca, le escupo el hoyo, me escupo la tula y se la mando a guardar jajaja. Estábamos tan calientes que no escuchaba que este weon me decía «más lento». Yo le daba guaraca no más, porque había que aprovechar. Weon, un culito redondo y parado, blanquito y lampiño. El hueon estaba rico jaja y apretado. Culiamos en todas las poses que se imaginen jajaj, hasta que en una se sube arriba mío y me dice:
Rafa: Ya que no me invitaron a montar, te monto ahora, primito.
Esa wea que me dijera «primito» me calentó, weon, y empezó a autoculiarse ajajaja. Rebotaba en mi tula y se tocaba, mientras yo le daba y le tomaba las caderas y se sentía muy rico. Hasta que en una le digo:
Yo: Ohhh, perra, me voy a ir cortao, hueon. Qué rico culo, ohh, sí, qué rico lo tení, perra.
Rafa: Oh, primito, fóllame el hoyito, lechéame. Oh, sí, qué rico, ohh, tu pene me encanta, culéameeee porfaa (se abría el culo con ambas manos para que le metiera más).
Yo: Toma, hueon. Aquí tení pichula. Eso, mierda. Muéveme el culo, weon.
Y se movía exquisito, hasta que en una siento un calor wn que me sube y empiezo a lechearle el hoyo, hasta por si acaso, y él solo gemía y gritaba y apretaba las sábanas mientras yo me descargaba dentro. Él igual se corrió sin tocarse jajaj, tenía buena tula también, así que se la mamé para sacarle el resto de lechita jajaja. Todos sudados nos fuimos al baño que tenía mi pieza y ahí de nuevo culiamos jajaja, más rápido eso sí, pa’ dormir alguna wea.
Rafa: Primito, me voy a mi cama. Gracias por ayudarme a montar.
Yo: Venga, no se vaya si nadie lo está echando. Duerme conmigo…
Rafa: Es que mis papás pueden webiar.
Yo: Na, cualquier wea te hago la segunda. Vente.
Se tira encima y se durmió en mi pecho, pero esto no quedó ahí jajajaja. Como es bien puta mi Rafa, me despertó porque estaba ensartado en mi tula tipo 9 am jajajaja. Ahí les tengo otra anécdota jaja. El campo es bonito ahora jajaja.
3 Comentarios
Anónimo
marzo 8, 2026 a las 10:08 pmUfff 🥵🥵🥵🥵🥵🥵🥵 que rica historia, ambas que haz relatado me han echo acabar, sigue contando más de tu primo y el huaso, están increíbles las historias, saludos
Anónimo
marzo 8, 2026 a las 10:54 pmCuenta más que rica historia wn me dejastes full caliente
Anónimo
marzo 8, 2026 a las 10:10 pmPero no nos dejes en suspenso y cuenta la otra anécdota