Un un militar y mi primera chupada de culo

Hola a todos. He tenido muchas experiencias un tanto incómodas, como raras y hasta casi imposibles. No sé si es maldición o bendición. Por este motivo soy bisexual, nunca he podido formalizar, jejejeje. Bueno, esto me pasó cuando estaba por salir de la prepa. Vivo al lado de una refinería, ahí hay como cuartel o base militar, no sé qué sea. Pues por las tardes algunos vecinos y primos, entre los 13 a los 20, nos juntábamos para jugar fútbol con los soldados. Ahí agarramos cotorreo con algunos, ya que les tocó un jefe muy aliviado.

Yo platicaba mucho con uno. Yo siempre he aparentado más edad. Él en plática siempre decía cosas de doble sentido, pero solo cuando nos quedábamos solos en las bancas, jejeje. Pero siempre le daba el avionazo. Yo tomé una rutina de que, antes de llegar a jugar, me iba a correr a una carretera que está en el cerro. Los soldados también tenían esa rutina, pero siempre estaban en pelotón. Pero el que siempre platicaba conmigo empezó a irse aparte para toparse cuando yo corría. Pues empezó a socializar más y más. Ahí, en un sitio al que nosotros le decimos «el mirador» (son unas piedras grandotas y se mira todo el poblado), estuvimos un buen rato platicando. Empezó a sacar plática hot: de chicas y cómo lo hacía y así. En eso me dice: «¿Y la tienes grande?». Le contesté que no, lo normal, 17 cm parada y dormida hasta 5, jeje, soy de temprana edad. A lo que dijo: «A ver, sácatela». Yo me reí, le digo: «No manches». En eso mete su mano en mi shorts por una pierna, me agarra el paquete y siente unos huevotes, yo pues me calenté y me bajé el short.

En eso me quita el cel y lo avienta junto con el de él. Dice: «Sin evidencia» 🧾🧾🧾, jejejeje. Se agacha, empieza a chuparme la verga. Me voltió y me puso contra una piedra. A lo que dije: «No, aguanta, no me late que me cojan». Responde: «Aguanta, culo, no te la voy a meter». Y que me empieza a chupar el culo. Eso me prendió demasiado, de solo acordarme casi me vengo, jajajaja. Me lo chupó tan rico. Cuando dice: «No manches, qué gorda se te ve», la empezó a mamar más. Aunque sentía rico, me daba miedo de que me hiciera algo el soldado por todo lo que se cuenta.

Después de eso, me acosté y él puso su culo para que lo chupara. Y después se puso en mi verga, se empezó a dar unos sentones tan ricos. Después de eso, se fue por un lado y yo por otro, jejejeje, la típica que todos aplican. Hacíamos eso hasta tres veces por semana. Lástima que solo su servicio duró 6 meses en esta zona, pero él pidió dos seguidos, jejejeje. Después perdí su número porque el ingrato, cuando salía de franco, me buscaba o llamaba. ¡Qué tiempos, jajaja!

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