La curiosidad adolescente
Mi relato empieza a los 18 años, cuando me empezó a llamar la atención las características de los hombres. Primero comencé entrando a grupos para hablar y ver qué más me llamaba la atención, hasta que un día conocí a un chico, empezamos a conocernos y luego quedamos para salir y hablar en un centro comercial. Estando en el centro comercial, nos fuimos a un lugar lejos de todos para hablar más tranquilos, entonces él empezó a calentarse y en un momento me dijo: “¡Toque, ¿o le da pena?!” y me tomó la mano y me la puso en su verga, algo que se sintió muy chimba. Luego dijo “¡Pero tóquela bien!” y me hizo tocarla más.
Después nos levantamos y seguimos caminando donde no hubiera nadie. Ya lejos, de un momento a otro se bajó el pantalón y me dijo “¿Quiere probar?” y me arrodilló y me puso la punta de la verga en la boca. En ese momento no supe qué hacer, ya que nunca había vivido esa experiencia, por lo que me levanté y empezamos a charlar. Me confesó que tenía novia pero que le había empezado a gustar la verga, seguidamente tomó su teléfono y me empezó a mostrar fotos y videos sexuales de su novia, por lo que se me puso dura la verga y él me puso la mano en el pantalón, me lo bajó y me la empezó a chupar muy rico hasta que no aguanté más y me vine en su boca. Luego me volteó y dijo que me dejara meter la punta y yo dije que sí, pero cuando sentí la punta le dije que mejor se la terminaba de chupar, entonces la chupé hasta que soltó la leche. Luego de esto la novia lo llamó y se tuvo que ir.
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