Me obligó a aguantar por más de una hora
- 1Me coge cada mañana cuando se va su novia – Parte I
- 2Me coge cada mañana cuando se va su novia – Parte II
- 3Me obligó a aguantar por más de una hora (este capítulo)
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Continuando con esta historia jajajaja les voy a contar como fue la última vez que me culió (fue el miércoles) jajajaja.
Le mandé mensaje diciéndole que no podría, y enojado me contestó: «Está bien. Compra condones, porque ya no tengo». Le dije que sí y le pedí perdón, y seguido de eso me dejó en visto.
Al otro día me manda mensaje en la mañana: «¿No quieres? Ahorita. No te hagas del rogar».
Le contesté: «Sii, dame 10 y llego».
Me apuré a cambiarme y a lavarme para llegar lo más pronto posible, para que no se molestara, porque le molesta que no me apure y más que lo deje con las ganas.
Salí de mi casa y me fui rápido a su casa, pero no me di cuenta de que ya me había tardado 20 minutos y él me estaba mandando mensajes.
Cuando estaba a punto de llegar, le mandé mensaje y vi que ya me había mandado varios mensajes apurándome. Le dije: «Perdón, no vi el celular. Ya llegué». Y no tardó ni dos segundos en contestar: «Métete, la puerta está abierta». Entré y me estaba esperando en la puerta; se notaba molesto, y lo confirmé cuando no me saludó: solo me dijo «vente», con un tono más serio. Me asusté un poco, porque normalmente él es amable y me trata bien.
Llegamos al cuarto, se acuesta y se tapa con las cobijas y me dice: «Quítate los tenis y tápate», viendo hacia el celular. Yo obedecí y me metí a las cobijas con él. Luego de eso apaga el celular y me voltea a ver súper serio.
Él: «Sabes que no me gusta guardarte la leche».
Yo: «Perdón, es que mi hermano pasó por mí ayer porque quería que lo acompañe a comprar».
Él: «No importa, ponte a chupar».
Obedecí y me metí debajo de las cobijas, saqué su vrg medio dura de su pantalón y le empecé a chupar como siempre, pero él me tomó del cabello y me la metió hasta el fondo de la garganta. Me la saqué porque me estaba ahogando.
Yo: «Espera, está muy grande, me estoy ahogando».
No dijo nada y me dejó chupar bien unos 5 minutos, y después me dijo:
«Vienes por verga y verga te voy a dar».
Seguido de eso toma mi cabeza y empezó a meter su pene hasta adentro, follándome la boca.
Por alguna razón eso me excitó mucho, pero me ahogaba, entonces traté de forcejear y logré sacármela.
Yo: «Me la metiste hasta la garganta».
Él: «Pero te gustó o no?».
Yo: «La verdad, sí».
Él: «Entonces acuéstate en la orilla de la cama, que tu cabeza quede colgando un poco».
Le hice caso y me puse como él quería. Él se para al lado de la cama y me dice:
Él: «Abre».
Abrí la boca y me la empezó a follar más fuerte.
Se comenzó a hacer una mezcla de saliva y poquita espuma en mi boca que hacía que su pene resbalara más rápido.
No sé por cuánto tiempo fue, pero ya no aguantaba eso y él se dio cuenta.
Él: «Quítate la ropa y ponte en 4».
Hice caso y me desnudé. Después él se subió a la cama y me dijo:
Él: «Tan lubricada está que ya no ocupas nada en el culo».
Me asusté y le dije:
Yo: «Noo, espérate, porque me va a doler mucho».
Él: «Es tu castigo por dejarme esperando desde ayer. Además, te va a entrar bien».
Seguido de eso la empezó a meter y me empujó la verga de un jalón, y como estaba muy lubricada, la fuerza y la saliva, me entró directo hasta el fondo.
Yo grité de dolor y rápidamente me la saqué, pero él me tomó de la cintura y me volvió a poner en 4 y me dijo:
Él: «¿A dónde vas? Ven acá».
Yo: «Espera, me dolió mucho».
Se dio cuenta de que sí me dolió y me la comenzó a meter despacio, y luego de que me acostumbrara me pregunta:
Él: «¿Ya no le duele al bebé?».
Yo: «Ya no».
Él: «Entonces ya te toca duro».
Yo: «No, me gusta más despacio pero constante».
Él: «No me importa, hoy te voy a romper el culo».
Yo: «No, me va a doler».
Y en ese momento me empezó a dar muy fuerte y rápido; solo podía gemir y tratar de hacerlo parar.
Él se dio cuenta de que lo quería apartar con las manos y las tomó con sus dos manos, llevándolas hacia atrás.
Me estiró los brazos como si fueran las riendas de un caballo y me levantó.
Cogiéndome aún más fuerte, cada embestida me sacaba un gemido de dolor y placer.
Yo solo le repetía:
Yo: «Más despacio, por favor».
Pero él no me contestaba y me daba más fuerte.
Luego de unos 30 minutos así me dice:
Él: «¿A qué hora te tienes que ir?».
Entre gemido le pregunté:
Yo: «¿Qué hora es?».
Soltó mi mano y vio su celular.
Él: «Son las 7».
Me asusté, porque ya tendría que irme, porque mi primera clase es a las 7:20, y tardo 10 en llegar a la parada de las combis y 40 en llegar al lugar.
Yo: «Ya me tengo que ir, la primera clase es a las 7:20».
Él: «Aún no me vengo, putito».
Yo: «Ya hazlo o llegaré más tarde».
