🇨🇱 Chile🌈 Relatos gayIncestoRelatos eróticos✍️ Anónimo📅 octubre 30, 2024

Mi primera vez… con mi primo

Hace algunos años vivía en casa de mi abuela paterna junto a una tía melliza de ella y un primo de unos 19 años de nombre Juan, en Concepción una ciudad emblemática del sur de Chile en una calle central de mucho tráfico que cruzaba de norte a sur la ciudad en dirección a la segunda zona naval Talcahuano.

Juan era un hombre delgado de unos 70 kg de peso y 1.75m de alto, atlético, fuerte, de tez clara, ojos negros profundos; pero de mirada triste, labios bien delineados, nariz fina y su cabello negro, caído sobre las orejas sin ser largo, espalda ancha, pantorrillas piernas y muslos bien formados, su cuello delgado, bonitas manos y dedos finos y bien formados. Uñas siempre cortas y limpias. Sus músculos tríceps y bíceps bien marcados, dorsales y abdominales bien delimitados y firmes se filtraban a través de la camisa o polera según estuviera vestido para la ocasión.

Era un un tipo joven, muy bien parecido, alegre, cálido, afectuoso, simpático , entretenido y culto para aquel entonces, ya que el gusto por la lectura lo había hecho educado, un hombre jovial, interesante y atractivo y siempre estaba al día del acontecer noticioso político y económico y deportivo del país.

Éramos muy cercanos por la edad (yo 18 años) e intereses comunes, gustábamos practicar del fútbol los sábados e íbamos al club juntos. Muchas veces nos habíamos visto desnudos y nos habíamos desvestido y duchado juntos en camarines después de las prácticas y nunca sentí atracción por él… Me ayudaba con el álgebra cuando yo algo no entendía en clases o tenía dudas. Trabajaba en una oficina contable, porque era egresado de contabilidad del Liceo Comercial de Concepción. Insuco.

Cierto día llegó de la calle como a las 9 PM. Yo ya estaba dormido; pero no en mi cama que estaba en una habitación al lado de la suya, sino que me dormí en su cama, desconozco porque lo hice, solo sentí un impulso irresistible y fue así.

Después de cenar se despidió de la tía y abuela, se dirigió al baño, cepilló sus dientes en él y se retiró a su dormitorio. Encendió la luz, al verme acostado en su cama se sorprendió un poco; no obstante no dijo nada, se quitó la ropa y metiéndose a la cama desnudo con total naturalidad se inclinó hacia mi y me dijo:

-¿Oye qué haces en mi cama? -aletargado por el sueño le miré y traté de seguir el sueño.
-¡Acuéstate y duerme! -le dije.

Y se acurrucó a mi lado en posición cucharita, pasando una de sus piernas sobre mi muslo y me envolvió con su cuerpo helado.

-¡Estás calentito! -me susurró.

Entonces sentí un bulto, su miembro flácido, que estaba hacia un lado y yo con mi cuerpo lo palpaba. Nos dormimos y luego de unas horas de sueño me desperté para ir al baño como a las tres de la madrugada, cuando el sueño es más profundo, y fue entonces que sentí su miembro erecto duro entre mis glúteos; entonces no dije nada, no me extrañó, ya que por las noches yo también experimentaba erecciones, es más, algunas veces desperté mojado.

Me levanté, fui al baño y volví. Al regresar y volver a su lado algo ocurrió, algo inesperado, abrió las tapas de la cama, permitiéndome que me metiera a la cama y me corrí hacia él en posición de cubito dorsal y quedamos frente a frente. Sentí un irresistible impulso de acariciarle el pelo y suavemente lo atraje hacia mi, sujetándolo por su cabello entre mis manos, entonces solo soltó un gemido ahogado, inclinándolo un poco más, acto que no rechazó, le di un beso que él respondió con sus labios temblorosos por la emoción y mientras nos besamos; yo con mis manos acariciaba y apretaba con ternura su cabello entreabriendo mis dedos, cuello y orejas, su espalda, sus pecho, pectorales, tetillas, que se recogieron por el rose de mis manos y las deslicé hacia su cintura, caderas y sus glúteos que al tocarlos los sentí firmes y tersos, acto que respondió con un temblor de todo su cuerpo que yo comprendí como de aceptación y lo empujé hacia adelante mío junto con el movimiento que él obedeció y se dejó llevar, entonces sentí su miembro deslizarse entre mis piernas y dar una estocada bajo mis testículos que me estremeció el cuerpo y lo abracé con más energía. Acto seguido, toqué sus vellos y su vaina enorme gruesa por la excitación (era célibe, nunca había hecho el sexo, su glande estaba cubierto por el prepucio) y escrotos fríos y arrugados por la erección; pero sus herramientas estaban bien hechas y en su lugar disfruté tocándolos y él no oponía resistencia, es más, sentí que con cada caricia su excitación, jadeo y ritmo cardíaco era mayor cada vez. Si sentí un leve temblor de su cuerpo ante mis caricias que lo encendieron de deseo y ganas de continuar con aquello.

