Trío
Durante toda mi vida he llevado vida de hetero, pero el gusto por los pitos ha sido una constante, aunque mi primera vez fue casi hasta los 30; en la app del sexo conocí a un activo (Roberto), buen físico y buen miembro, largo y algo grueso. Jaja, ¡¡ni sabia en la que metía!!, pero me lo comí todo!! ¡Y no solo una vez! ¡No éramos cercanos, pero cada que se nos ofrecía, le poníamos! Yo soy muy varonil, pero me gusta la lencería y a él también, así que siempre llevada prendas para él.
En mis fantasías, quería probar otras y si eran dos al mismo tiempo, mejor; él me decía, que primero él, y cuando quisiera el conseguía otro. En una ocasión lo busque, y me dijo que estaba disponible, quedamos de vernos en su casa. Cada vez que lo visito las piernas me tiemblan y me lleno de ansiedad, y así también en esa ocasión. Cuando llegué, vi otro carro estacionado, pero no le di importancia. Toque, me abrió y se sonrió, comúnmente hay interacción, pero esta vez no. Me dijo: pasa!
Entré, y había alguien más en la cocina, lo supe por el sonido de unos vasos de vidrió; me llené de miedo, porque pensé que era algún familiar, y porque no estaba dispuesto a que alguien más supiera lo que pasaba, salió y me saludo. Se presentó como Samuel, amigo de Roberto, yo lo salude, pero no entendí nada. Solo quería salir de ahí, y no saber de nada, estaba nervioso y cohibido. Sentí que no debía traer tanga y menos medias; sin embargo, ví que Samuel tenía muy buena complexión y un cuerpo más grueso que Roberto, guapo en general, pelo rizado y se notaba fácilmente que era peludo.
Por unos segundos todo quedo en silencio, hasta que Roberto dijo, Samuel es activo como yo, sabe que te gusta el pito y es una sorpresa que tenía para ti. Samuel me extendió la mano para saludar, y al mismo tiempo Roberto se dirigió a la cocina. Samuel se acerco a mi, y me dijo que me veía muy bien, me pregunto: ¿yo que tal te parezco?, le dije que se veía muy bien. Se acerco más, me tomo de la cintura y me dio un beso, ¡y se siguío!, olía rico, besaba rico, tenía una manotas, que muy rápido pasaron a mis nalgas. No perdí tiempo y le sentí el paquete, ya estaba duro y se sentía grande.
Para entonces volvió Roberto, solo sonrío y se acercó a mí para darme también un beso. Samuel dijo, tenías razón besa rico, y tiene buena nalga, ahora vamos a ver si esta perrita me la aguanta. Roberto había sido lento, pero Samuel se veía más seguro y dominante. Dijo: híncate putita, vamos a ver si te cabe en la boca; se la agarre a Roberto y Samuel también le dijo que se la sacará.
Que rica verga la de Samuel, la de Roberto, era una buena verga, larga y gruesa pero normal, la de Samuel me gusto más, una verga igual de larga, pero bonita, grosor muy similar en toda su dimensión, la cabeza no muy grande pero tantito más que el grosor, cabeza rosada, lisa, un poco curveada, pero bonita, me gusto.
Me la acerco a la boca, pero antes de metérmela, la olí. Olía rico, a hombre, pero sin ser la de macho sudado. En seguída abrí la boca, y percibí que era más gruesa que la de Roberto, estaba dura pero se acomodaba muy bien en mi boca, tal vez por la curvatura, entro y salió de mi boca, y yo la apretaba con los labios, gemía de gusto y a mi me gustaba más. Roberto observaba, pero también se la estaba agarrando a él, me desconecte de uno para darle gusto al otro, esta verga ya la conocía, pero también le ponía ganas.
