Mi hijastro y yo

(Esta historia es de un conocido)

Soy bisexual, por ende, desde siempre me han atraído hombres y mujeres por igual, pero casi siempre he estado con mujeres. Tengo 37 años y me divorcié hace 7. Hace un año conocí a María, una mujer de 40 años de la cual me enamoré a primera vista. Nos empezamos a conocer, hubo mucha química al principio, aunque con los días sentía que me ocultaba algunas cosas.

Salimos por 3 meses, cuando de la nada desapareció. No contestaba su celular e incluso hablé con sus amigas, y nadie me decía qué había ocurrido. Empecé a tomar porque me sentía destrozado, sentía que me había traicionado. Con los días, una de sus amigas me envió una dirección de su antigua casa.

Cuando llegué y toqué el timbre, abrió un hombre de 24 años, bastante alto, como de 1.86. Tenía una piel trigueña y era idéntico a María. Al principio pensé que me había cambiado por ese hombre más joven. Él me aclaró varias cosas: él era su hijo, se llamaba Javier; su madre ni siquiera se llamaba María, se llamaba Josefa; y además me había robado algo de dinero para viajar.

Me sentía destrozado. Él me llevó adentro de la casa y me sirvió un refresco. Comenzamos a hablar y él me dijo que su madre ya había hecho esto otras veces. Luego, este joven me empezó a decir que por qué me gustaba su madre, y yo le mencioné sus características. Él me dijo: «¿Acaso yo no te atraigo?» Me dijo que yo era su tipo (tengo poco definido mi cuerpo, soy algo delgado, mido 1.73). Según él, yo era su tipo.

Yo, algo molesto, me quise ir. Él me dijo que era verdad, que su madre y él tenían gustos similares. Me acorraló y me comenzó a besar. Al principio no quería, pues me sentía extraño, ya que yo vendría a ser como su padrastro. Pero a él le valió, me siguió besando, me agarraba la cintura mientras me besaba. Luego se quitó la camisa y pude ver su torso definido. Me siguió besando el cuello para luego quitarme la camisa abruptamente, bajando a besar mis pezones. Yo nunca había sido pasivo.

Luego me quitó el pantalón y comenzó a acariciar mis muslos. Después me volteó y se quitó el pantalón, y puso su pene erecto entremedio de mis piernas y me las juntó, comenzando a masturbarse. Yo nunca había hecho eso y me calentaba bastante. Estuvo así un rato, hasta que se corrió, y yo pensé que iba a quedar ahí, pero no. Con su semen en sus dedos comenzó a aflojar mi oyito. Al principio gemía y dolía bastante. Luego de un rato me comencé a acostumbrar para que él introdujera su miembro de 20 cm, bastante grueso.

Cuando lo introdujo, yo grité porque dolió. Él me tapó la boca y comenzó a moverse despacio. Al rato, las embestidas comenzaron a acelerarse y ya no era dolor, era placer, bastante placer. Luego él me llevó a la mesa y me puso boca arriba y me dio de misionero con las piernas al hombro, ¡y wey, qué rico se sentía!

Luego de un rato sentí que tiró como 5 chorros de abundante leche en mi oyito. Después, en brazos me llevó a su habitación, donde hicimos un 69, ¡y qué rico se sentía chupar ese gran trozo de pene! Se la chupé como pude, y luego me puso boca abajo en su cama y me folló en 4 mientras me nalgueaba y me decía que iba a hacer que olvidara a su madre. Cojimos como salvajes en su cama y ducha.

Al final, nunca supe qué ocurrió con María, pero sí tuve una de las mejores cojidas de mi vida.

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1 Comentario

  • Anónimo
    febrero 4, 2026 a las 10:28 pm

    Jajsjsj … pero puede ser padrastro de alguien cuya madre vio por tres meses y además lo deja y todo sin saber de la existencia de este hijo. Lo que más me dio risa fue que le entró la moral de que viene siendo como el padrastro jajskaksksk jajaja 😂

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