Desvirgado por mi padre

Hola, me presento. Les contaré cómo perdí la virginidad con mi padre. Mi nombre es Martín, hoy tengo 19 años. Estoy relleno y voy al gimnasio; mi culo es de burbuja, estoy depilado siempre, soy trigueño. Mi papá se llama Luis, es tatuado, un poco más oscuro que yo de piel, tiene mi nombre tatuado en su espalda, es musculoso con guata y sonrisa hermosa. Tiene 39.

Nuestra relación siempre fue afectuosa: siempre habían abrazos, él me besaba la cabeza, me sentaba en sus piernas, cosas así. Yo sabía que era gay, era obvio para todos. Veía porno gay todos los días y me empezó a llamar la atención el porno padre e hijo. Me prendía, pero no pensaba en mi padre.

Los resultados del gimnasio se iban viendo en mi culo. Un amigo del gimnasio me recomendó suspensorios, de esos que cubren el pene y dejan a la vista las nalgas, y también hacen que se vean mejor. Así que, llegando a casa, esta fue la conversación con mi padre:

—Hola, papá, ¿cómo te fue?
—Hola, bien. ¿Y a ti?
—Bien. Oye, me quiero comprar algo que me recomendaron, ¿me lo regalas?
—¿Qué cosa?
Le mostré la foto de unos suspensorios blancos.
—Claro, pero tienes que hacer todo el aseo de la casa mañana.
—Bueno, papá, muchas gracias. Te amo.

Al día siguiente, llegué del gimnasio y me puse a ordenar y limpiar. Mi papá estaba trabajando (es mecánico). Había terminado de limpiar la casa cuando, por aburrimiento, me metí a ver porno gay. Una página llevó a otra y me metí a un grupo de encuentros; era de la ciudad y empecé a ver las fotos. Justo llegó mi papá y apagué el celu.

Me compró tres suspensorios: uno blanco completo, uno negro y uno blanco con líneas rojas. Me los fui a probar y mi culo se veía hermoso, enmarcado y levantado. Me puse shorts y le agradecí a mi papá.

—Gracias, papá, me gusta caleta cómo quedan.
—De nada, hijo. La casa está muy ordenada, te felicito.

Preparamos la comida y cenamos juntos. En la noche, estaba en mi habitación después de ducharme y me saqué varias fotos en el espejo con el suspensorio. Sentía que necesitaba algo más, así que abrí el grupo de encuentros: fotos de hombres desnudos, hombres que conocía por verlos en la calle. En eso me animé y envié una foto donde estaba en cuatro en mi cama, foto tomada desde un estante de arriba. Se veía mi ano rosado y todo sin pelo; el suspensorio favoreció todo.

Recibí varios mensajes y los iba respondiendo. Me habló un perfil que era insistente: preguntaba si estaba solo en casa, si podía venir a culearme ahora que estaba cerca. Yo le dije que no sabía nada de él. En eso me envió un video de él masturbándose: su mano era grande, se resbalaba sobre su pene lleno de saliva y brillante, grande, con bolas colgando y el sonido húmedo. Su pene era grande y se veía grueso.

Yo me calenté y llevé mi dedo a mi culo. Le envié un video metiendo un dedo, con las piernas levantadas.
—Ojalá estuvieras aquí para llenarme —(el mensaje que le envié).
—Estoy aquí, cielo, ábreme.

En eso, sentí que tocaron la puerta de mi cuarto. La abrí y estaba mi papá desnudo. Se metió a mi pieza y dejó la puerta abierta, me tiró a la cama y se subió encima, separó mis piernas. Yo estaba en shock.

—¿Papá? ¿Qué haces?
—Usando el cuerpo que creé.

Mientras me miraba a los ojos, con mis pies en sus hombros, se puso saliva en los dedos, me acarició el ano y me metió un dedo, acariciando mis paredes.
—Mhm, papá…
Él metió otro dedo, los sacó y se echó saliva en su pene. De verdad era muy gigante y gordo. Se masturbó un poco y me vio a los ojos.
—Eres virgen, ¿verdad, hijo?
—Sí, papá…
—Bueno, esto cambiará todo entre nosotros.
—No tiene por qué cambiar las cosas, solo reforzamos nuestra relación, ¿o no?
—Sí, hijo. Llevo esperando esto mucho tiempo.

Introdujo la cabeza de su pene carnoso. Yo pegué un grito y cerré los ojos. Los abrí y él tenía mis pies en sus hombros, sus manos en mis muslos y besaba mis pies. Su cuerpo con barriga y con músculos, su rostro tan feliz. Sin darme cuenta, había entrado su pene completo en mí. Comenzó a embestirme, nuestros cuerpos rebotaban el uno con el otro mientras nos veíamos. Me dio vuelta y me puso en cuatro.
—Arquea la espalda, puta.
—Sí, papi.

Arqueé la espalda a un nivel que no sabía que podía. Estábamos sudando y eso nos prendía más, resbalaban nuestros cuerpos. Estaba mordiendo la almohada cuando miré el pequeño espejo de mi velador: vi que mi papá estaba grabando. Empecé a gemir.
—¡Ahh, síííí, papiii! ¡Ah, ahh, síí!
Lo veo hacia atrás y graba mi cara. Continuó penetrándome. Miré y ya me había venido sin darme cuenta. Mientras me embestía, ambos empezamos a gemir.
—Ahh, papá, se siente bien…
—Aguanta, puta. Yo te hice y eres mío, ¿entendiste?
—Ah, papi, sí, soy tuyo.

Me empecé a embestir solo y él me arqueó la espalda, me agarró la cintura y me empezó a penetrar más duro. Sacó su pene y se acostó al lado, me puso a mamar: mi primera mamada. Tragaba cuanto podía, llenaba de saliva; su pene brillaba de una manera espectacular. Nos veíamos a los ojos y me concentré completamente en mamar. Me metí todo su pene jugoso y carnoso. Sentí que su pene se hizo más grueso y escuché sus gemidos mientras sentía chorros de semen.
—¡Ahhh, hijooo, qué boca tienes! ¡Ahhh!
Me ahogaba con su semen, estaba dulce. Me lo tragué y seguí mamando hasta que su pene estaba flácido. Me senté en su regazo y él me dio un beso: ese era mi primer beso con lengua, fue hermoso. Estábamos sudados y me acosté en su pecho.
—Papá, estuvo muy bien.
—Sí, hijo… Bien desvirgado quedaste, puto.
—Sí, papi…

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5 Comentarios

  • Anónimo
    enero 3, 2026 a las 1:31 pm

    Está bien escribir relatos fantaseosos, pero deberían ser más creíbles, porque como dice el relato eras virgen, tuvieron sexo sin protección y después se lo chupaste… Osea si eras virgen no estabas limpio, después se besaron con caca?

    • Anónimo
      enero 3, 2026 a las 4:51 pm

      Escribe vo po

    • Anónimo
      enero 3, 2026 a las 11:57 pm

      Jajaj pienso igual este relato es mucha fantasía. Igual me la paro un poco.

    • Anónimo
      enero 20, 2026 a las 11:19 pm

      Yo también he pasado la Pichula del culo a mi boca

  • Anónimo
    enero 3, 2026 a las 4:50 pm

    Escribe vo po

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