Eso le molestó y me empujó la cabeza contra la cama, haciendo que se me salga un gemido, e hizo que mi culo quedara parado. Con su mano en mi cabeza y sin sacarla, se acerca a mi oreja y me dice:
Él: «¿Otra vez me quieres hacer esperar?».
Yo: «No es eso, es que ya voy tarde».
Él: «No me la vuelves a hacer; llegas a la segunda, que aún tengo mucho que hacerte».
Me voltea sin sacarla y me pone patitas al hombro y me dice:
Él: «¿Entendido?».
Yo: «Pero…».
No pude terminar de hablar y me da una cachetada que no fue fuerte, pero sí me quedé callado, y por alguna razón me excitó mucho que fuera así de dominante.
Él: «Te pregunté si entendiste o no».
Se me quedó viendo con una mirada morbosa pero firme.
Yo: «Sii».
Me vuelve a dar una cachetada un poco más fuerte y me dice:
Él: «¿Sí, qué?».
Yo: «Sí, entendí».
Me empezó a coger más duro y yo movía mis pies de un lado a otro, porque me dolía y ya tenía frío.
Entonces toma mis pies y los lleva a su pecho.
Él: «Deja de moverlos, ponlos acá».
Yo: «Es que me duele y tengo frío».
Él: «¿Tiene frío mi bebé?».
Yo: «Sí, tengo mucho frío».
Tomó las cobijas y nos tapó. Comenzó a darme bajo las cobijas, bajé mis pies y deja caer su cuerpo sobre mí, abrazándome.
Él: «¿Ya estás mejor?».
Yo: «Sí, papi».
Eso lo excitó, creo, porque seguido de eso comienza a besarme.
Él: «Así que soy tu papi. Pues papi quiere más».
Me voltea y me empieza a dar más fuerte, y otra vez, después de varias cogidas, empieza a saltar, sacando y metiendo su pene.
Yo: «Ya no aguanto. Sácala. Por favor, ya sácala».
Él: «¿Te gusta?».
Yo: «Sí, pero ya ni aguanto. Por favor, si quieres te la chupo».
Él: «Si te gusta, entonces te aguantas».
Yo: «Noo, de verdad ya me duele mucho. Ya, porfa, por favor, yaaa».
Enojado me grita:
Él: «Ya cállate, mocoso. Me vale si te duele; yo sé que te gusta, por eso no dejas de apretar el culo».
Yo: «Sí me gusta, pero ya no aguanto; llevas más de una hora así».
Él: «Y van a ser dos si no te callas».
Empecé a gemir mucho, entre placer y dolor, y haciendo mis gemidos cada vez más largos y más quejidos.
Yo: «Ya, por favor. Siento que me voy a orinar y me duele mucho el ano».
Otra vez me ignoró y me empezó a nalguear, cogiendo más y más duro.
Me la sacó luego de un rato y me dice:
Él: «Bueno, descansa 5 minutos».
Yo: «No, ya me tengo que ir».
Él: «Ya te dije que no te vas hasta que me venga».
Se molestó y me puso en 4 otra vez y me la dejó ir súper duro.
Solté un grito y rápido me tapé la boca con la mano.
Él: «Ya cállate, bb. Cómo me encanta tu culo. Amo estas nalguitas aguantadoras».
Me saca la verga y me mete sus dedos.
Él: «Mira ese oyito abierto, bb. Mi niño aguantador».
Me volteó y se quitó el condón.
«Chupa tu mamila, bb».
Yo: «Espera, ¿qué hora es?».
Él: «Las 7:55. Llegaste 6:20. Eres un buen niño. Ahora toma tu premio».
No me dejó hablar y me metió el pene a la boca.
Me estuvo follando la boca otros 10 minutos.
Él: «Abre el cajón junto a la cama y ve si hay más condones».
Lo obedecí y no encontré nada.
Yo: «Ya no hay».
Él: «Ni modo».
Pensé que se iba a venir a mamadas, pero no.
Él: «Te toca a pelo».
A este punto estaba más excitado que otra cosa.
Yo: «¿Me la puedo meter?».
Él: «Sí, bebé».
Me senté en su pene y comencé a saltar una y otra vez por unos 15 minutos hasta que me vine en su pecho.
Él: «El bebé sacó su leche. Es mi turno».
En eso me empuja a la cama y me empieza a dar más duro hasta que me la saca y me la mete de golpe.
Fueron 6 veces que hizo eso, y en la última siento como su pene se levanta, como cuando sueltas el chorro de semen.
Creí que hasta ahí todo quedaba, pero no.
Me siguió dando por unos 10 minutos más y me la sacó.
Quedé súper cansado y mis piernas temblaban tanto que me costaba caminar un poco. Además, mi culo estaba tan abierto que se me salieron los mecos cuando me estaba cambiando. Le dije que se me salieron y me prestó un boxer.
—Me duele mi colita.
—Perdón por ser rudo. Pero me encantas tanto que no te quiero dejar ir.
—Pero ya es tarde.
—Ya sé, bebé. Ven, te llevo.
—¿De verdad?
—Sí.
Me empezó a besar, pero ya no había tiempo.
En el estacionamiento me dio otro beso de lengua y me subió a su carro.
Me dejó cerca de donde estudio y, antes de bajar, le di otras mamadas y se fue feliz, jejej.
La verdad me gustó mucho, y si pudiera cogería con él todos los días a todas horas.
Aún tengo más que contar, jeje.
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2 Comentarios
Wtf esto parece una violación con síndrome de Estocolmo
oye pero que feo, me bajo la paja el que traten tan mal, cuando culear puede ser tan bonito con respeto