Me quedó mirando un instante y respondió besando y acariciándome con una ternura, afecto que yo nunca he podido olvidar en el transcurso de muchos años. Seguí besándole y mordisqueándole los labios, las orejas, el cuello con suavidad recibiendo su hálito fresco, joven que el no rechazó. Recorrí sus orejas, cuello, tetillas nuevamente al tiempo que deslizaba mis manos para tocar sus abdominales, los brazos, pecho, sus caderas y, de vez en vez, me enculaba con su pene erecto sobre mi cuerpo. De pronto flectó una pierna y la pasó sobre mi cintura y con su pie me quito el bóxer con el que yo dormía, usando su dedo pulgar para hacerlo, quedamos ambos completamente desnudos (el dormía sin ropa) continúe besándolo y acariciándole y de pronto estiró sus brazos y levantó su pecho, inmediatamente comprendí su invitación y me coloqué bajo él, en cúbito abdominal. Sentí entonces el peso y calor de su cuerpo sobre mi espalda que me excito aún más, al sentir sobre mis piernas sus vellos y aquel instrumento duro caliente formidable palpitante que se movía como con pulso propio. Seguía tocándome y de vez en vez empujaba aquel músculo buscando un orificio donde penetrar, levanté levemente mi coxis para facilitar su búsqueda y envestida, trabajo y penetración, pero su inexperiencia y la vehemencia le pasaba factura, no pudo consumar.

Su corazón con la excitación y el fragor de aquel acto parecía que le iba a estallar por el pecho, su respiración era agitaba, jadeante, entrecortada con cada movimiento que realizaba, y por no tener experiencia aquellos movimientos eran torpes, erráticos y descoordinados solo conseguía cansarse y a veces pasaba entre mis glúteos o se iba bajo de aquel orificio o entre nalgas. Se movía con vigor, fuerza y vehemencia. Sí, de vez en vez, empujaba con fuerza hasta que sus estocadas siguieron siendo por varios minutos, más y más frecuentes. De pronto; entonces, se encogió con fuerza y permaneció así, dejando solo escapar un quejido y exhaló tratando de encontrar aquel lugar que no se rendía a sus exigencias.

Debió haber estado así, intentándolo unos 20 minutos. Lo dejé (yo tampoco tenía experiencia) y de pronto con la excitación y sus movimientos y estirándose hacia adelante liberó un quejido fuerte, contuvo la respiración y deslizándose con energía hacia adelante sobre mi cuerpo como quien da una estocada final, se echó sobre mí y se derramó con espasmos de su herramienta que escurría entre mis piernas expulsando un líquido a borbotones que sentí espeso, caliente, abundante, que parecía no terminar de fluir pues lo expulsaba con energía en episodios de algunos segundos cada uno. Lo dejé irse, derramarse, acabar, y entonces apoyándose sobre mi con su cuerpo, con todo su peso y sin ánimo, ya que parecía inerte a la vez que liberó un suspiro de desahogo, de descanso, de alivio por tanto esfuerzo como quien acaba un gran trabajo, que le brotó del Alma (aunque no me penetró)

Después de un rato cuando recuperó el animo cayó sobre un lado de la cama mirando al cielo raso. Estiré mi mano posándola sobre su pecho e hice el ademán de volver a mi cama y me dijo,:

  • ¡No te vallas!.- ¡Cambiemos las sábanas!

Fui a su armario, sin hacer ruidos, busqué un juego, en tres minutos estaban cambiadas. Y luego nos dormimos.

Al día siguiente se levantó, se dio una ducha y partió rumbo al trabajo. Se sentía liviano y muy relajado, feliz. Me dijo al oído -duerme, ya debo ir al trabajo- y se marchó. Yo por otro lado volví a mi cuarto para que nadie notara mi ausencia en el dormitorio durante la noche, desarmé la cama, entré a la ducha para quitarme el olor a él y me preparé para el liceo.

Después de algunas semanas nuestra vida siguió con normalidad, lo vi poco por su trabajo y yo, por mis pruebas en el liceo y trabajos, informes y disertaciones debí estudiar bastante y ocuparme de ello, fueron semanas muy ocupadas, pero ya había pasado la ronda de pruebas y trabajos porque se cerraba el primer semestre y ahora quedaba solo mantener los rendimientos y promedios.

Una noche mientras me duchaba Juan llegó a afeitarse a la sala de baño, sólo vestía su boxer celeste que por cierto le quedaba muy ceñido y mostraba una erección de unos 25 grados que no pasó desapercibida por mi , fijando mis ojos en ella, que con la presión de aquella herramienta sobre la tela, el ojal y botón del bóxer cedieron quedando al descubierto, se allegó a un lado de la sala de baño junto al lavamanos, yo solo traía puesta la toalla pequeña a la cintura. Me quedé junto a él mirándome al espejo, mientras me sacudía el pelo se puso detrás de mi, arqueó y flectó sus piernas y mirándose al espejo me dice al oído: «Cuándo vienes a dormir conmigo?».

