Todo empezó en el gimnasio – Parte 1

Mi primera vez escribiendo un relato y es sobre algo que me pasó con un novio que tuve hace unos años.
Creo que ya no hay problema en contarlo, pero igual voy a cambiar los nombres por seguridad y discreción jajaja. Esto sucedió en 2023.

Primero me presento: soy Andrés (falso), mido 1.74, delgado pero con algo de marca, pelo negro, culo redondito y la verga me mide 17cm, gruesa y normal. Mi novio de esa época se llamaba Alan (falso), medía como 1.72, muy delgadito y tenía una verga de 16-17cm pero más delgada.
Y luego está Sergio (falso), un amigo en común que conocimos en la universidad. Desde que lo vi me generó esa chispa. Era guapo, alto (1.82), con un cuerpo trabajado porque iba al gym, pero lo que más me volvía loco era su culo marcado. Por enfrente no se veía nada especial, pero de espaldas… uf.

Con el tiempo nos empezamos a llevar bien todo el grupo. Salíamos, nos la pasábamos chido y aunque no era directo, yo sentía cierta tensión con Sergio. Un día me dijo si quería ir con él al gym y acepté de inmediato, pensando que era la oportunidad perfecta para acercarme más.

El primer mes también se unió Alan (quería ganar un poco de músculo), así que los tres hacíamos la rutina juntos. Al terminar, Alan y yo nos íbamos, mientras Sergio siempre se quedaba a bañar porque tenía clases después. Aunque me hubiera encantado quedarme, no quería que Alan empezara a sospechar; él era muy de sobrepensar todo.

Para el segundo mes Alan se cansó de ir porque no veía cambios, así que solo nos quedamos Sergio y yo. No fue hasta un día que terminamos la rutina que Sergio me soltó una indirecta que me hizo pensar “es mi momento”
S: Pues yo creo que ya acabando este ejercicio, podemos dar unos 15 minutos de cardio y ya.
A: Qué bueno, porque la neta ya ando bien cansado jajaja Ya ocupo descansar.
S: Ya sé, jajaja. Hoy sí le dimos duro —dijo sonriendo— Igual no solo por la uni me ducho al terminar. La neta relaja un chingo darse una ducha después de la rutina, deberías probarlo.
A: ¿Apoco eso ayudaría a relajarme?
S: Te lo juro. Yo digo que hoy lo intentes.
Cuando dijo eso me dio una mirada bien picarona Y me dio un escalofrío rico.

Terminamos la rutina y nos fuimos a los baños. Tenía el corazón a mil. No sabía qué estaba pensando Sergio ni cuáles eran sus intenciones, pero yo quería ver hasta dónde llegaba.
En los vestidores sacó sus cosas y empezó a desvestirse enfrente de mí. Me quedé embobado viéndolo. Cada vez se ponía más bueno. Cuando estaba por quitarse los boxers se detuvo, me miró con esa sonrisita y soltó: «El show no es de a gratis, pero el show privado ya es en la regadera.» Y se metió a una de las duchas.
Me quedé un segundo congelado, pero igual me quité la ropa. Al acercarme vi que su boxer estaba colgado en la puerta… y la puerta sin seguro. Entré.

Ahí estaba, de espaldas, completamente desnudo. La curvatura de su espalda bajando hasta ese culo peludito, firme y grande… se veía perfecto. Solo volteó y con una sonrisita me dijo: «Esos no están permitidos aquí» señalando mis boxers. Me los quité rápido. Apenas los colgué, sentí que se pegó detrás de mí. Su verga semierecta se acomodó en mi espalda baja. El calor que desprendía se sintió delicioso. Mi verga se puso dura al instante.

Mientras sentía su respiración en mi cuello, empezó a besármelo y con una mano me rodeó para agarrarme la verga y empezar a jugar con ella. Me llevó debajo del agua y seguimos así… hasta que ya no aguanté, me di la vuelta y le di un beso bien apasionado. Nos manoseábamos como locos.

De repente se separó, miró nuestras vergas y me dijo: «¿No tienes ganas de meterme eso?» le dije que sí, pero que primero quería comerle la verga. Se recargó en la pared, me hinque y me la meti a la boca. No era tan larga (como 13cm), pero estaba bien gruesa, venosa y rica. Aunque me costaba un poco por el grosor, le di una mamada con ganas.

Poco después me dijo que parara porque se iba a venir. Me levanté, él se recargó bien en la pared abriendo ese culo delicioso. Su hoyito ya estaba dilatado; seguro se había estado metiendo los dedos mientras se la mamaba. Le acomodé la punta y se la fui metiendo de a poco. Ahogaba los gemidos con la mano. Su culo se sentía calientito, apretado y húmedo… una delicia.

Tenía muchas ganas de cogérmelo duro y que sonara, pero por el lugar tuve que controlarme y dárselo lento y profundo. Perdí la noción del tiempo (después vi que estuvimos casi una hora ahí). En un momento me dijo que quería comerse mi leche. Le saqué la verga y él se hincó. Tenía experiencia, porque se la metió hasta el fondo sin problema. Eso me prendió tanto que empecé a cogerle la boca bien rico. Cuando le avisé que me venía, solo siguió chupando hasta que me corrí en su boca. Se levantó, me dio un beso con mi propia leche (fue mi primer beso blanco) y mientras nos besábamos sentí su leche caliente cayendome en el abdomen. Se había venido jalándosela.

Después nos duchamos rápido, salimos sin pudor y aproveché para darle una buena nalgada. Él se fue a la uni y yo para mi casa.
Ese día me quedé con una sensación extraña… me había gustado muchísimo cogerme a Sergio y esperaba que se repitiera.

Y sí se repitió… pero eso será en la siguiente parte 🙂

¿Qué te pareció este relato?

Selecciona una estrella para valorar

4.9 /5
32 votos

Sé el primero en guardar este relato


Más relatos gay ✍️ Enviar tu relato Canal de Telegram

💬 Escribe un comentario

1 Comentario

  • Anónimo julio 25, 2026 a las 7:26 am

    Esperando la segunda parte

💬 Deja tu comentario

×

Reportar Relato