Chupándosela a un angustiado
Me gustó la página y, aprovechando, voy a contar una de mis experiencias.
Tengo 33 años, vivo solo y estoy bien. Estaba de pololo y la mina tenía una hija. Ese día estaba más caliente que la cresta y la hija no se quedó dormida nunca, por lo que me tuve que ir a mi casa con el kino acumulado.
Me serví unos roncitos, unos cigarros y me puse a ver porno. Me tomé como cinco, más dos cervezas que me había tomado en la casa de mi polola. Terminé bastante mareado y el trago más me calienta, así que, siendo como las 3 de la mañana, día de semana, pesqué el auto y me fui a dar una vuelta a una población de mi ciudad, donde se paran unas locas que, por dos lucas, te la chupan.
Había una por ahí que me hizo señas, pero, por seguridad, me di otra vuelta para ver qué más había, pero nada. Cuando volví, ya se la habían llevado. Solo weones peligrosos, nada más.
Una vuelta, otra vuelta y nada. Me di una vuelta por el centro y volví, a ver si tenía mejor suerte, pero nada, hasta que en una esquina, a lo lejos, vi a alguien con polerón plomo. Pasé por delante, pero era un flaite flaco, joven, que me quedó mirando.
Me di unas cuantas vueltas más y, cada vez que pasaba, el flaite me quedaba mirando y me hacía señas, hasta que, con lo caliente que estaba, me dije: “Qué más da, una chupada del flaite tampoco es malo”. Volví, cerciorándome de que nadie me mirara, y le paré, bajando el vidrio.
—¿Qué onda? ¿Qué andas haciendo?
—Acá, buscando una minita para algo rápido. ¿Y tú?
—Igual po’, lo que se dé, haciendo unas moneas pal vicio.
—¿Algo como qué?
—Si te tinca, por dos lucas te la chupo entera.
—Mmmmmm, puede ser.
—Algo piola… ¿qué decí?
—Ya po, sube.
Partí y me metí a un callejón que conocía, donde no pasa nadie y está súper oscuro. Me estacioné en un lugar piola y me bajé los pantalones. El flaite se fue de una a mi pico y me lo empezó a chupar. Lo chupaba bien rico y yo, con lo caliente que estaba, me bajé casi todo el pantalón mientras el flaite me corría una paja y me chupaba las bolas.
Hasta que me dijo que no había apuro, que si quería acabar en su boca no tenía ningún problema. Con lo caliente que estaba y medio curado, le dije si me dejaba chupársela. Sin decirme nada, se bajó el buzo, quedando su pico parado, no muy grande. Me doblé ahora yo y se lo chupé con todas las ganas mientras el weón me culiaba la boca.
Estuvimos así un rato cada uno, cambiando de roles, hasta que, ya que estaba en eso, había que probar. Le dije que quería que me acabara en la boca. El flaite comenzó a culiarme la boca con más ganas y, comenzando a gemir más fuerte, me lanzó el chorro de semen, que tragué sin asco.
Fue tan rico que ni siquiera alcancé a que me la chupara él, ya que, disfrutando de su verga con semen en la boca, me corrí una paja express y acabé.
Con el sabor a semen en mi boca, nos vestimos, puse el auto en marcha, le pagué las lucas y lo dejé donde mismo lo había encontrado. Me marché ya satisfecho a dormir rapidito, porque al otro día trabajaba.
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