¿Quién es mi maestro?
Soy alto, delgado, acuerpado y piel blanca, tengo 24 años y soy bi.
Lo siguiente pasó cuando apenas yo cumplía mis 18 años, para ese momento yo aún era virgen, pajero y esas cosas de adolescentes. Me gustaba una chica con la que había salido del cole, pero hasta ese momento no había sucedido nada.
Yo entrenaba natación, pues desde pequeño siempre estuve en clase, a lo largo del tiempo tuve diferentes maestros y estuve en varios campeonatos. En ese momento había tenido un tiempo sin ir a natación, pero regresé porque mi maestro me lo pidió pues se acercaba un campeonato.
Yo regresé a los entrenamientos, en ese momento ya sentía algo de curiosidad por los hombres, sobretodo cuando los veía en las duchas o en la piscina, me gustaba admirar sus espaldas y sus abdomen pues normalmente son bien marcados. Aunque nunca me había acercado a uno de ellos justo en ese momento cuando regresé, fue mi maestro quien dio ese primer paso.
Es común que para los atletas les pidan ir completamente rasurados, por estética y comodidad con los trajes de baño. Habían pasado cerca de seis meses de mi ausencia por lo que yo no estaba nada rasurado. El día que regresé al entreno, saliendo de la piscina el maestro me llamó, y me preguntó por qué no lo había hecho. Le dije que para el siguiente entrenamiento lo haria. Más sin embargo yo note una mirada extraña en él y una sonrisa de picardía, lo siguiente en decirme fue que lo esperara en los vestidores a lo que yo acepté, pues era algo común. Pero está vez no.
Cuando llegue a los vestidores, estaba completamente desnudo y con mi cuerpo húmedo pues recién salía de la ducha y mi maestro estaba ahí junto a mis cosas, me asusté y me cubrí con mi toalla.
—¿Papá que haces aca?
—Vine a revisar como estabas.
En efecto, mi maestro era mi padre, él me quitó la toalla de las manos intenté cubrir mi pene con mis manos pero él me quitó las manos de ahí. Mi pene estaba muy peludo, mis vellos bajaban por mi ombligo, se juntaban en la parte superior de mi pene y bajaban por mis testículos, mi trasero y mis piernas. Mi padre tomó la toalla y comenzó a secarme con una de sus manos mientras con la otra iba acariciando mis partes.
—¿Por qué no te has rasurado?
—No quería.
—Cuando lleguemos a casa lo haremos.
—¿Y mi madre?
—se va a quedar con tu abuela.
Mi padre se levantó de un pequeño banquillo que había en el vestidor, la pantaloneta que llevaba en ese momento marcaba un bulto en sus piernas y salió.
Mientras me ponía mi boxer, mi pene estaba erecto, sentía muchas ganas de masturbarme pero no podía hasta llegar a la casa, aún sin saber que quería mi padre.
Cuando llegue a casa, en efecto no había nadie, mi padre llegó unos minutos después, yo estaba en mi habitación y mi padre entró y me pidió quitarme la ropa, tiró una espuma de afeitar y una cuchilla. Él se quedó en la habitación mirando como me quitaba la ropa, él era algo estricto por lo que yo le tenía bastante respeto, me quedé en boxer, él se acercó y tomó mi mano y la puso en su bulto, jamás había sentido eso que sentí en ese momento, fueron unas mariposas en mi estómago, seguí acariciando su bulto pues ya estaba generando una erección en mi.
—¿Te gusta?
—No lo sé, nunca había tocado una.
— En este momento ya no soy tu maestro, soy tú papá, quiero que estés tranquilo.
—Quiero ayudarte a rasurar, pero antes quiero hablar contigo. Siéntate.
Yo mirando a sus ojos y con algo de temor me senté en mi cama, y comenzó a hablarme.
—Siempre me han gustado los hombres, los chicos de natación son muy bueno, pero no debo meterme con ellos. Aún así, se nota que a ti también te gustan los hombres, eres algo afeminado. La noche del sábado te vi mientras te masturbabas, admito que fue rico verte. Quiero que lo hagas conmigo.
Mi padre se quitó la ropa, mientras yo seguía sentado se acercó y su pene duro quedó en mi rostro, si glande sobresalía, sus pelos eran bastante negros aunque no tan largos, si verga se veía gruesa, me gustaba mucho.
La tomé con mi mano y comencé a masturbar a mi padre, puso su pene en mi boca y era mi primera vez, comenzó a follar mi boca, me encantaba como hacía tantos sonidos, si respiración y sus jadeos se sentían de puro macho.
Me puso de pie, y bajo mi boxer, mamo mi verga y me lanzó a la cama me puso en cuatro y sin preguntarme comenzó a follarme, mi culo me dolía mucho le pedía que parara pero no me hacía caso hasta que finalmente mi culo había dilatado, ya sentía demasiado placer aunque sentía un poco de dolor. Hasta ya no aguantar más, sacó su verga y la puso en mi cara para correrse. Luego bajo a mi verga y comenzó a masturbarme me dolía todo, mi pene estaba tan duro que sentía que iba a estallar se.
Mi orgasmo salió a chorros él chupo un poco luego me llevó a la ducha.
En la ducha comenzó a rasurarme, él lo hacía todo, y por lo mismo no tardo tanto. Cuando había terminado le hice algunas preguntas.
—¿Así te follas a mí mamá?
Nunca la he escuchado gemir como yo lo hice.
— Lo hacemos mientras tú estás en tus actividades.
—Lo han hecho en la ducha?
—Si. ¿Quieres probar?
Con una mirada un poco lujuriosa asentí, mi padre se acercó a mi boca y comenzó a besarme, su lengua paso por todo mi cuerpo húmedo, lamió mi ano recién follado, y de nuevo volvió a follarme me alzó y me siguió follando mientras me veía a la cara y dando embestidas un poco más lentas, me comenzó a explotar, que así se follaba a mi mamá, que yo tenía que aprender de él, que le encantaba mi culo apretado. Y finalmente cuando se volvió a correr mientras yo seguía arriba, sin sacar su verga de mi culo me dijo que no le contará nada a mamá, y que yo iba a ser el próximo ganador del campeonato de natación. Sus gemidos y verga palpitando hacia que mi culo terminara escurriendo su semen de mi cola.
Al día siguiente, mi culo me dolía mucho, pero me excitaba tanto recordar su follada mientras compartiamos el almuerzo.
Nuestra amistad fue creciendo, veíamos porno juntos, hablábamos de sexo, me siguió follando y hasta me dejó ver como follaba a mi madre sin que ella se diera cuenta. Hace dos años pase a la universidad, conocí otros chicos y me fuí de la casa, no volvió a suceder nada con mi padre pero siempre lo recuerdo.
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