🇨🇱 Chile🌈 Relatos gayConfesionesRelatos eróticos✍️ Anónimo📅 septiembre 29, 2026

Sueño

No sé muy bien en qué categoría cae esto. No sé si llamarlo relato, experiencia o simplemente algo que me pasó y que todavía no sé cómo tomar. No es algo erótico como otros relatos que he leído, pero desde que tuve un sueño extraño hay algo que cambió.

Tengo 45 años y trabajo con gente de distintas edades. Hace un tiempo llegó un chico de 20 años con el que coincido bastante en el trabajo. Siempre se acerca a preguntarme cosas, principalmente relacionadas con lo que hacemos. Es muy amable y correcto, no solo conmigo, sino con todo el mundo.

Es más o menos de mi altura, un metro setenta y algo, y bastante delgado. Tiene un cuerpo joven, bien proporcionado, pero lo que más demuestra su edad es la cara. Se le nota muchísimo que es un cabro de 20 años.

Y justamente por eso nunca lo había mirado de otra manera.

Hasta que soñé con él.

En el sueño estaba en mi pieza, en mi cama. No recuerdo cómo había llegado ni por qué estaba ahí. Simplemente estaba, como si fuera lo más natural del mundo.

Estaba desnudo.

Lo recuerdo acostado boca abajo, medio cubierto por las sábanas. La luz era tenue y podía distinguir su silueta: los hombros, la espalda, la cintura, un hermoso culo, las piernas delgadas. En algún momento se movió y quedó un poco más de frente hacia mí.

Y yo me quedé mirándolo.

Me llamaba la atención todo. Su cuerpo, la forma en que respiraba, cómo se acomodaba entre las sábanas, el pelo desordenado. Pero en el sueño lo estaba mirando de una manera completamente distinta.Sentí ganas de acercarme. No pasó nada más. Ni siquiera recuerdo haberlo tocado. Pero sí recuerdo haber pensado que quería hacerlo. Quería estirar la mano y sentir su piel, acercarme un poco más. Él volvió a moverse y por un momento quedó todavía más cerca.

Después abrió un poco los ojos y me miró.

No dijo nada.

Yo tampoco.

Pero tuve la sensación de que si me acercaba un poco más podía tocarlo.

Y desperté.

Durante unos segundos miré hacia el lado de la cama, todavía medio dormido, como si esperara encontrarlo ahí. Después entendí que había sido solamente un sueño.

Lo extraño es que no me dio rechazo ni vergüenza.

Me produjo ganas.

Y eso fue lo que me dejó pensando.

Porque hasta ese momento jamás lo había mirado así.

Al día siguiente lo vi en el trabajo y fue raro. Él estaba haciendo lo de siempre, hablando con otros, riéndose, caminando de un lado para otro. Después se acercó a preguntarme algo y, de pronto, me fijé en cosas que antes ni siquiera registraba: su cuerpo, sus movimientos, cómo le quedaba la ropa.

Y pensé nuevamente en el sueño.

Ahí entendí que algo había cambiado.

No es que la atracción por los hombres sea nueva para mí. He tenido encuentros con hombres antes, pero siempre cercanos a mi edad. Nunca me había pasado algo así con alguien tan joven.

Y eso me provoca cierta culpa.

A veces hasta pienso: «¿Me estaré volviendo un viejo verde?»

Porque la diferencia es grande. Yo tengo 45 y él 20. Además, a él se le nota mucho su edad. Tiene esa cara y esa apariencia de cabro joven que hacen que la diferencia sea todavía más evidente.

Sé que sentir algo no es lo mismo que hacer algo, pero igual me cuesta no preguntarme qué significa que ahora me atraiga.

También me preocupa empezar a interpretar cosas que quizás nunca estuvieron ahí.

Porque él siempre ha sido amable conmigo. Se acerca, me pregunta cosas, conversamos. Ahora, después del sueño, inevitablemente me pregunto si alguna vez hubo otra intención detrás de esos acercamientos o si todo ha sido simplemente normal y soy yo quien les está dando otro significado.

La verdad es que nunca vi una señal concreta. Puede que nunca haya habido nada.

Y quizás eso sea lo que más me conviene recordar.

Hace poco me comentó que va a renunciar, porque para el próximo año tiene otros planes. No me explicó mucho más, así que probablemente tampoco tengamos tanto tiempo por delante para seguir coincidiendo como hasta ahora.

Y, justamente, dentro de poco vamos a tener una salida para compartir fuera del trabajo. Eso me pone bastante nervioso. Vamos a estar con más gente, así que probablemente no pase absolutamente nada. Pero igual será distinto. Ya no estaremos trabajando, y por primera vez voy a verlo en un contexto donde no voy a poder atribuir automáticamente cada conversación a una cuestión laboral.

Me da curiosidad saber cómo va a ser.

Si se acerca como siempre, si busca conversar conmigo, si se queda cerca.

Pero también sé que tengo que tener cuidado con mi propia cabeza. No quiero transformar cualquier gesto amable en una señal de interés solamente porque ahora me gustaría que lo fuera.

Quizás para él no ha cambiado absolutamente nada.Y quizás eso es lo más probable Pero para mí sí cambió algo. Antes era simplemente un cabro joven y amable con el que trabajaba. Ahora, cada vez que se acerca, me acuerdo por un instante de aquella imagen. Él en mi cama desnudo. No sé qué va a pasar en esa salida, si es que pasa algo.Probablemente nada.

Pero igual me da curiosidad saber cómo será estar con él fuera del trabajo, esta vez despierto, y teniendo que enfrentar algo que hasta hace poco ni siquiera estaba en mi cabeza.

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1 Comentario

  • Anónimo octubre 1, 2026 a las 7:00 pm

    Ud está creando una película donde no existen actores. En la interpretación de sueños, este tipo de sueños no tiene nada que ver con la homosexualidad, ni nada parecido, este sueño está hablando de su interior, de su mentalidad, de Ud, pero no en un plano amoroso, así el sueño haya sido con una referencia homosexual, no tiene nada que ver con eso, yo interpretó sueños y he tenido esta clase de sueños y no tiene nada que ver con eso, te lo aseguro.

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