Sauna CDMX
Hola a todos
Soy un chavo de Guadalajara, pero este relato sucedió en la CDMX. Viajé por cuestión de trabajo y justo me hospedaron en un hotel cerca de un conocido sauna en Polanco. Nunca había visitado ese lugar, pero había escuchado que estaba bien padre. Llegué como a las 9 p. m., aproximadamente, y había fila para entrar. Sinceramente, soy guapo y tengo cuerpo atlético, así que desde la fila sentí miradas de vatos a los que les llamé la atención.
Pagué una cabina, me encueré, me puse mi toalla y bajé. Había una barra, mesas, un hidromasaje y varios cuartos, así que me puse a explorar. No tenía ni cinco minutos y entré a un sauna. Hacía mucho calor seco y solo había dos vatos: uno se la estaba chupando al otro. Me dio morbo y me quedé a ver. El vato al que se la estaban chupando me invitó con la mirada a unirme. Me acerqué, me agarró la pierna y nos empezamos a besar. El vato que estaba haciéndole el oral solo se paró y se fue, dejándonos solos. Como que no le pareció compartir, jajaja.
Total, ya solos nos empezamos a jalar la verga y nos seguimos besando. Luego fueron entrando más, y le pedí que paráramos; que ahorita veíamos si le seguíamos. Apenas iba llegando y ya traía la verga a reventar, no quería terminar tan rápido. Salí a donde estaba la barra, pedí una cerveza y estuve ahí solo como veinte minutos más, viendo qué había.
Finalmente decidí volver a dar otra vuelta. Esta vez subí unas escaleras y me topé con una zona muy poco alumbrada. Olía muy cabrón a vato, a mecos y a sudor. En los rincones había güeyes cogiendo, mamando, besando. Yo solo pasaba y veía. Estuve caminando como diez minutos y subí de nuevo a otro cuarto. Ahí no había espacios, era un solo cuarto oscuro con una cama al centro. Un solo vato estaba acostado y tenía fila de vatos que se lo iban a coger. Obvio, había uno en turno y otro dándole verga por la boca. Fácil había como veinte vatos, no todos formados; otros mamando y cogiendo por aparte.
Me la empecé a jalar y se me acercó un wey. La neta, ya estaba tan caliente que me puso el culo y ni me la pensé para cogérmelo. Le empecé a dar y se empezaron a juntar más vatos. En cinco minutos ya éramos como cinco güeyes pegados tocándonos. Dejé de cogerme al vato y le empecé a mamar la verga al que más me gustó. Luego otro vato me puso la suya y empecé a chupar las dos vergas. Yo sentía que iba a terminar en cualquier momento, así que disfruté haciendo sexo oral un rato.
Al final, otro morro que estaba ahí me pidió que me lo cogiera también. Le dije que ya quería terminar y me dijo que lo preñara. Pues total, sí me lo cogí y en tres minutos o menos ya estaba escurriéndole mi leche. Apenas lo solté, otros vatos empezaron a batirle la leche y bajé a mi cabina para recargar un rato energía.
Parte 2 en unos días. Comenten qué les pareció. Anécdota 100 % real.
2 Comentarios
Anónimo
marzo 12, 2026 a las 11:49 pmbuen relato pero podría ser más largo
Felipe
marzo 13, 2026 a las 1:13 amSerá acaso Sodome