Mi amigo me espió

Mi amigo me espió

Les voy a contar sobre la vez que un amigo me espió en un baño público… Fue el verano pasado, estaba paseando con un compa que me gustaba caleta. En un momento pasamos por unos baños públicos y yo, con todas las ganas de verle la tula, entré esperando que usara el urinario. Pero no, el muy weón pasó directo al cubículo, el único que estaba justo al lado de los urinarios. Me resigné y seguí con el día, anduvimos juntos todo el rato, hablando de puras tonteras pero con la cabeza en otra parte.

Después, nos fuimos a mi casa a tomar algo, relajados. En un momento él se fue al baño y dejó su celular tirado. No me pude aguantar, lo agarré y me metí a su galería. Y ahí estaba: una foto tomada ese mismo día en el baño público. Yo, parado en el urinario, y él, espiándome por un huequito de la madera. Me calenté caleta solo de pensarlo, y empecé a tomar como loco pa disimular.
Cuando salió del baño, me puse a hablar puras weas calientes, con la idea de calentarlo a él también. Hablamos de minas que nos habíamos culiado, de cómo lo hacíamos, y en un momento me dice: «Oye, ya que estamos en confianza, ¿te puedo preguntar cómo la tení? a veces me gustaría comparar mi pico con alguien mas…» se notó que se arrepintió al tiro después de decir eso, pero yo no lo pensé dos veces y le solté: “¿Querí ver?”. Se puso rojo de una, pero me dijo: “ya, veamos po”.

Antes de que se arrepintiera, me desvestí completo nomás y empecé a pajearme enfrente de él. Me miraba fijo, colorado, y se le notaba la calentura en la mirada. Le dije: “¿por qué no le das tú tambien?”. Le costó un rato, pero al final accedió y se fue sacando la ropa de a poco. Pa que no fuera tan raro, le sugerí poner una porno, y dijo que sí. Pero ni pesqué la wea, porque estaba pegado viendo su cuerpazo.

Cuando se bajó el pantalón, traía un boxer naranjo culiao feo, pero de una tela exquisita que se le pegaba al cuerpo y dejaba ver todo: la forma de su pico, cómo se le abultaba… me calenté caleta, y se me puso durísima la tula.

Ahí le dije: “sácate todo mejor, pa comparar y que te quites la duda”. Dudó un segundo, pero se sacó el boxer y ahí apareció: un pico exquisito, recto como lápiz, no tan grande, pero perfecto. Color café claro, ligeramente venoso, con la cabecita bien definida y una piel tersa, suave. Peludito justo, ni mucho ni poco, y unos cocos chicos pero colgantes, ricos. Medía como 15,5 cm, pero se veía hermoso, de verdad.

Me acerqué más para que él pudiera verme bien y se empezó a pajear. No quise forzar más allá porque no estaba seguro, pero esa paja fue la más caliente de todas. Se masturbaba con ganas, rico, y su pico soltaba un precum que le mojaba toda la tula. Terminamos acabando en nuestros abdómenes, me corrí tan fuerte que hasta me llegó un chorro a la cara; el suyo le llegó al hombro y manchó un poco el sillón. Sin que se diera cuenta, recogí un poco de su semen y lo probé. ¿Qué puedo decir? Si venía de un pico así, era lógico que supiera exquisito.

Quedamos así un rato, sin hablar, y después nos vestimos como si nada. Quedamos en repetirlo, así que ya les contaré qué pasó la próxima… Dejen sus comentarios para saber qué les pareció y calentarme iwal leyendo :3

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2 Comentarios

  • Anónimo
    enero 18, 2026 a las 2:26 am

    me encantan estas historias como desde el inicio de algo, porfa sigue!

  • Anónimo
    enero 18, 2026 a las 10:23 pm

    Definitivamente queremos continuación

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