Samuel no se quedó quieto mientras, se vino a sentar detrás de mí, me quito la playera, y frotaba todo su miembro por mis nalgas, me abrazo por la espalda, me mordió el cuello luego la espalda, y pellizco mis pezones. Gemí de placer, y el pregunto ¿te gusta perrita?, solo conteste con un gemido. Regreso a posicionarse, me tomo de la cabeza y me volvió a dirigir a su verga, despacio, pero me metió toda e hizo que palpitará dentro de mi boca. No la aguante, y la saque, pero nuevamente la volvió a meter, sentí que me ahogaba y me pare. Me tomo de los pezones y me beso. Roberto vino detrás de mí, a bajarme el pantalón, y mi tanguita y las medias quedaron expuestas. Samuel las vio y quedo encantado, me aventó sobre el sofá y yo a propósito me puse a gatas. Roberto vino a sentarse y se la mame, mientras el otro acariciaba mis nalgas y pasaba sus dedos en mi hoyito. No lo pensó mucho y enseguida abrió mis nalgas hizo a un lado la tanga, y sentí su lengua húmeda, atascada dentro de mi, sin miedo y con toda confianza, lo hacía perfecto. Yo mientras gimiendo y mamando.
Así me tuvo buen rato, hasta que se paró y empecé a sentir sus rozones, primero lentos y alrededor de mi culito, luego más intensos en mi culito, sentía muy bien su cabeza, su grosor, su dureza. Roberto solo disfrutaba, sonreía dejaba a Samuel hacer lo que quería. Mi excitación era demasiada, y pedí que me la metieran, Roberto se levanto y dijo: vamos a la cama. Él se levanto y camino hacia su cuarto, yo lo seguí, Samuel me tomo y me dio el último empujón. En las escaleras, Samuel me iba apretando las nalgas. Roberto se tiro en la cama, y yo detrás de él. Samuel estaba demasiado caliente, me veía se agarraba la verga, y me decía que ya quería preñarme. Yo le pregunte que si no había problemas. El sonrió y dijo que un culo como el mío se cogía a pelo. Mire a Roberto y el asintió con la cabeza.
Roberto ya me cogía sin condón, pero a Samuel no lo conocía. Samuel se tiro en la cama, y le dijo a Roberto que primero el, que quería ver como me entraba. Roberto me puso a gatas abrió mi culito y me enterró la lengua, yo gemí, y en seguida sentí su miembro, lo paso por si culo y alrededor, me pregunto que sí era lo que quería y le dije que sí. El empezó a entrar en mí, sentí dolor, pero gemí, Samuel se acerco para abrirme el culito mientras Roberto entraba. Roberto entró todo, completo, no puse resistencia. Roberto me empezó a bombear y yo a gemir. ¡¡¡Samuel me tomo de la cabeza y metió su pito en mi boca, todo!! Sentí placer, estaba siendo usado por dos machos. Lo había querido en mis fantasías y me estaba gustando. Roberto salió, y le pidió a Samuel que entrara. Solo dijo, ahora me toca a mi perrita; me pego dos nalgadas, me abrió las nalgas, roso mi culito, me lo escupió y empezó a entrar, duro, sin piedad. Grite e intente quitarme, pero Samuel no me dejo. Su verga me lastimaba y gritaba-gemía. Me tomo de las manos y me empino completo. Me estaba cogiendo durísimo, gritaba, me gustaba, quería que siguiera. En verdad estaba gozando su miembro dentro de mí. Me monto, así como estaba, entraba y salía, Samuel decía que Roberto me había ensañado bien. Se bajo me golpeo las nalgas y dijo que me volteara. Me puso las piernas en sus hombros, y volvió a entrar todo. Me dio dos cachetas y siguió. Métesela, Roberto, dijo. Este volvió hacia mí, y me la dejo ir, duro, sin contemplaciones. Y me bombeo hasta que se vino. Samuel volvió, me abrió el culo, espero que saliera leche y volvió a entrar. La leche que me habían dejado, lo excitaba. Gemía y bombeaba. Me volteo y me puso boca abajo, enredo sus piernas con las mías y me penetro, duro y hasta adentró. Mientas lo hacía metía su lengua en mi oído, me decía que era una perra con buen culo, que era una putita. Me dio una ensartada a fondo y se vino. Acabo dentro mí, me preño, ¡su leche fue mucha! Quería y seguiré queriendo.
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1 Comentario
Nunca me ha gustado que traten en femenino