Crónica pajera 01 – yo y mi ex

Todos los hombres nos masturbamos, es nuestra naturaleza, tu lector lo haces, tu papá lo hace, el vecino también, algunos de nosotros, pasamos a tener pasión por el acto y este nos genera un sentimiento de hermandad, hoy les traigo la primera historia que quiero contarles. Hace algunos meses, yo estaba tranquilo en mi casa y como ya he contado anteriormente me propuse a calentar la sopa en la app amarilla y en la que era la novedad en ese tiempo, “theblowers” en ambas páginas sin querer fue que encontré a mi ex de cuando era pendejo, por privacidad le vamos a poner Matías, con Matías tuvimos una relación muy penca, éramos unos adolescentes calientes y en verdad solo servíamos para eso, por lo que después de pelear una vez terminamos en mala, lo que nos lleva a la actualidad, ya grandotes cada uno, donde me lo encuentro aquí en la página, el punto, es que el decide hablarme, y yo le contesté de puro curioso que podía pasar, y así fue como lo descubrí, Matías también era pajero como yo, por lo que no nos demoramos mucho en volver a conectar, en poco tiempo nos dimos cuenta que el morbo del otro había crecido al igual que nosotros, y empezamos a hablar como bros, y sin pensarlo dos veces, mientras conversamos, ya había empezado nuestra primera paja, el empezó a contarme cómo es que ahora le gustaban diferentes cosas, cómo es que ya había probado cosas nuevas entre otras cosas calientes que conversamos, llegamos al punto en que yo le termino diciendo: oye, olvidemos el pasado y partamos de nuevo como bros? A lo que el me respondió : de una, de saber que te habías puesto tan morboso hubiéramos hecho esto de hace rato. Y así fue como empezó todo, nos mandábamos porno y lo discutíamos, hablábamos de paja, de planes y salidas que teníamos planeadas pa ir a wear por ahí, etc, Matías, convenientemente trabaja cerca mío, muy cerca mío, y un día me preguntó si después de la pega me interesaba que saliéramos a wear y a hacernos unas pajitas por ahí, a lo que yo le respondí que si, y que lo llevaría a mi spot al aire libre que queda cerca de mi casa, partimos caminando y conversando, poniéndonos al día si literal no hablábamos desde como los 15, llegamos a mi spot y de una nos empezamos a comer la boca, Matías me besaba tal y como lo recordaba mi yo de pendejo , con una fuerza bruta que en el fondo me prendía caleta, nos empezamos a reír de manera pícara y empezamos a bajar un poco, yo le sonaba el pico y el a mi, como estábamos bajo el sauce y hay arbustos care raja nos empezamos a sacar la ropa mutuamente, partiendo por las poleras y los zapatos, luego nos sentamos en el suelo y nos seguimos comiendo, cuando siento entrar su mano a mi pantalón y agarrarme el pene, donde yo atiné a hacer lo mismo sin antes escupirme la mano, después de estar así sobandonos y comiendonos el torso Matías me empezó a bajar el pantalón, dejándome en pelota al aire libre, yo no iba a ser el único así que también le terminé de sacar la ropa, como si pene estaba mojado con mi saliva, nos empezamos a frotar y seguir comiendonos como locos, cada segundo más calientes, y cada segundo más cercanos, nuestros picos chocaban y se resbalaban el uno con el otro mientras estábamos abrazados besándonos en el suelo, fue mágico, acto seguido, nos sentamos con la piernas abierta y los picos bien cerca , y empezamos con lo que habíamos acordado, paja, hay algo tan rico en pajearse frente a frente, el mirar al otro mientras nos tocabamos, después compartir una cruzada y tocarse el pecho al otro, tirarnos salíva a los picos y convidar, etc, después de un rato ya estábamos gimiendo de placer, cada sube y baja del pico nos tenía más y más primales, estábamos al sol, babeados, jadeando, sudando y manchados con un poco de tierra, sin duda, cada uno en su salsa, disfrutando el ser hombre, el ser caliente y sobretodo el ser unos pajeros culiaos, después de ese rato de paja glorioso y sin aviso previo, Matías empezó a gemir cada vez más fuerte, le empezaron a dar espasmos por todo el cuerpo, se sentía rígido y se notaba que estaba llegando al orgasmo, aquí apliqué una técnica genial, le escupi el pico una última vez mientras estaba a full, y el pico se le resbaló de las manos, y ya no era solo un movimiento de pellejo si no que pasó a estar todo lubricado, con un resbale perfecto para estimularse el glande a más no poder, alcanzo a darse como tres pajazos y se vino como una fuente, como estábamos sentados frente a frente su semen nos llegó a los dos y yo mate la paja lubricado por su semen mientras veía a mi ahora pajabro correrse como nunca, yo me corri con un orgasmo increíble y dejamos lleno de leche de hombre, nos limpiamos con las lenguas y nos dimos un buen beso de cierre, mezclando las lefas y nos quedamos un ratito más conversando, manchados, y en total fraternidad. Hablamos de cómo nos gustó mucho la experiencia y como si o si teníamos que repetir, nos limpiamos, dejamos limpio y nos fuimos caminando cada uno por su camino a casa. Esa es la primera de muchas casi iguales, pero todas tienen un espacio importante en mi corazón de pajero, gracias por leer y cuéntenme cuál debería ser la siguiente ? El pajero que me apadrinó o la experiencia más morbosa ?

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3 Comentarios

  • Segidor octubre 11, 2026 a las 10:53 pm

    Que buen relato

  • Anónimo octubre 12, 2026 a las 2:58 am

    El que apadrinó

  • Anónimo octubre 15, 2026 a las 6:39 pm

    porfavor necesito que nunca pares de contar tus experiencias de gooner

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