Entonces, sentí una tremenda ansiedad que me apretó el pecho, un deseo que se apoderó de mi y me dirigí a mi cuarto todo excitado, nervioso y ansioso. Me terminé de secar y me preparé para dormir, pero de ver aquel pedazo de carne no podía conciliar el sueño y dormir, me daba vueltas en la cama. Podía sentir al otro lado de la pared el crujir de la cama por sus movimientos como inquieto y desvelado, estaba igual que yo.

Sinceramente esperaba me viniera a invitarme a dormir con él, y cerca de media noche sentí unos pasos silenciosos, a esa hora ya todos dormían, y entonces llegó hasta el umbral de mi puerta, encendí la luz del velador y lo vi allí parado mirándome desnudo y con una erección inminente y moviendo los labios sin emitir palabra me invito a ir con él a su cuarto; entonces el deseo me apretó el pecho y enmudecí, se acercó, buscó mis labios, me besó, me tomó entre sus brazos y me llevó a su cama. Me puso en ella, me miró, se quitó su bóxer dejando expuesto ese músculo que se veía enorme y muy erecto, fue difícil no mirarlo; porque era realmente bien hecho y sentí deseos.

Apagó la luz sin hacer ruidos y se metió a la cama junto a mi. Buscó mis labios para besarme y con sus dedos tocó mis pectorales, abdomen y mis partes nobles, abrió mis piernas y me encendió más, entretanto, yo llevaba mis manos sobre ese bulto y lo acariciaba y movía entre ellas, que con la excitación había mojado con abundante líquido que emanaba de él.

Estuvimos cerca de unos 20 minutos basándonos, tomándonos, acariciándonos, al igual que días antes estiró sus brazos dejando un vacío para que yo me corriera bajo él en cúbito abdominal, y entonces con suavidad y calma comenzó a moverse sobre mi, buscando el objetivo de aquella noche, ayudado por la excitación y lubricación que ya tenía buscó colocarse en posición e introdujo el pene entre glúteos, cargó con suavidad pero firmeza, esta vez con más seguridad y confianza de si mismo que la noche anterior y empujó, empujó de nuevo, sentía entonces y me pareció que realmente entraría en mi colita y volvió a empujar y quedó fuera cerca de media cabeza, volvió a empujar y sentí que definitivamente entraría, se mantuvo así y empujó para colocarlo esta vez todo adentro y sentí como la piel de su prepucio se recogía con la enculada aquella para dejarlo descubierto, cuando finalmente estuvo adentro y pudo sentirlo así, empujó y apretó sus glúteos y lo acomodó todo con tal energía que se le rompió el frenillo pues sentí que algo de su carne me rosaba pero solo ahogue aquella embestida y levante un poco mi coxis para facilitar su cogida, y entonces se movió con más soltura y liberó un gemido de satisfacción diciéndome:

  • ¡ahora te lo vas a a comer todo.! ¡Qué rico! -expresó por tenerme empalado gesto que yo comprendí.

Su movimientos eran lentos pero profundos y tenía cuidado, sabía que me dolería si era muy violento y se movía cada varios segundos y en cada movimiento aquel instrumento iba más y más profundo, sentí en algún momento que me iba a partir con aquello. No fue así.

En cada embestida era más dolorosa pero me dejaba descansar, así que podía aguantar y jamás habría podido soltarme debajo de él, quería ser aquella noche su objeto de placer y recibir todo lo que tenía y quisiera dejar y hacer conmigo. Bueno siguió moviéndose y sus enculadas eran cada vez más fuertes y profundas, y cuando su respiración, jadeo, ritmo cardíaco y agitación empezaron a ser cada vez más intensas imaginé que se iba a derramar y me preparé para lo que venía, recibir su líquido y sostener el peso de su cuerpo sobre mi.

Hizo varios movimientos más siempre profundos, creo que contenía su eyaculación; porque entre enculada y enculada se quedaba quieto varios instantes hasta que la presión y su deseo no pudieron más y se encogió con un movimiento fuerte y profundo dentro de mi colita y libero su semen que salía a borbotones durante varios segundos que parecía no terminaría, y cayó su peso corporal sobre mi espalda como inerte, y liberando un profundo suspiro cayo sobre mi cuerpo.

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8 Comentarios

  • Anónimo agosto 7, 2026 a las 7:13 am

    Escrito con chat gpt jaja

    • relatos_kyunix agosto 7, 2026 a las 9:47 am

      Para nada, es una historia antigua, previa al boom de la inteligencia artificial. Tener en cuenta que todo lo que la IA sabe lo aprendió de textos escritos por humanos, por lo tanto, es comprensible confundir ambos tipos de escritos.

    • Joss agosto 7, 2026 a las 3:23 pm

      Va a ver segunda parte?

  • Miguel agosto 7, 2026 a las 7:15 am

    Que historia más excitante

  • Anónimo agosto 7, 2026 a las 5:26 pm

    Demasiado elocuente, le quita lo erotico

  • Anónimo agosto 8, 2026 a las 9:14 pm

    Es un relato cogiendo y se piensan que son Borges

  • Anónimo agosto 9, 2026 a las 3:43 pm

    Está bueno pero tiene muchos sinónimos, mucho tecnicismo, faltó más naturalidad… había momentos que se sentía repetitivo, redundante, monótono, reiterativo 🤣🤣🤣

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